Historia

BELL, ANDREW (1753-1832)

Andrew Bell, fundador escocés del sistema educativo de Madrás, nació en St. Andrews el 27 de marzo de 1753 y murió en Cheltenham el 27 de enero de 1832.

Andrew Bell, por Charles Turner
Andrew Bell, por Charles Turner
Era el segundo hijo de un barbero, siendo su padre hombre de cierta educación, gran ingenio mecánico y un buen jugador de ajedrez. De su madre, descendiente de un holandés que llegó con William III, Bell heredó un temperamento apresurado y una gran dosis de excentricidad. Ella se suicidó. Su vida escolar comenzó cuando no tenía más de cuatro años y sin duda una gran parte de la energía con la que posteriormente abordó el tema de la educación se debió al recuerdo de la cruel disciplina a la que él mismo había sido sometido. En 1769 entró en la universidad de St. Andrews, con beca familiar, y en parte sosteniéndose a sí mismo mediante la enseñanza privada. Se distinguió principalmente en matemáticas y filosofía natural, asignaturas a las que fue atraído por la influencia de uno de los profesores, el doctor Wilkie, autor de The Epigoniad. Poco se sabe de sus días de colegio. En 1774 se fue a Virginia, donde parece haber vivido como tutor en una familia de granjeros, además de hacer un pequeño negocio con el tabaco por cuenta propia. Al volver a casa en 1781, trayendo a sus dos alumnos con él, continuó durante varios años hasta dirigir su educación en St. Andrews. Luego recibió las órdenes en la Iglesia de Inglaterra y durante un corto tiempo ofició en Episcopal Chapel de Leith. En 1787 zarpó para la India, tras recibir de su universidad el doctorado en teología. En menos de dos años consiguió, a fuerza de persistentes solicitudes, ser nombrado para no menos de ocho capellanías en el ejército, que tuvo simultáneamente. Los sueldos eran considerables, pero los deberes eran tan ligeros como para dejarlo prácticamente libre para otras tareas. Su intención era instalarse en Calcuta y como primer paso dio algunas conferencias científicas, que atrajeron mucha atención; pero pronto se sintió atraído al asunto que llenaría su mente durante el resto de su vida. En 1789 aceptó el puesto de superintendente del Asilo Masculino de Huérfanos de Madrás, una institución fundada en ese año por la East Indian Company para la educación de los hijos de los militares. Quizás la más marcada característica de la personalidad de Bell era su amor al dinero, pero por una vez se negó a tomar ningún salario fuera de los limitados fondos de caridad. La obra presentaba dificultades peculiares, pues los maestros estaban mal pagados y eran ineficientes, siendo los niños mestizos poco susceptibles de influencias morales; así que durante algún tiempo la escuela progresó lentamente. Se le ocurrió que el trabajo de enseñar el alfabeto podían hacerlo los propios alumnos y eligiendo a un niño listo de ocho años lo puso al cargo de la clase más baja para enseñar escribiendo en la arena. El experimento tuvo éxito, lo que le sugirió al doctor Bell el valor del sistema de instrucción mutua. Del alfabeto lo extendió a otros temas. Pronto casi todos los niños eran alternativamente maestro y alumno; y hasta donde era posible incluso el ordenamiento de la escuela era llevado a cabo por los chicos. Un incremente en la rapidez de aprendizaje y un tono moral más sano le convencieron de que había descubierto un nuevo método de educación. 'Creo', dijo, 'que he hecho un gran progreso en un muy difícil intento y casi forjo un completo cambio en la moral y el carácter de una generación de niños.'

