Historia
BENEDICTO XI (1240-1304)

Esta misión no tuvo éxito, pero Benedicto tuvo mejor fortuna con la otra más difícil que le dejó su predecesor, efectuar la reconciliación con Francia. Felipe el Hermoso estaba dispuesto a hacer la paz, pero puso la condición de que se convocara un concilio general para condenar post-mortem a Bonifacio. Benedicto le tendió la mano y el 25 de marzo de 1304 lo liberó de la excomunión, anulando varias medidas de su predecesor que habían sido especialmente gravosas para Francia y el 13 de mayo retiró la sentencia contra Felipe y sus consejeros, incluso los que habían tomado parte en la atrocidad de Anagni, con la excepción de Guillermo de Nogaret. Éste, junto con todos los italianos que habían tomado parte en la violencia hecha a Bonifacio, fueron excomulgados el 7 de junio y citados para recibir la sentencia ante Benedicto. Unas pocas semanas más tarde Benedicto moría en Perugia, adonde se había retirado a causa de los tumultos en Roma. Inmediatamente se esparció el rumor de que había sido envenenado a instigación bien de Felipe el Hermoso, o los Colonna, o los franciscanos (que estaban celosos por los favores otorgados a los dominicos), o los cardenales o bien por Guillermo de Nogaret, quien era el que más tenía que ganar con su muerte, y quien, de hecho, recibió la absolución del sucesor de Benedicto.