Historia

BLANCHET, FRANÇOIS NORBERT (1795-1883)

François Norbert Blanchet, misionero católico y primer arzobispo de Oregon City, nació en Saint-Pierre, Rivière du Sud, Canadá, el 3 de septiembre de 1795 y murió en Portland, Oregon, el 18 de junio de 1883.

François Norbert Blanchet
François Norbert Blanchet
Era hijo de Pierre y Rosalie Blanchet, propietarios canadienses de tierras, quienes trazaban su ascendencia hasta los primeros aventureros de Nueva Francia. Bien relacionados con las mejores familias, los Blanchets habían dado varios hijos e hijas a la Iglesia católica y uno de ellos había fundado el Canadien, un influyente diario. Educado en la escuela parroquial de St. Pierre, Rivière du Sud, Quebec, y en el pequeño seminario sulpiciano de Quebec, Blanchet ingresó en 1816 en el seminario mayor donde se distinguió en los estudios teológicos. Ordenado en 1819, el abbé Blanchet fue asignado a la catedral durante un año. Luego fue enviado como misionero a los indios acadians y micmac de New Brunswick, donde además del dialecto nativo aprendió inglés para servir a un grupo de inmigrantes irlandeses. Durante siete años Blanchet trabajó celosamente en esta vasta y áspera región donde construyó tres iglesias e hizo viajes a caballo, raquetas de nieve, canoas y trineos tirados por perros, según las demandas estacionales. Con pesar dejó esta peligrosa tarea para ir al rectorado de una parroquia bien establecida en Cedars cerca de Montreal. Durante la epidemia de cólera (1832), el abbé recibió la admiración de los no católicos por su valiente servicio, sin miras a credo ni raza. Fue allí donde entró en contacto con los comerciantes de pieles y supo de la necesidad de sacerdotes entre los tramperos, comerciantes e iroqueses católicos en la región de Oregon. La petición francesa de un sacerdote a través del doctor McLoughlin, jefe de Hudson's Bay Company, llegó a los obispos de Red River Valley y de Quebec. Blanchet estaba preparado, siendo nombrado vicario general del arzobispo Signay de Quebec con jurisdicción sobre el conjunto de la región de Oregon, aunque advertido de fundar misiones al norte del río Columbia. Acompañando el anual Hudson's Bay Express, predicó en todos los puestos en la ruta y en Red River, estando acompañado por abbé Modeste Demers, un sacerdote recién ordenado. Los franceses y los mestizos en Vancouver y en el asentamiento de St. Paul's en Willamette Valley dieron la bienvenida a los misioneros, para cuya recepción habían construido una iglesia de troncos. Desde el principio los misioneros tuvieron fruto, ayudados por mestizos e iroqueses católicos de quienes aprendieron los diversos dialectos nativos y popularizaron su trabajo entre los pieles rojas. Demers estableció su capilla en Fort Nesqually como centro trabajó entre los miembros de la tribu del norte hasta Alaska, sirviendo Blanchet en misiones en St. Paul, Astoria, Walla Walla, Vancouver, Cowlitz y las Cascades. Su trabajo se facilitó por la conversión del juez Peter Burnett y el funcionario estadounidense Long.

Todo este éxito despertó el enconamiento. Los metodistas hicieron circular las 'revelaciones de Maria Monk', a las que Blanchet respondió citando a protestantes americanos. Las rivalidades religiosas, políticas, raciales y del comercio de pieles, se combinaron para enfrentar a los misioneros católicos y protestantes. Las acusaciones posteriores de que los católicos inspiraron el levantamiento indio que resultó en el asesinato de la facción de Marcus Whitman han sido refutadas. Los indios estaban realmente soliviantados por la pérdida de tierras de caza, relatos de comerciantes rivales, creencias absurdas de que los colonos metodistas habían envenenado la caza y traído la viruela, por el asesinato de un jefe por un estadounidense y el azotamiento de indios por ladrones de la misión metodista. Los jóvenes Blanchet y abbé Brouillet visitaron a los indios congregados en Walla Walla para calmarlos y obtener la liberación de prisioneros (1847). También consolaron a los supervivientes y arriesgaron su vida por enterrar a los muertos. Sin embargo, Blanchet no dudó en asistir a los cinco indios que fueron ejecutados por supuesta complicidad en el asesinato de Whitman, tras un dudoso juicio (1849).

