Louis de Beaumont,
obispo de Durham, murió en Brantingham el 24 de septiembre de 1333. Se dice que era de ascendencia real y relacionado con los reyes de Francia, Sicilia e Inglaterra. Surtees, en su
History of Durham, le hace nieto de Juan de Brienne, rey de
Jerusalén († 1237) y de Berengaria, hija de Alfonso IX de León, y por tanto hijo de Louis de Brienne, quien se casó con Agnes, vizcondesa de Beaumont, hacia 1252. Pero otro relato le hace nieto de Carlos, rey de Sicilia. Ciertamente era pariente de Isabel de Francia y su marido Eduardo II, pues ambos lo llaman 'consanguineus'. Según la inscripción en su tumba, Louis de Beaumont nació en Francia. Parece que fue a Inglaterra en el reinado de Eduardo I, siendo nombrado tesorero de la
catedral de Salisbury hacia 1291. En este cargo parece haberse ganado una reprimenda por descuidar la reparación de la iglesia. Casi al mismo tiempo parece haber tenido la
prebenda de Auckland. A la
muerte de Richard Kellaw, obispo de Durham, en 1316, el rey, la reina, el conde de Lancaster y el conde de Hereford habían propuesto cada uno su propio candidato para el puesto vacante. Al llegar el día de la elección, la iglesia estaba llena de los nobles mencionados y sus seguidores, así como de los criados de Louis de Beaumont y de su hermano Enrique. Se hicieron amenazas hasta de matar al obispo electo, si los monjes se atrevían a elegir uno de sus propias filas. Pero ellos eligieron a un forastero, el
prior de Finchale, que habría sido admitido al cargo de no haber suplicado la reina de rodillas a Eduardo para que favoreciera a su pariente Louis. El caso fue trasladado al
papa (
Juan XXII), que consintió en anular la elección en consideración de una multa tan grande, que se dice difícilmente podría ser pagada en catorce años. Al año siguiente Juan XXII envió dos
cardenales a Inglaterra para hacer la paz entre ese país y Escocia. Louis de Beaumont, quien era un hombre dado a mucha ostentación, determinó aprovechar esta visita y ser consagrado en su presencia en el día de St. Cuthbert. Como los cardenales estaban de camino a Durham, acompañados por los hermanos de Beaumont, Gilbert de Middleton, custodio de las Marcas, se lanzó sobre ellos a la cabeza de ciertos aventureros o 'savaldores' de Northumbria (1 de septiembre de 1317). Los cardenales fueron simplemente despojados de sus caballos y obligados a continuar su viaje a pie, pero los Beaumonts fueron llevados a Morpeth y Milford respectivamente, no siendo liberados hasta que una gran cantidad de dinero hubiera sido pagada como rescate. Antes de que terminara el año Middleton fue ahorcado, destripado y descuartizado en Londres por su parte en este delito, en presencia de los dos cardenales a quienes había robado. La consagración del nuevo obispo tuvo lugar al año siguiente, 26 de marzo de 1318. A partir de este momento, la vida de Louis de Beaumont parece haber sido de constantes disputas con todos los que se relacionó. Primero se peleó con el prior de St. Mary, que había sido fiador de las 3.000 libras que los comerciantes habían prestado para el rescate del obispo, molestándolo tanto con amenazas de litigio que el prior, que era un hombre pacífico, renunció a su cargo en 1322. William de Gisburn, quien fue elegido su sucesor, parece haber aceptado el puesto, pero asustado por tener que estar en comunicación constante con tan tenaz
prelado. El año siguiente aparece Louis de Beaumont como defensor de las pretensiones del
archidiácono de Durham contra el prior y
capítulo de St. Mary, amenazando con acusarlos ante el papa de no obedecer ni a su obispo ni a su archidiácono. De hecho, a lo largo de todo su
episcopado, parece haber mostrado un rencor especial contra los monjes de su propia catedral. Unos años más tarde (1328) se enzarzó con el
arzobispo Melton de York por motivos similares. Ambos reclamaban el derecho de
visitación en Allertonshire, teniendo Louis el favor del capítulo de St. Mary y el arzobispo su derecho propio. No fue sin propósito que el obispo trató de impedir que el prior y el capítulo llegaran a un acuerdo con el arzobispo. Su amor por su inmediata cabeza espiritual fue apenas suficiente para disponerlos a romper el arreglo al que habían llegado con el arzobispo, quien en consecuencia hizo varios intentos de hacer cumplir su derecho de visitación. Pero tan pronto como apareció en las fronteras de Allertonshire, Louis convocó una gran cantidad de hombres armados de Northumberland y Tynedale, alocados soldados dispuestos a matar al arzobispo a una orden de su jefe. El obispo era descuidado en lo que gastaba, mientras que el arzobispo, aunque rico, era ahorrativo. A la
excomunión siguió la suspensión, a lo que respondió el obispo con tres apelaciones a los legados. Finalmente, la cuestión se resolvió mediante un compromiso (1331). A finales de 1332, murió el archidiácono de Northumbria y Louis nombró a su sobrino, un hombre al que se describió como bajo y deforme, para el cargo vacante. Una vez más, surgió una disputa sobre los derechos de visitación y otra vez lo resolvió un compromiso que duró solo durante la vida del obispo.
