Historia
BLOUNT, RICHARD (1565-1638)
Blount encontró un hogar y un centro para su obra misionera en Scotney Castle, sede de los Darells de Sussex, y la narrativa de su asombrosa huida, en 1598, de las manos de los perseguidores que habían rodeado y ocupado esa mansión, ha quedado registrada por William Darell. Ingresó en la Compañía de Jesús en Inglaterra en 1596, e hizo profesión de los cuatro votos el 5 de mayo de 1608. En 1617 fue nombrado superior de la misión inglesa, cuyos miembros aumentaron tanto en número bajo su gobierno, que a partir de un puñado de diecinueve, cuatro de los cuales estaban en cautiverio en 1598, llegaron a ser casi doscientos en 1619, incluyendo cuarenta sacerdotes profesos, estando 109 dispersos por Inglaterra. El general jesuita Mutius Vitelleschi determinó elevar a Inglaterra a viceprovincia de la Compañía en el mismo año (1619), nombrando a Blount vice-provincial y por cartas de patente de 21 de enero de 1622-3, Inglaterra fue elevada a provincia plena de la Compañía, siendo Blount declarado el primer provincial.
Blount trabajó en la misión inglesa durante casi cincuenta años y sus fugas durante el calor de la persecución fueron asombrosas. Después de su fuga de Scotney pasó a la casa de una dama de rango, que fue su hogar durante el resto de su vida. Los peligros a los que estuvo expuesto hicieron a Blount tan cauto que aunque cuando murió había sido durante más de cuarenta años jesuita y veintiún años superior en Inglaterra y aunque escribió y recibió innumerables cartas, sin embargo, el lugar donde vivió quedó tan mantenido en secreto que incluso hoy se desconoce. Solo se sabe que fue en Londres. Se dice que Abbot, arzobispo de Canterbury, conocía su paradero y que el primado no lo reveló por el amable recuerdo de la época que pasaron juntos en Oxford y por respeto a la dama en cuya casa residió Blount. Durante quince años Blount se mantuvo lejos de la mirada de los criados y en las raras ocasiones cuando los asuntos lo sacaban de la casa volvía a entrar por la noche. Fue enterrado en la capilla privada de la reina Enriqueta María en Somerset House, que entonces estaba al cuidado de los frailes capuchinos.