Al quebrarse su salud, Bell determinó renunciar a su trabajo durante un tiempo y zarpó para Inglaterra en 1796. Aunque había salido nueve años antes con solo 128 libras y 10 chelines, había prosperado tanto e invertido tan juiciosamente, que a su regreso poseía más de 25.000 libras. Poco después de llegar a Inglaterra abandonó su intención de regresar a la India, recibiendo de la East India Company una pensión de 200 libras anuales. Antes de dejar la India había elaborado un informe final para los directores del colegio, en el que resumió su historia y dio cuenta de su método de educación. Para, como dijo, fijar la autenticidad de su sistema y establecer su originalidad, publicó este informe en 1797, junto con algunos otros documentos relacionados con la escuela, bajo el título An Experiment in Education made at the Male Asylum of Madras; suggesting a system by which a school or family may teach itself under the superintendence of the master or parent. De este folleto sus otras obras, que aparecieron a intervalos durante el resto de su vida, no son sino expansiones fastidiosas. En 1798 el nuevo sistema fue introducido en la escuela de caridad protestante de St. Botolph, Aldgate, y al año siguiente en las escuelas industriales en Kendal. Bell mismo lo impulsó en varios lugares; pero se había comparativamente abierto poco paso antes de que un joven cuáquero, Joseph Lancaster, publicara en 1803 un folleto que describe un plan de educacion que había seguido en su propia escuela en Borough Road, Londres, en el que el empleo de monitores formó parte principal. Había leído el informe de Bell y en su folleto reconoce que había extraído muchas sugerencias útiles del mismo, aunque él ya había pensado, independientemente, un plan de instrucción mutua. Y Bell, en 1804, admitió que su rival había mostrado mucha originalidad en la aplicación y modificación del sistema. El tono de ambos pronto cambió. Influido por la Sra. Trimmer, que señaló que la Iglesia de Inglaterra sufriría por el éxito de Lancaster, quien, dijo ella, había estado construyendo sobre los cimientos de Bell, comenzó a hablar con poca generosidad de la obra de Lancaster, quien tomó represalias proclamándose a sí mismo el inventor del sistema. Sus amigos asumieron esta pelea de 'Bel y el Dragón', como fue llamada en una caricatura de la época, posicionándose la facción de la Iglesia del lado de Bell y recibiendo Lancaster el apoyo de quienes deseaban que la educación religiosa no fuera sectaria. En la forma la cuestión era cuál de los dos había sido el creador del sistema común, pero en la sustancia era si la Iglesia debía en adelante controlar la educación, no siendo posible ningún acuerdo. A fin de mostrar la manera en que la controversia continuó, bastará con citar lo que Southey pensaba de Lancaster: 'Lo bueno que ha hecho', dice, 'es muy grande, pero es más o menos en la forma en que el diablo ha sido la causa de la redención' (Letters, ii. 255). Ante el primer grito de la Iglesia en peligro, Bell acometió en serio la obra de la educación. Era rector de Swanage, en Dorset, un beneficio que había obtenido en 1801; pero dejó su parroquia, entregándose a la organización de las escuelas en el nuevo sistema. Su trabajo se centraba principalmente en las escuelas primarias; pero en algunos casos, como en Christ Hospital, el método mutuo fue adoptado con evidentes resultados satisfactorios en la enseñanza de los rudimentos de las lenguas clásicas, un nuevo campo que en adelante absorbió gran parte de su atención. El establecimiento de escuelas técnicas también estaba dentro de su plan, no siendo detenido por la común objeción de que la formación de sastres y zapateros perjudicaría el comercio. No satisfecho con meros esfuerzos aislados, abogó por un plan de educación nacional, el cual, tal como lo concibió, podía llevarse a cabo de la manera más rápida y económica por medio de la organización existente de la iglesia, estando las escuelas bajo la dirección del clero parroquial. Pero la gente no estaba preparada para tal paso. De hecho, en 1807 la ley de educación del Sr. Whitbread había pasado a la Cámara de los Comunes, pero evidentemente en la creencia de que los Lores la desecharían. Por un lado los disidentes eran demasiado poderosos para permitir que la educación pasara a manos de la Iglesia, y por otro lado la opinión todavía generalizada, sostenida incluso por Bell mismo, era que los pobres no debían ser educados demasiado. Desesperando de la ayuda estatal, la facción de la Iglesia en 1811 formó la Sociedad Nacional para la Promoción de la Educación de los Pobres sobre los Principios de la Iglesia Establecida en Inglaterra y Gales, que en 1817 fue incorporada por estatuto real. Bell fue nombrado superintendente, con los máximos poderes para llevar a cabo el sistema de Madrás, y habiendo ya en 1809 cambiado su beneficio en Swanage por la rectoría de Sherburn Hosiptal, en Durham, la cual no requería residencia, pudo dedicar todo su tiempo a la obra. En adelante su vida se identificó con la historia de la corporación. Su progreso fue rápido y en el espacio de la vida de Bell el número de sus escuelas superó las 12.000. La mayor parte de la organización de la obra recayó sobre los hombros de Bell, quien trabajó infatigablemente, encontrando maestros, entrenándolos en la escuela central de Londres, moviéndose constantemente por Inglaterra y Gales, visitando Irlanda, y tratando, aunque con poco éxito, de implantar el sistema en Escocia. En 1816 hizo un viaje por el extranjero para difundir sus ideas, conociendo a Pestalozzi, a quien describe como 'un hombre de genio, benevolencia y entusiasmo'; pero la British and Foreign School Society (que se había desarrollado de la Royal Lancasterian Institution) existía de antes y aunque sus métodos fueron adoptados en varios lugares, nunca ejerció mucha influencia directa en el continente. Cuando Horace Mann hizo su gira educativa en 1843, encontró algunas escuelas monitoras en Francia y algunos meros vestigios del plan en las escuelas pobres de Prusia. 'Pero nada queda', dice, 'en Holanda o en muchos de los Estados alemanes. Ha sido abolido en estos países por una opinión pública universal.'

