Historia

BEARDSHEAR, WILLIAM MILLER (1850-1902)

William Miller Beardshear, ministro de los Hermanos Unidos y presidente de colegio, neció en Dayton, Ohio, el 7 de noviembre de 1850 y murió en Ames, Iowa, el 5 de agosto de 1902.

William Miller Beardshear
William Miller Beardshear
Era de ascendencia galesa y escocesa, emigrando sus antepasados de Pensilvania a Dayton, Ohio, alrededor de 1796. Sus padres, John y Elizabeth (Coleman) Beardshear, eran piadosos e industriosos agricultores del tipo de los pioneros curtidos. Grande de estatura, a los catorce años el muchacho se alistó en el 184 regimiento de infantería de Ohio, sirviendo hasta el final de la guerra civil. En 1873, cuando la muerte de su padre interrumpió su curso en la universidad de Otterbein, se casó con Josephine Mundhenk, también estudiante allí. Al regresar un año después, recibió la graduación en 1876. En 1878 ingresó en Yale Divinity School, pero en el segundo año su salud se quebrantó por exceso de trabajo y no completó el curso. Ocupó dos puestos de pastor en Arcanum, Ohio (1876-78), y en la iglesia de Summit Street en Dayton, Ohio (octubre de 1880 a julio de 1881). Con treinta años, su éxito como predicador, personalidad llamativa y confianza que inspiraba dio como resultado un acuerdo unánime para llamarle a la presidencia de Western College, en Toledo, Iowa, cargo que ocupó durante ocho años (1881-89). En 1889 fue elegido superintendente de las escuelas de la ciudad de West Des Moines. En febrero de 1891 se convirtió en presidente del Colegio Estatal de Agricultura y Artes Mecánicas de Iowa, posición que ocupó hasta su muerte en 1902. Aquí hizo su trabajo principal. Durante su presidencia la asistencia, el número de profesores y la asignación estatal se triplicaron. Se agregaron nuevos departamentos y se organizaron nuevos cursos. Para dar a conocer el trabajo de la universidad dio charlas en todo el Estado, en graduaciones, institutos y corporaciones de agricultores. Su éxito se debió a una combinación de valiosas cualidades. Tenía un gran entusiasmo y una devoción incansable por su trabajo y como él mismo dijo: 'Gracias a Dios, soy un entusiasta'. Su noción de la educación industrial era alta y exaltada, abarcando el desarrollo armonioso de cabeza, mano y corazón. Era profundamente religioso y tenía el alma de un poeta. En sus alocuciones en la capilla citaba libremente de un amplio abanico de autores, principalmente poetas y ensayistas. 'Algunos libros son lo más vívido que hay en el mundo', escribió, 'y de los tales la poesía provee la mayor proporción, pues los poetas son los gobernantes de los espíritus de los hombres.'