Historia

BLOMFIELD, CHARLES JAMES (1786-1857)

Charles James Blomfield, obispo de Londres, nació en Bury St. Edmunds, Suffolk, el 29 de mayo de 1786 y murió en Fulham Palace el 5 de agosto de 1857.

Charles James Blomfield, por Thomas Lawrence
Charles James Blomfield, por Thomas Lawrence
Su padre, Charles Blomfield, tenía una escuela donde nació su hijo, quien fue educado en ella y en Trinity College, Cambridge. Se graduó en 1808, siendo elegido miembro de su colegio después de obtener altos honores universitarios, siendo felicitado, se dice, por Porson como 'un estudiante muy simpático.' En 1810 publicó una edición de Prometheus Vinctus, con notas y glosario, seguido de Septem contra Thebas (1812); Persae (1814); Choephorae (1821); una edición de Calímaco en 1815 y de Eurípides en 1821. Editó fragmentos de Safo, Alcaeus y Stesichorus en Poetae Minores Graeci de Gaisford (1823). Blomfield también escribió sobre temas clásicos para Edinburgh y Quarterly y para Museum Criticum, un periódico fundado en 1813 por él mismo y su amigo Monk, posterior obispo de Gloucester. Aparte de esto publicó poco, salvo Five Lectures on John's Gospel (1823); Manual of Family Prayers (1824); Twelve Lectures on the Acts (1828) y sermones. En 1810 Blomfield fue ordenado, y, después de tener promoción rural, fue presentado al valioso beneficio de St. Botolph, Bishopsgate, Londres. En 1822 se convirtió en archidiácono de Colchester y en 1824 fue nombrado para la sede de Chester, donde hizo mucho para elevar el nivel de cualificaciones clericales. En 1828 Blomfield fue trasladado al obispado de Londres, cuyos deberes realizó con inmensa energía, y, en general, con buen sentido común y moderación. Tuvo muchas oportunidades de mostrar sus notables poderes como hombre de negocios en la junta de pobres y de la comisión eclesiástica (1836). Del segundo organismo fue el alma animadora; 'la mejor distribución de los ingresos y deberes eclesiásticos, la prevención o disminución de las pluralidades y la no residencia y el aumento de beneficios para los pobres y dotación de nuevos', fueron medidas de reforma que tuvo en el corazón. En la Cámara de los Comunes siempre fue un orador eficaz, especialmente sobre temas eclesiásticos. En 1836 el obispo de Londres publicó Proposals for the creation of a fund to be applied to the building and endowment of additional churches in the metropolis, siendo por sus enérgicos y fructíferos esfuerzos en remediar la provisión extremadamente inadecuada de iglesias, escuelas y clérigos para la población en rápido crecimiento de Londres, que su nombre es recordado. Se le dijo que estaba intentando demasiado cuando insistió en 'ampliar toda la metrópoli construyendo cincuenta iglesias a la vez'; pero suscripciones muy considerables fluyeron al 'fondo de iglesias metropolitano' y se pusieron en marcha un número de asociaciones locales para la extensión de la iglesia. Entre los distritos que se beneficiaron especialmente de esos esfuerzos estuvieron Bethnal Green, Islington, St. Pancras, Paddington y Westminster. El fondo siguió existiendo hasta 1854, cuando se fusionó en London Diocesan Church Building Society. Al fondo del obispado colonial, establecido para el muy necesitado aumento del episcopado colonial, la influencia del obispo Blomfield también dio el primer impulso.

Por el movimiento tractariano fue especialmente visible en 1841, ante la publicación del famoso Tract XC, siendo la actitud del obispo de Londres considerada con mucha atención. Estaba deseoso, dijo, 'de mantener las cosas tranquilas en la medida de lo posible', porque sería muy perjudicial para la Iglesia que las partes se separaran y enfrentaran aún más de lo que ya estaban. En su importante alegato de 1842 condenó el movimiento tractariano hasta donde sus partidarios se habían esforzado en dar 'un tinte tridentino' a los Artículos de Religión de 1562, recomendando ceremonias y formas no autorizadas por su propia Iglesia; al mismo tiempo admitió que 'esos entendidos y piadosos hombres' habían llamado la atención de la Iglesia a ciertos deberes descuidados; y si estaba mal ir más allá de las directrices de las rúbricas, era igualmente erróneo no llegar a ellas. Por lo tanto, instó a su clero en la necesidad de una observancia más estricta de ciertas directrices, dejando, en cierta medida, a su discreción determinar el período exacto para la introducción de cualquier cambio en sus parroquias. Estas sugerencias fueron inmediatemente adoptadas por algunos del clero de la diócesis, pero no fueron generalmente aprobadas y el clero de Islington, en particular, declaró que no podía leer la oración por la Iglesia militante o hacer la colecta durante el ofertorio, ya que disgustaría a la mayoría de sus congregaciones. El obispo hizo a Islington una concesión que no había concedido a otras parroquias y esta concesión fue el comienzo de un sin fin de disensión y agitación. Mientras algunas parroquias comenzaron a reclamar la misma exención, otras estaban deseosas de llevar a cabo las sugerencias del obispo a pesar de las objeciones de sus congregaciones. 'Así', dice su biógrafo, 'entre los que se negaron a actuar y los que persistieron en ir más allá, sus mandatos entre su falta de voluntad de retirar palabras dichas de manera deliberada en su carácter oficial y su disposición a sacrificar todo lo que no implicaba un principio, para asegurar la paz de la iglesia', el obispo Blomfield quedó perplejo y acosado y 'las tormentas que en algunas parroquias habían surgido por la introducción de los disputados cambios, continuaron rugiendo con inusitada violencia.' Para, en lo posible, apaciguar esas tormentas, el arzobispo Howley, en su pastoral sobre la controversia (1845), sugirió que los disputantes de ambos lados debían suspender las hostilidades hasta que alguna decisión autorizada se diera sobre los puntos en debate y que la cuestión debía permanecer en cualquier caso en statu quo. El obispo de Londres en consecuencia pensó que lo mejor para la paz era permitir a su clero la opción de renunciar o continuar a su propia discreción las prácticas que le había recomendado. Hacia 1847 Blomfield volvió a chocar con el clero tractariano de su diócesis, pero con el apaciguamiento temporal de la controversia ritual en 1851 se puede decir que terminaron sus principales labores públicas. En 1856 fue obligado por enfermedad a renunciar a su sede. Blomfield se casó dos veces (1810 y 1819); con su segunda esposa, Dorothy, viuda de Thomas Kent, abogado, tuvo once hijos. Su hijo y biógrafo, Alfred, fue consagrado obispo sufragáneo de Colchester en 1882.