Historia

BAXTER, ANDREW (1686-1750)

Andrew Baxter, escritor filosófico escocés, nació en Aberdeen en 1686 o 1687 y murió el 23 de abril de 1750. Estudió en King College, Aberdeen. Su padre era comerciante, pero Baxter parece haberse mantenido principalmente como tutor de hijos de algunos nobles. Se casó en 1724 con Alice McBane, hija de un clérigo de Berwickshire. En la primavera de 1741 se fue con dos alumnos, el Sr. Hay de Drummelgier y Lord Blantyre, a Utrecht, donde residió, haciendo de vez en cuando excursiones a Spa, Cleves, y otros lugares, hasta 1747, cuando regresó a Escocia y se reunió con su esposa y familia. Pasó el resto de su vida en Whittingham, cerca de Edimburgo, donde cuidó de los asuntos de su antiguo alumno, Sr. Hay. En una de sus visitas a Spa, Baxter conoció accidentalmente a John Wilkes, que estaba viajando con un tutor, quedando fascinado por el joven, que tenía menos de 20 años. Se mantuvo una correspondencia entre ambos durante el resto de la vida de Baxter. 'Mi primer deseo', dice en una carta a 'su muy querido Sr. Wilkes', de abril de 1749, 'es servir a la virtud y la religión; mi segundo y ardiente deseo es testimoniar de mi respeto por el Sr. Wilkes.' Baxter compuso un diálogo denominado Histor, cuyo principal interlocutor representaba a Wilkes, y que Baxter elaboró para hacerle un digno representante de ingenio y vivacidad original. En este diálogo defendía a Newton y Clarke contra Leibniz, siendo ofrecido a Millar en 1747 para su publicación; pero lo rechazó porque según la opinión de tres lectores independientes la discusión había perdido su interés. Entonces la salud de Baxter se quebrantó; volvió a Escocia y en enero de 1750 escribió una emotiva carta a Wilkes, anunciando la desesperanza de su caso. Wilkes imprimió esta carta en 1753 y distribuyó copias entre sus amigos. Baxter fue enterrado en Whittingham en la cripta de la familia Hay. Una obra póstuma, terminada justo antes de su muerte, apareció en el mismo año, con una dedicatoria a Wilkes, describiéndola como la sustancia de una conversación que habían celebrado en el 'jardín capuchino en Spaw en el verano de 1745.' Su viuda murió en 1760, siendo enterrada en Linlithgow. Dejó un hijo, Alexander, que proporcionó información para la biografía en Biographia Britannica, y tres hijas. Se le describe como muy estudioso, a menudo leyendo toda la noche, un compañero alegre y modesto, muy popular entre los jóvenes, elegante, aunque muy económico. Las ofertas de promoción no consiguieron inducirlo a recibir las órdenes de la Iglesia de Inglaterra.

Las obras de Baxter son las siguientes: Matho, sive Cosmotheoria Puerilis, una exposición en latín de los primeros principios de la astronomía elaborada para el uso de sus alumnos, que fue posteriormente traducida por el autor; la primera edición inglesa, en dos volúmenes, apareció en 1740, la segunda en 1745 y la tercera, en la que un nuevo diálogo fue sustituido por uno erróneo, en 1765. En esta obra presenta Baxter el argumento que constituye el objeto principal de esta obra, la 'investigación sobre la naturaleza del alma humana.' La primera edición no lleva fecha, pero apareció en octubre de 1733; la segunda apareció en 1737 y la tercera en 1745. Appendix to the first part of the Enquiry apareció en 1750, y está dedicado principalmente a considerar algunas declaraciones en Account of Sir I. Newton's Philosophical Discoveries, de Maclaurin. Además un libro titulado The Evidence of Reason in Proof of the Immortality of the Soul, lo publicó a partir de sus manuscritos el doctor Duncan en 1779.

El argumento de Baxter es que la materia es esencialmente inerte y que por tanto todos los cambios en cuestión implican la acción constante de un principio inmaterial; y, en consecuencia, la intervención universal de un poder divino. Es largo y tedioso, aunque un razonador sincero y laborioso. Toland, en su Letters to Serena (1704), había argumentado que el movimiento era esencial a la materia, doctrina que por lo general se consideraba atea. Pero la principal polémica de Baxter se dirige contra Locke. El segundo volumen contiene la primera crítica considerable de Berkeley, que había basado su argumento a favor del teísmo en la negación de que la materia existe; mientras que Baxter considera que la existencia de la materia es prueba esencial del teísmo. Pero cae en la vulgar idea errónea de las teorías de Berkeley. Sostiene que los sueños son causados ​​por la acción de seres espirituales, una fantasía, que, según Warburton, hizo que su 'noble demostración' fuera abandonada. Baxter puede ser clasificado en la escuela de Clarke, siendo más de una vez mencionado con respeto por su amigo Warburton, pero ahora tiene solamente un interés histórico. Es destacable que no hace referencia a su paisano y contemporáneo Hume.