Historia

BENEDICTO III († 858)

Benedicto III fue papa entre los años 855 y 858, muriendo el 17 de abril de ese último año en Roma. Fue escogido inmediatamente tras la muerte de León IV por el clero y pueblo de Roma, pero debido al establecimiento de un antipapa, Anastasio, por el emperador Lotario y su hijo Luis II, no fue consagrado hasta después de dos meses (29 de septiembre). Poco después el rey sajón, Ethelwulf, y su hijo, Alfredo, visitaron Roma e hicieron donativos generosos a la Iglesia. En su relación con el poder secular y prelados importantes, Benedicto mostró el mismo principio inflexible que impulsó su sucesor Nicolás I, que entonces ya era persona de gran influencia. Confirmó al poderoso Hincmaro, arzobispo de Reims, en su primado, a condición de que los derechos de la sede apostólica fueran salvaguardados. En Inglaterra protestó contra la destitución de obispos por nobles arbitrarios. La batalla con la Iglesia oriental, en la que Nicolás se vio envuelto, tuvo su origen en el pontificado de Benedicto, surgiendo del caso del obispo de Siracusa, que fue depuesto por el patriarca de Constantinopla, Ignacio, y apeló a León IV y tras su muerte a Benedicto. Pero antes de que Ignacio fuera expulsado por una facción que lo reemplazó por el famoso Focio, Benedicto murió.