Historia

BLACKWELL, GEORGE (c. 1545-1613)

George Blackwell, arcipreste católico inglés, nació en Middlesex hacia 1545 y murió el 12 de enero de 1613. Un sacerdote secular, en una polémica carta que le dirigió, dice: 'Tu padre era un estañador cerca de Newgate en Londres, hombre de ocupación honesta ciertamente, pero no el mejor vecino con el que habitar.' Fue admitido en Trinity College, Oxford, el 27 de mayo de 1562 y se graduó en 1563, siendo miembro a prueba de su colegio en 1565 y perpetuo al año siguiente, obteniendo la maestría en 1567. 'Pero al ser su mente más inclinada a la religión católica que a la reformada, dejó su puesto y se retiró a Gloucester Hall durante un tiempo, donde tuvo buena reputación ante Edm. Rainolds y Thomas Allen, los dos eruditos' (Wood, Athenae Oxon. ed. Bliss, ii. 122). Al salir de la universidad se fue al colegio inglés en Douai, donde fue admitido en 1574 y al estar muy avanzado en el saber fue ordenado sacerdote en 1575. Se graduó en teología el mismo año en la universidad de Douai y volvió a Inglaterra para labor misionera en noviembre de 1576.

Ya en 1578 estaba en la cárcel. A esta ocasión tal vez se refiere el sacerdote secular ya mencionado, cuando dice: 'Hace como veinte años, según recuerdo, fuiste encarcelado en Londres; pero tu hermano, siendo supervisor del registro de Londres, obtuvo tu liberación muy poco después.' Blackwell se alojó durante siete u ocho años en la casa de la señora Meany en Westminster, bajo constante miedo de arresto y encarcelamiento. Una vez le debió su liberación de un peligro inminente a la intervención de la condesa de Arundel y Surrey, cuyo anónimo biógrafo informa que 'se vio forzado por su propia seguridad y de la mujer con la que vivía a esconderse en un lugar secreto de la casa.' Esta mujer le ayudó a escapar. Parece que a veces visitó el continente, ya que se dice que hizo amistad personal con el cardenal Bellarmino y otros escritores eminentes, que dan un testimonio excelente de su saber y capacidad, constatada mientras él tuvo ocasión de residir en Roma.

Tras el fallecimiento del cardenal Allen, los asuntos del clero católico inglés cayeron en un estado de confusión, debido a la ausencia de cualquier medio para imponer la disciplina regular. Las peticiones para el nombramiento de un obispo no fueron recibidas favorablemente en Roma, pero el 7 de marzo de 1597-8, el cardenal Cayetano, protector de la nación inglesa, dirigió una carta a Blackwell, anunciándole el mandato del papa, Clemente VIII, de ser arcipreste sobre el clero secular. Se le dio poder ilimitado a Blackwell para restringir o revocar las facultades del clero, para trasladarles de lugar a su gusto y para castigar a los insumisos con privación o censuras. El cardenal nombró a seis personas para que fueran sus ayudantes y le dio poder para nombrar otras seis. 'Los jesuitas', continúa el cardenal 'no tenían ni pretendían tener ninguna jurisdicción o autoridad sobre el clero, ni procuraban inquietarlos; parece, por tanto, una sutileza manifiesta y engaño del diablo, maquinado para el derrocamiento de toda la causa inglesa, que cualquier católico debería practicar o suscitar la emulación contra ellos.' Esta carta iba acompañada de instrucciones privadas, que prohibían que el arcipreste y sus doce ayudantes decidieran cualquier asunto de importancia sin contar con el superior de los jesuitas y algunos otros de la orden.

El nombramiento de Blackwell dio lugar a serias y prolongadas disensiones entre el clero, que fueron fomentadas en secreto por el gobierno inglés. Treinta y un sacerdotes seculares, dirigidos por el doctor Bishop, enviaron una apelación a Roma y el 6 de abril de 1599 el papa emitió una bula, plenamente reconociendo y sancionando la carta del cardenal Cayetano y la designación del arcipreste y sus actos, declarando que la carta había sido válida desde el primer momento y ordenando explícitamente que debía ser obedecida y su reglamento cumplido. Los sacerdotes apelantes se sometieron inmediatamente a la bula sin limitación alguna. Se sostuvo, sin embargo, que la sumisión de los apelantes no deshacía ni expiaba el delito de su apelación y sobre esta base el arcipreste y sus adeptos siguieron tratándolos como cismáticos. De nuevo apelaron a Roma y el papa dirigió al arcipreste un breve (17 de agosto de 1601), recomendándole templar la severidad con suavidad y exhortando a todas las partes a un olvido general de la ofensa. Pero esta carta no pacificó por completo los problemas; el clero envió una tercera delegación a Roma, siendo enviada una segunda carta por el papa al arcipreste (6 de octubre de 1602). En ella lo culpaba de proceder mediante suspensión y censura contra los sacerdotes apelantes y le ordenaba que no comunicara ningún asunto de su cargo con el provincial de la Compañía de Jesús o con cualquier miembro de la orden en Inglaterra, para que no fuera causa de animosidad y discordia entre la orden y los apelantes; con la misma idea revocó las órdenes contrarias dadas por el cardenal Cayetano. Así se resolvieron finalmente los asuntos en disputa por la autoridad papal.

