Historia

BERKELEY, GILBERT (1501-1581)

Gilbert Berkeley, obispo de Bath y Wells, nació en 1501 y murió el 2 de noviembre de 1581. Se dice que era miembro de la noble familia de Berkeley, cuyas armas llevó. Pero no hay información cierta en cuanto a su linaje. Wood y Strype dicen que era de Lincolnshire por nacimiento; Fuller, probablemente incorrectamente, que pertenecía a Norfolk. Parece haberse graduado en teología en Oxford hacia 1539 (Wood). Aceptó las doctrinas de la Reforma y durante el reinado de María estuvo en el exilio en Frankfort. No hay noticia de que tuviera alguna promoción eclesiástica antes de su consagración. Después de la destitución de Bourne, obispo de Bath y Wells, la licencia de la elección le fue concedida el 11 de enero de 1560. Berkeley fue elegido para la sede el 29 de enero, siendo otorgado el asentimiento real el 20 de marzo y consagrado en Lambeth el 24 de marzo, recibiendo las temporalidades el 10 de julio. Junto con los otros obispos consagrados en ese tiempo, se le describe como 'un excelente y constante predicador de la espada de Dios.' (Strype, Parker, i. 128). Asistió a la convocación del 12 de enero de 1562 y firmó los artículos entonces redactados y las órdenes incorporadas en 1559 para la conducta de diáconos y lectores. En una carta escrita en el mes de noviembre de ese año informó al Lord tesorero que los patronos de capillas en su diócesis estaban desmantelando el plomo de los techos de sus capillas. Recibió el doctorado en teología per gratiam en 1563. La conducta del doctor Turner, deán de Wells, le causó algunos problemas. A Turner no le gustaron los intentos hechos para hacer cumplir la uniformidad. Hizo que un adúltero hiciera penitencia con el bonete cuadrado de un sacerdote y solía llamar a los obispos 'capotes blancos' y 'caballeros estola.' Berkeley le amonestó y, viendo que no prestó atención a su admonición, en 1565 se quejó de su conducta al arzobispo, sugiriendo que una carta de Cecil le podía obligar a la obediencia.

En 1574 los burgueses de Wells solicitaron una renovación de su antigua corporación. Berkeley se resistió a su pretensión al ser perjudicial para los derechos de la sede, y escribió al Lord tesorero afirmando que la ciudad no tenía comercio para apoyar a un alcalde, un registrador y dos jueces. Su conducta excitó considerable indignación entre los hombres de la ciudad. Berkeley estuvo gravemente enfermo en 1572, viéndose forzado durante mucho tiempo a estar en su habitación, sufriendo durante el resto de su vida de ciática. Sin embargo, estuvo presente en el funeral del arzobispo Parker, 6 de junio de 1575. En 1578 resistió un injusto intento de Lord Paulet para apropiarse de los diezmos del beneficio de West Monkton, del que era patrono.

Strype lo describe como un prelado 'de gran seriedad y singular integridad de vida', pero registra que en 1564 licenció a Thomas, hijo de Sir John Harington, al beneficio de Kelston cuando tenía sólo dieciocho años de edad y era estudiante en Oxford, a condición de que si recibía las órdenes la licencia sería perpetua y observa en otro lugar que por la edad y la debilidad no era tan diligente como el tamaño de su diócesis requería, y que, en consecuencia, (Cassay, ii. 2, entiende la frase aplicada al obispo) se 'inclinaba a la superstición y la religión papal'. Harington (Nugae Antiq. ii. 150) dice que 'fue un buen juez, salvo que a veces, siendo gobernado por su esposa, se desvió de la justicia y sinceridad, especialmente al perseguir a los familiares de Bourne, su predecesor. La fama fue que murió muy rico, pero la misma importunada mujer se lo llevó todo, por lo que ni la iglesia ni los pobres tuvieron lo mejor.' En relación a este comentario hay que señalar que Berkeley dio el extraordinario paso de procurar para sí la cancillería de la iglesia de Wells (23 de agosto de 1560), que mantuvo hasta 1562 junto con su obispado. Durante su última enfermedad le escribió al Lord tesorero instando a que se hicieran buenos nombramientos para la sede que pronto iba a quedar vacante por la muerte y otros obispados. Pero después de su muerte la diócesis de Bath y Wells se quedó sin obispo durante casi tres años.