Aunque nunca hizo ningún cambio serio en el sistema de Madrás, Bell tuvo siempre en perspectiva mejorar las formas en detalle, poniendo especial énfasis en la necesidad de eliminar los castigos corporales y en la importancia de enseñar a leer y escribir simultáneamente, sobre un plan que se denominó ILTO. El nombre, compuesto por las más sencillas letras del alfabeto, estaba destinado a transmitir la idea adicional de que toda instrucción debe proceder de lo fácil a lo difícil. Hacia los maestros de escuela bajo su supervisión jugó el papel de un déspota, reprimiendo severamente cada intento de desviarse de sus propios métodos y haciendo cumplir la obediencia mediante amenazas de disminuir sus salarios; su interferencia perpetua, junto con sus ásperas y dominantes maneras, le hicieron, dice su secretario, 'casi universalmente temido y antipático.' Su ideal, en definitiva, fue convertir las escuelas primarias en máquinas de instrucción, cuya acción automática el profesor no debía perjudicar. Inspiró a otros con su entusiasmo. Wordsworth y Coleridge lo animaron; Southey tuvo la más extravagante creencia en él; y cada año vio aumentar el número de sus escuelas. Sus servicios en la causa de la educación fueron sin duda grandes, pero los resultados obtenidos fueron menos valiosos que lo que él o sus amigos supusieron. Después de la muerte de Bell, las escuelas de la corporación fueron examinadas por inspectores gubernamentales. Los maestros fueron hallados ineficientes e ignorantes; el uso de monitores requería que la instrucción debía ser casi enteramente de memoria y en su aspecto moral el sistema llevó al mal, alentando el favoritismo y pequeñas formas de corrupción, estando las escuelas generalmente en un deplorable estado en todas partes de Inglaterra. Bell exageró la novedad y el valor de su sistema. Disminuyó grandemente el costo de la enseñanza y condujo al posterior sistema alumno-profesor, que data de 1846; era capaz de ser aplicado útilmente a ciertas partes del trabajo escolar y fomentó el hábito de la autoayuda y el sentimiento de responsabilidad. Pero como sistema educativo en conjunto fracasó. Bell ignoró la poderosa influencia que la mente adulta puede ejercer sobre los niños; y, siguiendo una buena idea de manera pedante, se puede decir que retasó la educación en un manera tanto como la avanzó en otra.

En 1800 Bell se casó con la señorita Agnes Barclay, hija de un médico escocés; pero el matrimonio resultó infeliz y terminó en separación. De Quincey, en su Essay on Coleridge, relata la persecución a la que Bell fue sometido por su esposa; pero se puede creer que el marido, hombre vano e imperioso, con tendencia a la avaricia, fue culpable en más de la mitad. En reconocimiento de sus servicios públicos fue elegido miembro de varias sociedades científicas, incluyendo Asiatic Society y Royal Society de Edimburgo. Recibió el doctorado en derecho de su propia universidad; en 1818 fue premiado con una prebenda en la catedral de Hereford y al año siguiente fue hecho prebendario de Westminster. Durante sus últimos años estuvo muy preocupado por el destino de su dinero. Resolvió dedicarlo a las instituciones que llevaran a cabo sus teorías educativas; pero parece haber tenido grandes dificultades para fijar los destinatarios de su generosidad. En 1831, decidiéndose finalmente a favor de su propio país, transfirió 120.000 libras a los administradores, la mitad a St. Andrews, la otra mitad a partes iguales entre Edimburgo, Glasgow, Leith, Aberdeen, Inverness y Royal Naval School en Londres. En 1831 se fundó, bajo su dirección, en Edimburgo, Bell Lecture on Education, de la que surgieron las cátedras de educación, fundadas por los fideicomisarios de Bell y ayudadas por una beca del gobierno, en las universidades de Edimburgo y St. Andrews. Sus escritos le eran tan preciosos como su dinero. Su deseo era que fueran recopilados y editados por Southey and Wordsworth, lo que nunca se hizo. Una edición abreviada la publicó el obispo Russell de Glasgow. Bell fue enterrado con gran ceremonia en la abadía de Westminster.

Sus escritos incluyen: An Experiment in Education, 1797; An Analysis of the Experiment in Education, 1807; un sermón sobre la educación de los pobres, 1807; A Sketch of a National Institution for Training up the Children of the Poor in the Principles of our Holy Religion and in Habits of Useful Industry, 1808; National Education, 1812; Elements of Tuition, en tres partes. Parte I reimpresión de Experiment, 1813; parte II The English School; or the History, Analysis, and Application of the Madras System of Education to English Schools; parte III, Ludus Literarius: the Classical and Grammar School; or an Exposition of an Experiment in Education made at Madras in the years 1789-96, with a view to its Introduction into Schools for the Higher Orders of Children, and with particular suggestions for its application to a Grammar School, 1815; Instructions for Conducting Schools through the Agency of the Scholars themselves,... compiled chiefly from "Elements of Tuition", 1817; The Vindication of Children, 1819; Letters to the Right Hon. Sir John Sinclair, Bart., on the Infant School Society at Edinburgh, the Scholastic Institutions of Scotland, &c., 1829. En el anuncio de este folleto se menciona también Manual of Public and Private Education, 1823, abreviado en 1827, y un relato de su viaje continental.