Historia

BEATON, JAMES (1517-1603)

James Beaton o Bethune, último arzobispo católico de Glasgow, nació en 1517 y murió en París el 30 de abril de 1603.

James Beaton
James Beaton
Era el segundo hijo de John Bethune de Balfour, y sobrino del cardenal David Beaton. Con catorce años fue enviado a París para estudiar, siendo empleado a los veinte años por Francisco en una misión ante la reina viuda de Escocia, la regente María de Lorena, viuda de Jacobo V. A la muerte de su tío, el cardenal, quedó en posesión de la abadía de Arbroath, pero tuvo que dejarla a George Douglas por el gobernador. Beaton fue un fiel amigo y consejero de la regente en todas sus luchas con los señores de la congregación. Fue un decidido adversario de la reforma religiosa y protestó en el parlamento de 1542 contra el acta que permitía 'que la Sagrada Escritura pudiera usarse en nuestra lengua vulgar.' Fue a Beaton que la regente pasó la protesta de los Lores cuando le fue presentada a ella, con 'por favor, mi señor, leed un pasquín' y en la guerra civil que siguió compartió todas las dificultades y privaciones con los ayudantes franceses en el sitio de Leith. A la muerte de la regente, Beaton fue a Francia con los aliados franceses, llevando consigo los documentos y tesoros de su diócesis, para mantenerlos a salvo de las manos de los reformadores. Entre ellos estaba el Libro Rojo de Glasgow, que databa del reinado de Roberto III. Depositó esos documentos en el colegio escocés en París, viviendo ya en esa ciudad hasta su muerte. Ejerció durante todo ese tiempo como embajador escocés en la corte francesa, manteniendo un vivo interés en los asuntos de Escocia. También administró los ingresos de la reina como viuda de Francia, recibiendo un salario de 3.060 libras por sus servicios. María mantuvo una activa correspondencia con Beaton, estando deseosa de guardar su buena opinión. Ella le escribió dándole la primera noticia del asesinato de Darnley, descansando en la intervención de la Providencia misericordiosa, que había impedido que compartiera el destino de su marido. Beaton en su respuesta le señala que encontrar y castigar a los asesinos es la única manera en la que puede demostrar su inocencia ante el mundo. En 1598, a causa de los 'grandes honores hechos a su majestad y al país por el citado arzobispo en el ejercicio y uso del cargo de embajador', le fueron restaurados sus 'herencias, honores, dignidades y beneficios, sin perjuicio de cualquier sentencia que le afecte.' Fue tan respetado y querido por los franceses como por sus propios compatriotas. Tuvo varias promociones franceses, la abadía de la Sie, en Poitou, el priorato de St. Peter y la tesorería de St. Hilary de Poitiers; pero no envió nada de los ingresos de ellos fuera del reino. Durante su vida fue un benefactor constante del colegio escocés fundado en París en 1325 para beneficio de los estudiantes pobres escoceses y a su muerte dejó su fortuna y manuscritos, incluyendo una gran masa de correspondencia. Esos manuscritos, junto con la mayor parte de los antiguos registros que había traído de Glasgow, fueron, al estallar la revolución, enviados a St. Omer para mayor seguridad y desde entonces se han perdido. Fue enterrado por su propio deseo en la iglesia de St. Jean de Lateran, en cuyo recinto había vivido durante cuarenta y cinco años. En su éloge funèbre, al que asistió el nuncio y muchos otros magnates y gran concurrencia de gente, fue calificado de 'unique Phoenix de la nation écossaise en qualité de prélat.' Fue único entre los eclesiásticos de la época en dejar tras sí una reputación intachable, incluso ante sus enemigos que no pudieron sacar a relucir ningún escándalo en su vida privada o pública.