Alexander Bicknor o Bykenore,
arzobispo de Dublín, murió en 1349. Fue
prebendario de Maynooth y tesorero de Irlanda, cuando en 1310 fue elegido para el arzobispado por los dos
capítulos de la
catedral de Dublín ante la renuncia de
Ferings. Pero su elección fue anulada por Eduardo II en favor de Lech. A la
muerte de éste en 1313, fue elegido Walter Thombury, pero murió antes de la consagración y el 29 de enero de 1314 Bicknor recibió una carta del rey para
Clemente V pidiéndole que su elección fuera confirmada, e indicando que estaba respaldado por Richard de Burgh, conde de Ulster, y otros nobles de Irlanda. Al quedar empleado en asuntos del rey, no pudo durante algún tiempo ir a Roma, no siendo hasta el 22 de julio de 1317 que fue consagrado por Nicolas de Prato,
cardenal de Ostium. Al año siguiente fue nombrado juez supremo de Irlanda, y, después de recibir este nombramiento, visitó Dublín, siendo entronizado. Recibió una citación del parlamento inglés, pero no consta en base a qué; el 24 de septiembre del mismo año se unió al arzobispo de
Canterbury y al
obispo de Winchester en la publicación de la
excomunión de Robert Bruce en un tribunal consistorial celebrado en San Pablo. Que tuvo cierto cuidado por el bienestar de su provincia es evidente por su fundación de un colegio en la iglesia de St. Patrick en 1320. Esta fundación fue confirmada por
Juan XXII, pero el plan fracasó por falta de estudiantes. Hacia el mismo tiempo hizo de la iglesia de Inisboyne una prebenda de St. Patrick. En 1323 fue enviado en una embajada a Francia, en compañía de Edmund, conde de Kent, hermano del rey. Su misión no tuvo éxito. De nuevo al año siguiente fue con el conde a negociar la paz con Francia y para tratar el
matrimonio del príncipe de Gales con una hija del rey de Aragón. A su regreso el rey le acusó de provocar la rendición de La Rozelle en Aquitania. Probablemente fue durante su estancia en Francia que lo persuadieron para que se uniera al plan para derrocar a los Despensers, pues en mayo de 1325 el rey escribió al
papa Juan exponiendo sus quejas contra él, declarando que era enemigo de su ministro, el joven Despenser, y que había dilapidado los ingresos de Irlanda, pidiendo al papa que lo removiera (por traslado) del reino.
Cuando la reina Isabel volvió a Inglaterra en 1326, Bicknor se unió a su facción, juntándose con otros prelados y barones en declarar al príncipe de Gales custodio del reino en una asamblea celebrada en Bristol en octubre. En enero prestó el juramento en Guildhall para sostener la causa de la reina. Al año siguiente la sede de Dublín estaba en manos del rey, siendo los ingresos incautados probablemente para resolver la liquidación de las cuentas de la administración financiera de Bicknor. En 1330 el arzobispo fue nombrado recaudador papal. Hacia esta época protegió a ciertas personas que fueron procesadas como herejes por Richard, obispo de Ossory. El obispo se quejó al rey, pero Eduardo, en lugar de ponerse de su lado, lo mantuvo en el exilio durante nueve años. Durante su ausencia, el arzobispo, en 1335, realizó una visitación en Ossory, apoderándose de los ingresos de la sede, hasta que el papa suspendió su poder metropolitano sobre la diócesis. El 13 de julio de 1338 estuvo presente en la consagración de Richard Brintworth a la sede de Londres. Se dice que predicó un sermón en Christ Church, Dublín, contra los numerosos mendigos que había en la ciudad, lo que incitó al alcalde a tomar medidas para acabar con el mal. Construyó la casa del obispo en Taulaght. En 1348 presidió un sínodo celebrado en Dublín, en el que se elaboraron varios decretos importantes sobre disciplina y gobierno eclesiástico. Durante los últimos años de su vida estuvo involucrado en una disputa con Ralph, arzobispo de Armagh, sobre el derecho de la primacía de Irlanda.