De la carrera de Louis de Beaumont fuera de su diócesis se sabe poco. Cuando los barones del norte se reunieron en Pomfret bajo el conde de Lancaster (mayo de 1321), consideraron su derecho presentar su juramento de federación ante el clero de la provincia, que fue convocado para reunirse en Sherburn en Elmet. Louis de Beaumont estuvo presente en esta ocasión, no pudiendo dudarse de que un hombre de su cuna y coraje tuviera mucho que ver con la decisión a la que se llegó, de prestar ayuda contra las invasiones escocesas, pero mantener los asuntos políticos hasta el próximo parlamento. Louis no parece haber sido un protector muy vigoroso de su palatinado contra los escoceses, aunque ése fue uno de los motivos por el que Eduardo pidió al papa que lo designara, existiendo una carta de ese rey reprochando al obispo por no ser un 'muro de piedra' contra el enemigo. Louis fue enterrado dos días después de su muerte en el altar mayor en la iglesia de su catedral.
Su carácter e incluso su aspecto personal han sido minuciosamente bosquejados por su contemporáneo, Robert Graystanes, subprior de St. Mary y su sucesor electo. Este escritor describe al obispo como un personaje atractivo, pero cojeando en cada pie, excesivamente despilfarrador en gastos y, por el número de sus criados, involucrado en gastos tan enormes que era un dicho de la época: 'Nunca hubo un hombre tan ávido de tener, pero tan imprevisor de lo que tenía.' Olvidando todo lo que le debía al prior de St. Mary, respondió sin rodeos a sus peticiones con un rechazo absoluto: 'Tú no haces nada por mí y yo no haré nada por ti. Ora por mi muerte, porque mientras viva no obtendrás nada.' Sin embargo, fue un firme partidario de los derechos de su sede, ya sea contra el arzobispo, el conde o el barón. Hizo un llamamiento al parlamento por sus derechos sobre Bernard Castle, Hert, Geyneford y otras casas señoriales perdidas de los Bruces y Baliols, emitiendo Eduardo II una confirmación de sus derechos contra los Beauchamps (Warwick), Cliffords y otros en cuyas manos habían caído esas propiedades. Hacia el final de su vida, Louis formuló otras demandas sobre Norham y Westupsethington (Upsetlington) contra los escoceses, que parece haber conseguido. Por su afirmación inquebrantable de los derechos de su propia sede, su biógrafo le hace un gran elogio y agrega que aunque casto, fue indocto. De hecho, el obispo sabía tan poco de latín que antes de su consagración tuvo que pasar varios días recibiendo lecciones antes de poder leer su parte del culto e incluso así, cuando llegó a la palabra 'metropoliticae', que no podía dominar, incluso con la ayuda de un apuntador detrás, después de una larga pausa tuvo que exclamar: 'Seit pur dite', 'Dejémoslo así como se ha dicho.' Las palabras 'in aenigmate' eran un obstáculo similar, no pudiendo abstenerse de susurrar a aquellos que estaban cerca: 'Por San Luis, el hombre que escribió esa palabra no tuvo gentileza hacia él.' Una vez consagrado fue muy autoritario en su propia diócesis, obteniendo dos bulas del papa, una facultándolo para designar a cualquier monje para ser prior de St. Mary y otra para mantener una tercera parte del ingreso del priorato mientras duraran las guerras escocesas. Fue un gran constructor y comenzó un espacioso salón y cocina con una capilla adjunta en Middleham. Fue enterrado ante el altar mayor en la catedral de Durham en un magnífico sepulcro, 'en el que se le representó de la manera más excelente y vívida, como acostumbraba a cantar y decir misa.' Esta tumba, que Louis había preparado en su vida, está completamente descrita en Durham Cathedral, de Davies y contiene un epitafio latino (en hexámetros) que reclamaba para su ocupante el carácter de 'hombre de nacimiento real, generoso, alegre y enemigo constante de la tristeza.'