Historia
BENEDICTO IX († c. 1055)
Benedicto IX (Teofilacto) fue papa entre los años 1033 y 1048. Era hijo del conde Alberico de Túsculo y sobrino de Benedicto VIII y Juan XIX, sucediendo a éste gracias a las intrigas y violencia de su padre, aunque contaba entonces con solo diez años de edad. Su vida fue increíblemente escandalosa, continuando los altercados de facciones enemigas en Roma. Tras ser elegido sufrió un intento de asesinato, siendo expulsado de Roma, aunque la fecha no puede determinarse. Debió su restauración al emperador Conrado II, quien entró en Italia en el invierno de 1036. Benedicto le recibió ostentosamente en Cremona en junio siguiente, pasando por alto que había roto las leyes eclesiásticas al haber encarcelado a Ariberto, arzobispo de Milán y expulsado a los obispos de Piacenza, Cremona y Vercelli de sus sedes; de hecho, en marzo de 1038 llegó a excomulgar a Ariberto. Por tácticas semejantes se ganó el favor del sucesor de Conrado, Enrique III, a cuyo favor excomulgó a los nobles húngaros que habían echado a su rey, Pedro. Los romanos soportaron estas condiciones hasta finales de 1044, cuando se levantaron y expulsaron a Benedicto, eligiendo a Juan, obispo de Sabina, en su lugar, con el título de Benedicto IX. Benedicto logró que Juan regresara a Sabina en el plazo de dos meses, pero dudando de su propia capacidad para mantener su posición decidió abdicar, añadiendo otro acto vergonzoso de simonía al vender el papado (1 de mayo de 1045) al arcipreste Juan Graciano (que se llamaría Gregorio VI) por la suma de mil libras de plata y el apoyo con la pluma de Pedro desde Inglaterra. Enrique III fue a Italia en el otoño de 1046 y decidió deponer a Gregorio. Convocó un sínodo en Sutri que destituyó a Silvestre hasta del sacerdocio e indujo a Gregorio a renunciar a sus pretensiones (20 de diciembre de 1046); unos días después otro sínodo en Roma destituyó a Benedicto también, logrando Sugerio de Bamberg ser el papa indiscutido con el nombre de Clemente II. Pero murió nueve meses más tarde, haciendo Benedicto un intento de recuperar su dignidad, pero la autoridad imperial se lo impidió, retirándose a Túsculo.