Historia

BECKINGTON, THOMAS (c. 1390-1465)

Thomas Beckington o Bekynton, obispo de Bath y Wells y Lord del sello privado, nació en Somersetshire hacia 1390 y murió en Wells el 14 de enero de 1465. Su parentesco es desconocido y no hay registro de la fecha de su nacimiento, pero por las fechas de su admisión, primero en Winchester (1404) y después en New College, Oxford (1406), se presume que tuvo que ser alrededor de 1390. Fue admitido como miembro en New College en 1408 y retuvo su puesto doce años. Recibió el doctorado en derecho. En 1420, cuando renunció a su membresía, entró al servicio de Humphrey, duque de Gloucester; a partir de entonces, al parecer, comenzaron a lloverle las promociones en la Iglesia. La rectoría de St. Leonard, cerca de Hastings, y la vicaría de Sutton Courtney, en Berks, no estuvieron entre las primeras. De hecho, hay motivos para suponer que la primera se le dio en 1439. Se había convertido en archidiácono de Buckinghamshire, según parece, antes de la muerte de Enrique V en 1422, aunque Le Neve da una fecha posterior; y en abril del año siguiente fue propuesto para la prebenda de Bilton en York, que intercambió por la de Warthill en la misma catedral cuatro meses después. Fue nombrado para una canonjía en Wells en 1439 y también fue rector de St. Katherine Hospital, cerca de la Torre de Londres. Pero a principios de 1423 ya era deán de los Arcos, cargo en el que asistió al juicio del hereje William Tailor; y en noviembre de 1428 fue nombrado, junto con el célebre canonista, William Lyndewood, receptor del subsidio concedido por la cámara baja de convocación para los gastos del proceso de William Russell, otro sospechoso de herejía. Fue presidente de la convocación al menos ya en 1433, continuando hasta mayo de 1438. Durante la sesión de 1434 fue comisionado por el arzobispo Chichele para elaborar, junto con otros, ciertos artículos conminatorios a ser proclamados por el clero en sus parroquias cuatro veces al año. Mientras tanto había participado en varias funciones públicas. En febrero de 1432 había sido propuesto para ir a la embajada a Francia con Langdon, obispo de Rochester, y Sir Henry Bromflete, para negociar una paz; pero los enviados no parecen haber salido hasta diciembre siguiente, cuando Sir John Fastolf sustituyó a Sir Henry Bromflete. Se ha afirmado erróneamente que también fue enviado al congreso en Arras en 1435; pero es cierto que fue miembro de la gran embajada enviada a Calais en 1439 para tratar con los embajadores franceses. De esta embajada dejó un diario, en el que se califica a sí mismo como secretario del rey, un cargo que probablemente le fue conferido justo antes, aunque parece haber actuado en esa capacidad, al menos ocasionalmente, durante unos dos años antes. Después de su regreso de esta embajada estuvo durante tres o cuatro años en estrecha relación con el rey, hablando de sí mismo en un tiempo como lector suyo casi todos los días.

En la primavera de 1442 Juan IV, conde de Armañac, envió una embajada a Inglaterra por la que deseaba ofrecer a una de sus hijas en matrimonio al joven rey Enrique VI. Fue bien recibida y tres oficiales de la casa real, de quien Beckington era uno, fueron enviados inmediatamente a la corte de Armañac, plenamente facultados para resolver la alianza propuesta. Su comisión les fue encargada el 28 de mayo de 1442 y el 5 de junio partieron de Windsor. Un interesante diario, escrito por uno del séquito de Beckington, describe su viaje hacia la costa oeste, donde se embarcaron en Plymouth, las cartas y mensajes que les llegaron en el camino, el viaje y llegada a Burdeos, donde recibieron noticias alarmantes del progreso del enemigo y la captura de Sir Thomas Rempstone, senescal de Burdeos. Sin embargo, continuaron durante algún tiempo en el objeto de su misión; pero el estado del país y la severidad de la estación supusieron tales dificultades en el camino, que pensaron era mejor volver al principio del año siguiente. Beckington desembarcó de nuevo en Falmouth el 10 de febrero, se reunió con el rey diez días después en Maidenhead y el 21 llegó a Londres, donde cenó con el Lord alcalde. Al día siguiente visitó Greenwich con Humphrey, duque de Gloucester. El día 23 escuchó misa en su propio hospital de St. Katherine, cenó con el Lord tesorero y comió de nuevo con el Lord alcalde. El domingo 26 se reunió con el rey en Shene, retomando sus deberes como secretario; poco después fue nombrado Lord del sello privado.

