Historia

BLACKALL, OFFSPRING (1654-1716)

Offspring Blackall o Blackhall, obispo de Exeter, nació en Londres en 1654 y murió el 29 de noviembre de 1716.

Offspring Blackall
Offspring Blackall
No fue conocido públicamente hasta su mediana edad, sabiéndose de sus primeros años poca cosa. Se convirtió en miembro de St. Cattherine Hall, Cambridge, donde, se puede conjeturar que vivió una vida estrictamente religiosa, pues se menciona como uno de los amigos íntimos en el colegio del piadoso James Bonnell, quien solo escogía a los piadosos como compañeros. En 1690 se convirtió en rector de South Okenden u Ockenden en Essex y en 1694 en rector de St. Mary Aldermary en Londres; con esta última promoción también tuvo sucesivamente dos profesorados en la ciudad. Fue hecho a continuación capellán del rey Guillermo III, aunque era tan fuertemente sospechoso de inclinarse a la dinastía exiliada que fue acusado en un panfleto de 1705 de haber continuado siendo no juramentador durante dos años después de la revolución. Un sermón predicado ante la Cámara de los Comunes el 30 de enero de 1699 lo destacó por primera vez como polemista. El sermón es realmente muy moderado, en comparación con muchos que solían ser predicados en tales ocasiones, pero en el mismo el predicador hace una referencia de paso, que sólo ocupa alrededor de una vigésima parte del sermón, a John Toland, contra quien todos estaban entonces predicando. En 1698 Toland en su Life of Milton disputaba la autoría real de Icon Basilike, y aprovechó la ocasión, more suo, para insinuar que, como la gente estaba equivocada en este punto, también podrían estarlo sobre la autenticidad de muchos de los primeros escritos sobre el cristianismo. Blackhall supuso que Toland se refería al Nuevo Testamento, e insinuó a la Cámara de los Comunes que sus piadosos planes para suprimir el vicio y la inmoralidad no serían de mucho efecto si los fundamentos de toda religión revelada fueran así abiertamente atacados. Toland respondió en su conocido Amyntor, declarando que no se había referido a las Sagradas Escrituras en ninguna manera. Blackhall respondió y la polémica le dio tal protagonismo que al año siguiente (1700) fue elegido conferenciante Boyle. El tema que eligió fue The Sufficiency of a standing Revelation y los siete sermones, predicados en San Pablo, que formaban la conferencia, se pueden encontrar en sus obras publicadas. El 8 de marzo de 1704, aniversario del ascenso de la reina Ana, predicó Blackhall en St. Dunstan, y en la misma ocasión en 1708 en St. James, ante la reina, sermones que provocaron la ira de los whigs. En 1709 Benjamin Hoadly le atacó, surgiendo una larga y bastante calurosa controversia. Folleto tras folleto salían de la imprenta. Entre los partidarios de Blackhall se supone que uno fue el famoso Charles Leslie y el folleto con el curioso título The best answer ever was made, and to which no answer ever will be made (not to be behind Mr. Hoadly in assurance), &c., muestra fuerte evidencia interna de haber sido escrito por Leslie. Entre los partidarios de Hoadly estaban las luminarias del Tatler. Hacia ese tiempo Blackhall ya se había convertido en obispo. En enero de 1707-8 la reian Ana, por recomendación de su director espiritual, el arzobispo Sharp, le confirió la sede de Exeter, para gran disgusto de la facción de la Baja Iglesia. Burnet, aunque admitía que Blackhall era 'un hombre de valor y dignidad' reprobó fuertemente el nombramiento porque 'sus ideas estaban todas en el otro lado', y declaró que 'él [Blackhall] pareció condenar la revolución y todo lo que se había hecho en consecuencia.' Blackhall también, como sabemos por Le Neve (Fasti Ecclesiae Anglicanae, vol. i.), tuvo con su obispado la archidiaconía de Exeter hasta su muerte. Poco se sabe de la gestión de su diócesis, salvo que tuvo un profundo interés en el recién formado plan de las escuelas de caridad y se esforzó por estimular a su clero hacia tal plan.

Tuvo una gran reputación en su tiempo tanto como predicador que como escritor. Su amigo y editor, Sir William Dawes, dice en la edición póstuma de los sermones de Blackhall que había 'universalmente adquirido la reputación de ser uno de los mejores predicadores de su tiempo' y los sermones publicados soportan esta reputación. Son 105 en número, siendo no menos de ochenta y siete de ellos una exposición del Sermón del Monte. Estos ochenta y siete, en especial, son notablemente claros y exhaustivos; están escritos en el estilo hogareño que estuvo de moda poco después de la Restauración. A diferencia de los sermones de una fecha anterior, no contienen citas de idiomas extranjeros, no hay palabras rebuscadas, ni símiles ni metáforas, pero tratan a fondo con las dificultades, nunca se apartan del tema y están llenos de densa materia. No es sorprendente que 'vasto número tanto de clero como laicos afluían para escucharlo' y que fue importunado por muchos amigos para imprimirlos. Tenía la intención de hacerlo, pero una larga enfermedad, que terminó con su muerte, le impidió llevar a cabo su intención, así que la tarea quedó para su amigo y prelado, Sir William Dawes, quien la ejecutó con fidelidad y buen juicio. El inconveniente de la serie (no de los sermones individuales, para los que cada uno no requería más de media hora de entrega) es su desordenada extensión. Cubren nada menos que 939 páginas en folio, siendo ésta, tal vez, la razón por la que no han sido aceptados como una exposición estándar del Sermón del Monte. Muchos de los otros sermones han sido publicados por separado. Escribiendo desde un punto de vista literario, Felton, en su Classics, describe a Blackhall como 'un excelente escritor' y De la Roche, en sus Memoirs of Literature, lo llama 'uno de esos teólogos ingleses que, cuando se proponían tratar un asunto, se sumergían hasta el fondo y agotaban el asunto.' En cuanto a su carácter, su amigo Sir W. Dawes lo describe, en un lenguaje que evidentemente procede del corazón, de la siguiente manera: 'Yo, que tuve la felicidad de una larga e íntima amistad con él, declaro sinceramente que en todo mi trato nunca conocí un modelo más perfecto de una verdadera vida cristiana en todos sus aspectos que él.' Mostraba 'sencillez e integridad, constante uniformidad de mente y, sin embargo, muy ardiente piedad hacia Dios.' Su hijo Theophilus († 1737) fue el padre de Samuel Blackall, y su nieto, también Theophilus († 1781), fue padre de John Blackall.