Benedict Biscop, también llamado Biscop Baducing, fundador de los monasterios en Wearmouth y Jarrow, nació hacia el año 628 y murió en Wearmouth el 12 de enero de 690.
Mapa del cristianismo en las islas británicas en los primeros siglos Benedict Biscop
Era anglo de noble linaje, posiblemente de la línea real de los Lindisfari. Se convirtió en 'ministro' o thegn de Oswin, rey de Northumbria, quien le otorgó tierras. Pero en 653, siendo de unos veinticinco años, decidió abandonar el mundo y partió para Roma. En Canterbury se encontró con Wilfrith, que era unos seis años más joven que él y deseaba visitar Roma. Los dos viajaron juntos hasta Lyón, donde Wilfrith se detuvo y Benedict se fue a Roma. Después de residir algunos años allí volvió a Northumbria, donde se esforzó por introducir el sistema romano de vida eclesiástica. Hacia el año 665 comenzó una segunda visita a Roma. Alchfrith, el hijo del rey Oswin, deseaba acompañarlo, pero le fue prohibido por su padre. Después de pasar algunos meses en Roma, Benedict se retiró durante dos años al monasterio de Lérins (isla de la costa meridional de la Galia), donde se convirtió en monje, y luego regresó a Roma en 667, justo cuando Wighard llegó para ser consagrado arzobispo de Canterbury. Sin embargo, Wighard murió muy pronto y Teodoro de Tarso fue elegido y consagrado en su lugar en marzo de 668. El papaVitaliano designó a Benedict para que dirigiera a Teodoro a Canterbury, donde llegaron a finales de mayo de 669. El arzobispo Teodoro le hizo abad de San Pedro en Canterbury, que presidió durante dos años y luego realizó una tercera visita a Roma con el fin de comprar libros, de los cuales obtuvo un gran número, en parte en Roma y en parte en Vienne. En 672 regresó a Inglaterra con la intención de visitar a su amigo Cenwealh, rey de los sajones occidentales; pero al saber que había muerto, se dirigió a Northumbria, donde Ecgfrith, el hijo de Oswin, se había convertido en rey. Se propuso instruir celosamente a sus compatriotas en el saber y la disciplina religiosa en la que él había sido educado. Ecgfrith lo ayudó cordialmente en su obra y le dio tierras de su propiedad cerca de la desembocadura del río Wear en el lado norte, donde, por orden de Ecgfrith, comenzó a construir el monasterio de San Pedro en 674. La estructura se diseñó de acuerdo al estilo 'románico', que luego prevaleció en toda Europa occidental, siendo una adaptación provincial de las antiguas formas romanas clásicas. El mismo Benedict visitó la Galia para contratar albañiles y fabricantes de vidrio, por ser el arte de acristalamiento entonces desconocido en Inglaterra. La obra se llevó a cabo con tanta diligencia, que al cabo de un año desde su fundación se celebró misa dentro de los muros de la iglesia. Una vez fundada la casa, realizó una cuarta visita a Roma en 678, con el fin de obtener más libros, además de utensilios, vestiduras, imágenes y cuadros, trayendo gran cantidad. También obtuvo los servicios de Juan, el principal cantor de San Pedro y abad de San Martín en Roma, quien regresó con él para instruir a sus monjes en música y ritual según el uso romano. Pero lo que él consideraba más valioso de todo fue una carta del papa Agatón, otorgada con el consentimiento total del rey Ecgfrit, eximiendo a su monasterio de todo control externo.
Poco después, el rey otorgó más tierra para la construcción de un monasterio hermano que Benedict estableció en Jarrow y dedicó a San Pablo. Allí dispuso a diecisiete monjes en 682 bajo Ceolfrith como abad, quien lo había ayudado desde el principio en la fundación del otro monasterio, y había visitado Roma. Él mismo presidió sobre la antigua casa en Wearmouth, adoptando a su primo Eosterwine como colega. Habiendo fundado ambos monasterios, Benedict visitó Roma por quinta vez, adquiriendo una gran colección de libros, vestimentas y cuadros para Jarrow. A su regreso (hacia 687) halló que el rey Ecgfrith había sido asesinado en batalla (685) y que Eosterwine y un gran número de sus monjes habían muerto por la peste. Ceolfrith y los otros monjes habían elegido a Sigfrith para ocupar el lugar de Eosterwine. Benedict confirmó su elección y compró tierra en el lado sur del Wear al rey Aidfrith (sucesor de Ecgfrith), para lo cual entregó dos paños de seda de espléndida labor que había traído de Roma. Poco después la salud de Benedict se deterioró y durante los últimos tres años de su vida quedó paralizado de las piernas. El abad Sigfrith también enfermó gradualmente. Poco antes de su muerte en 689, fue llevado al lado de la cama de Benedict para un encuentro final, quien, con el consentimiento de los monjes, nombró a Ceolfrith como abad de ambas casas. Sin embargo, la mente de Benedict siguió siendo clara y vigorosa hasta el final y los últimos días de su vida los dedicó a exhortar a los hermanos a que se aferraran a la regla benedictina que les había enseñado, habiendo visitado él mismo diecisiete monasterios continentales; que preservaran la gran y costosa biblioteca que les había procurado con tanto trabajo y en todas las futuras elecciones de abades eligieran al hombre más apto, sin tener en cuenta las afirmaciones de parientes o alto linaje. Durante sus noches de insomnio, los hermanos le leían la Biblia por turnos y en las horas de la oración de día y de noche él se les unía, si podía, y en la recitación de los Salmos. Murió cuando los monjes estaban leyendo el 1 Cántico. Salmo de Asaf. Oh Dios, no permanezcas en silencio; no calles, oh Dios, ni te quedes quieto. 2 Porque, he aquí, tus enemigos rugen, y los que te aborrecen se han enaltecido. 3 Hacen planes astutos contra tu pueblo, y juntos conspiran contr[…]Salmo 83: ('Deus, quis similis erit tibi?'), en el decimosexto año después de la fundación del monasterio. Fue enterrado en la iglesia de San Pedro en Wearmouth. En 964, Ethelwold, obispo de Winchester, compró sus huesos a gran precio y los llevó a su nueva abadía de Thorney. Benedict fue, sin duda, un hombre de carácter puro y elevado, animado por el celo por la promoción de la piedad y el saber, sin el espíritu de ambición y auto-afirmación, que es demasiado visible en su amigo Wilfrith. Compuso un Tratado de la celebración de las fiestas, así como diversas obras litúrgicas hoy perdidas. Fue un gran benefactor para su tiempo y país y todas las edades subsiguientes tienen una deuda de gratitud por fundar el monasterio que fue el hogar de Beda.