El efecto principal de esta embajada y de su regreso fue forzar al gobierno en la necesidad de dar pasos más decisivos para evitar, como se logró hacer durante unos años, la amenaza de la pérdida de Guienne. La negociación matrimonial fue un fracaso. Incluso el artista empleado, según sus instrucciones, para hacer el retrato de las tres hijas del conde de Armañac, para que el rey eligiera cuál de ellas prefería, fue incapaz de hacer su trabajo, pues la escarcha había congelado sus colores cuando apenas había completado un retrato, y los enviados vieron que era una buena razón para regresar sin esperar a los otros dos. Pero el resultado en ninguna manera disminuyó la influencia de Beckington, quien, como se ha señalado, no sólo continuó recibiendo nuevas muestras del favor del rey, sino que había hecho amigos en la corte de Roma también, por medio de los cuales, en ese mismo año de 1443, fue propuesto por el papa para la sede de Salisbury, que se suponía el obispo Ascough abandonaría para ser promovido a la sede de Canterbury. Pero cuando Ascough se negó a abandonar Salisbury, John Stafford, obispo de Bath y Wells, fue elevado al primado y Beckington fue nombrado obispo de Bath en lugar de Stafford. Mientras tanto, su emisario en Roma había desembolsado en el tesoro del papa una suma considerable por las primicias de Salisbury, y Beckington obtuvo una carta del propio rey, mandándole que la cargara, si fuera posible, a la cuenta de la sede de Bath. No se sabe cómo se resolvió la cuestión, pero el 13 de octubre Beckington fue consagrado obispo de Bath y Wells por William de Alnwick, obispo de Lincoln. El rito se realizó en la antigua iglesia colegiata de Eton y Beckington el mismo día celebró una misa in pontificalibus bajo una tienda de campaña dentro de la nueva iglesia, que entonces estaba a medio construir, celebrándose un banquete inaugural dentro de los edificios del colegio. Como era de esperarse en alguien que gozaba de la confianza del fundador real, tomó gran interés en el nuevo colegio desde el principio, y uno de sus últimos actos como archidiácono de Buckinghamshire fue eximir al preboste de su propia jurisdicción, poniéndolo directamente bajo el obispo de Lincoln como visitador y ordinario.

Como obispo de Bath tuvo en 1445 una controversia con Nicholas Frome, abad de Glastonbury, un anciano que, celoso de los privilegios de su monasterio, se resintió con la visitación episcopal, y de quien Beckington, con tosca severidad, se burló por las debilidades de su edad. Tuvo una correspondencia mucho más amable con Thomas Chandler, quien fue el primer custodio de Winchester College, entonces custodio de New College, Oxford, y luego canciller de Wells, quien lo consultó como patrono. Pero en general se puede decir que su historia personal, después de ser obispo, no es interesante. Su nombre aparece como juez de peticiones en el parlamento de 1444 a 1453, pero no se registra ningún hecho suyo. El 18 de junio de 1452 obtuvo una exención de asistencia adicional al parlamento debido a su edad y achaques, un privilegio que Eduardo IV le confirmó en 1461. Fue enterrado en una bella tumba, construida por él mismo en vida, en el pasillo sur del coro. En unas reparaciones de la catedral en 1850 se abrió esa tumba y se inspeccionaron los restos de su esqueleto. Era el de un hombre con un cráneo bien formado.

Activo como fue en vida y también interesante desde un punto de vista literario, de su correspondencia con hombres eruditos tanto en Inglaterra como en Roma, la principal huella de Beckington sobre la posteridad es la generosidad con la que adornó con bellos edificios su catedral de la ciudad de Wells. Además de reconstruir el palacio episcopal, suministró a la ciudad un conducto público y una fuente y construyó el recinto de los vicarios corales y quince viviendas en el mercado. Sus legados en su testamento fueron principescos y muestran su fuerte apego, no solo a los colegios y lugares de educación, sino a todas las diferentes iglesias con las que estuvo relacionado.