Historia

BENITO DE SAN FILADELFO († 1589)

Benito de San Filadelfo, llamado también Benito el Negro, por el color de su tez, y el Moro, por ser de padres esclavos africanos, y de Palermo, por haber residido en esa ciudad, nació en San Filadelfo, hoy San Fratello, Sicilia, y murió el 4 de abril de 1589. Hasta los 21 años fue pastor y labrador. Un día lo halló en el campo el ermitaño Jerónimo Lanza y por su consejo vendió Benito su par de bueyes y se retiró al eremitorio de Santa Domenica, donde vivía el ermitaño. Se alimentaba de hierbas y un poco de agua, vistiendo toda su vida con hojas de palma. De allí con su compañero pasó Benito al valle de Nazzara, luego al árido y frío de Manensa, después a Monte-Pellegrino, donde el virrey de Sicilia les hizo construir una capilla y un depósito para agua. En 1562 fue encargado por sus compañeros de soledad de la dirección del eremitorio de San Francisco y cuando Pío IV reunió a los ermitaños de dicho nombre a la orden franciscana, se dedicó Benito a reformar la observancia en varios conventos. Finalmente habitó en el de Santa María, junto a Palermo, donde la práctica del más acendrado ascetismo le recomendó a la admiración y respeto. En 1578, fue, a pesar suyo, hecho guardián del convento sin saber leer ni escribir. Su asistencia a un capítulo en Girgenti le valió de parte del pueblo una ovación. Luego fue vicario, maestro de novicios y por fin murió siendo cocinero. Pío VII lo canonizó, siendo patrón de los esclavos negros.