Durante un tiempo después, Blackwell ejerció su autoridad como arcipreste sin oposición; pero finalmente se enredó en una controversia de otro tipo y atrajo sobre sí mismo las censuras de Roma. En 1606 el gobierno del rey Jacobo I impuso sobre los católicos un nuevo juramento, que era la prueba de su lealtad civil. La redacción del juramento fue confiada al arzobispo Bancroft, quien, con la asistencia de Sir Christopher Perkins, un 'jesuita renegado', lo elaboró a fin de que produjera el efecto deseado, 'que fue primero dividir a los católicos sobre la legalidad del juramento; en segundo lugar, exponerlos a enjuiciamientos diarios en caso de denegación y, en consecuencia, catalogarlos como personas desafectas y de principios erróneos sobre el gobierno civil.' Blackwell le dijo a su clero en una carta circular, de fecha 22 de julio de 1606, que era agrado del papa que se comportaran pacíficamente sobre todos los asuntos civiles. 'Sua sanctitas nullo modo probat, tales tractatus agitari inter catholicos: imò jubet, ut hujusmodi cogitationes deponantur.' Anteriormente, el 28 de noviembre de 1605, escribió una carta similar a los laicos católicos. En varias reuniones del clero secular y regular, convocado para considerar el juramento, Blackwell les aconsejó que lo tomaran. El cardenal Bellarmino le escribió una carta admonitoria sobre este asunto, a la que respondió. Al ser detenido cerca de Clerkenwell el 24 de junio de 1607, fue encarcelado en la Gatehouse en Westminster y de allí fue trasladado a la prisión de Clink en Southwark, donde fue interrogado sobre varios artículos, especialmente sobre el juramento de lealtad. Efectuó el juramento y varios clérigos y laicos siguieron su ejemplo, a pesar de que el juramento había sido condenado dos veces formalmente por el papa Pablo V en 1606 y 1607. A consecuencia, el papa lo privó de su cargo de arcipreste en 1608 y nombró a George Birket para ocupar su lugar.

Blackwell murió persistiendo hasta el final en su aprobación del juramento. Al caer repentinamente enfermo algunos sacerdotes lo atendieron, a quienes les aseguró que consideraba el juramento legal y que al tomarlo no había hecho nada contrario a la conciencia.

Un gran número de libros se publicaron contra él, principalmente por parte de Watson, Colleton, el doctor Bishop, el doctor Champney y otros teólogos católicos. Las principales obras relacionadas con las controversias en las que estuvo inmerso son: The Hope of Peace, by laying open such doubts and manifest untruthes as are devulged by the Archpriest in his letter or answere to the Bookes which were published by the priestes, Frankfort, 1601; Mr. George Blackwel (made by Pope Clement 8, Archpriest of England), his Answeres vpon sundry his Examinations: together with his Approbation and taking of the Oath of Allegeance: and his Letter written to his assistants and brethren, moouing them not onely to take the said Oath, but to aduise all Romish Catholikes so to doe, Londres, 1607; A large Examination taken at Lambeth, according to his Maiesties direction, point by point, of M. George Blakwell, made Archpriest of England, by pope Clement 8. Vpon occasion of a certaine answere of his, without the priuitie of the State, to a Letter lately sent vnto him from Cardinall Bellarmine, blaming him for taking the Oath of Allegeance. Together with the Cardinals Letter, and M. Blakwels said answere vnto it. Also M. Blakwels Letter to the Romish Catholickes in England, as well Ecclesiasticall as Lay, Londres, 1607; In Georgium Blackvellum Angliae Archipresbyterum à Clemente Papa Octavo designatum Quaestio bipartita: Cuius Actio prior Archipresbyteri iusiurandum de Fidelitate prestitum, Altera eiusdem iuramenti Assertionem, contra Cardinalis Bellarmini Literas, continet, Londres, 1609; Relatio compendiosa turbarum quas Iesuitae Angli, vna cum D. Georgio Blackwello Archipresbytero, Sacerdotibus Seminariorum populoq; Catholico cõciuere ob schismatis & aliorum criminum inuidiam illis iniuriosè impactam sacro sanctae inquisitionis officio exhibita, vt rerum veritate cognita ab integerrimis eiusdem iudicibus lites & causae discutiantur et terminentur, Rouen.