Benedicto V (llamado el Gramático) fue papa en el año 964, muriendo el 4 de julio de 966.
Benedicto VA finales de 963 el emperador Otón I desposeyó al disoluto Juan XII en un sínodo en Roma, haciendo que un laico prominente fuera puesto en su lugar con el nombre de León VIII y tomando juramento al pueblo de que a partir de entonces no elegirían papa sin su consentimiento o el de su hijo. Apenas había salido de la ciudad cuando Juan XII regresó y expulsó y anatematizó a León. El emperador volvió a castigar la rebelión, pero antes de que llegara murió Juan XII (14 de mayo de 964). Una embajada se encontró con Otón y le suplicó que no restaurara a León, sino que permitiera una nueva elección. A pesar de su rechazo, los romanos escogieron al cardenal-diácono Benedicto, un hombre de vida impecable y gran saber que había sido uno de los oponentes del indigno gobierno de Juan. Había prestado fidelidad tanto a Otón como a León, pero el temor de dominación imperial de la Iglesia le había hecho apoyar a Juan al regreso de éste. El pueblo estaba firme en su intención de defender a Benedicto contra el emperador, pero la presión del hambre les obligó a abandonarlo (23 de junio de 964). Fue llevado a juicio en un sínodo. Tras pedir perdón a Otón y a León, y someter la insignia de su oficio a este último, fue privado de sus funciones sacerdotales y episcopales, aunque retuvo la de diácono. Para evitar cualquier posibilidad de que se arrepintiera de su acción, fue enviado a Alemania, donde permaneció prácticamente como prisionero, bajo el arzobispo de Hamburgo, hasta su muerte.