Mientras tanto, Blanchet, que en 1843 había sido nombrado vicario apostólico y obispo titular por sugerencia conjunta de los arzobispos de Quebec y Baltimore, supo en el camino hacia París de su elevación al arzobispado de la recién establecida sede de Oregon City (1846), con su hermano Augustine como obispo de Walla Walla y su fiel amigo Demers como obispo de Vancouver, parte reconocida de Canadá. Blanchet visitó Roma, Francia y los Estados alemanes en interés de su archidiócesis, logrando los servicios de varios sacerdotes y monjas de Notre Dame. Mientras estuvo en el extranjero, fue recibido en audiencia por las cortes de Bélgica, Baviera, Austria y Francia, siendo presentado por Louis Philippe y la Sociedad Leopoldina. A su regreso, consagró obispo a Demers y celebró un concilio provincial. Por su invitación, los oblatos enviaron una misión (1848). La diócesis se enfrentó a años malos con la captura de la propiedad de McLoughlin en Oregon City, la pérdida de feligreses por las minas de California y las guerras indias en Cayuse y Rogue Rivers, de las que la masacre de Whitman fue un preludio; sin embargo, el obispo tuvo buen ánimo en el primer consejo plenario de Baltimore. En 1855 visitó Perú, Bolivia y Chile, donde recogió suficiente dinero para suplir las deudas diocesanas, debido al entusiasmo despertado por su publicación en español de la historia de Oregon. Cuatro años después estaba en Canadá buscando ayuda y alistando a treinta y un sacerdotes y monjas, incluidas las Hermanas de los Santos Nombres de Jesús y María, para el servicio en Oregon. En 1862 el obispo movió su sede a Portland, al ser las condiciones normales, ya que la guerra vivil tuvo poco efecto en la costa. Con el tiempo construyó una catedral, St. Michael's College (1871) y un hospital bajo las Hermanas de la Providencia (1875).

El obispo Blanchet representando a la jerarquía católica protestó contra la injusticia del secretario de Interior Delano por la aplicación de la política india de Grant de asignar agencias indias a 'las denominaciones religiosas que hubieran establecido misiones hasta entonces entre los indios.' De treinta y ocho reservas sólo cuatro fueron asignadas a católicos, aunque por los deseos de los indios y el número de estaciones plenamente activas se podían haber asignado dos tercios con justicia. La tribu yahima había sido asignada a los metodistas, que mostraron una marcada hostilidad hacia los sacerdotes católicos, aunque las misiones metodistas estaban inactivas, siendo consideradas un fracaso por los indios y observadores imparciales. En cualquier caso, la acalorada correspondencia que Blanchet mantuvo con Delano despertó a la jerarquía católica para establecer una comisión católica india permanente en Washington para tratar con el Comisionado de Asuntos Indígenas y asumir la supervisión general sobre las misiones católicas.

Poco después de celebrar su jubileo, Blanchet viajó en el nuevo ferrocarril transcontinental de San Francisco y acompañó al obispo John Ireland al concilio ecuménico en Roma (1870), donde fue nombrado orador y apoyó calurosamente la declaración formal sobre la infalibilidad papal. Gastado por la edad, se le asignó al misionero de Alaska, Charles Seghers como obispo coadjutor (1879). Dos años más tarde renunció y como arzobispo titular de Amida se retiró al hospital que él había fundado, donde vivió dos años, tras sesenta y cuatro como sacerdote y cuarenta y cinco como misionero en la costa del Pacífico.

Sus escritos incluyen: Fiftieth Jubilee Sermon (1869); Letters on Catholic Indian Missions together with Reply of Secretary of Interior (1871); Chinook Dictionary and Catechism compuesto (1838) por M. Demers y revisado (1867) por F. N. Blanchet con correcciones del reverendo L. N. St. Onge (1871); Historical Sketches of the Catholic Church in Oregon (1878, 1910) y Historical Notes and Reminiscences (1883).