Historia
BÖHME, JAKOB (1575-1624)
- Temprana tendencia al misticismo
- Visiones místicas
- Oposición a su primer libro
- Simpatía en Dresden
- Muerte de Böhme
- Sus escritos
- Su trascendentalismo
- Su ortodoxia esencial

Sus padres eran campesinos, de los cuales heredó una tendencia visionaria mística. Incapaz de sobrellevar la vida al aire libre del campo, fue empleado como zapatero en la pequeña localidad de Seidenberg, donde tuvo un duro aprendizaje con una familia que no tenía principios cristianos, obteniendo una temprana percepción de las controversias de la época. Combinó una diligente lectura de la Biblia y práctica de la oración con el estudio de las obras de visionarios fanáticos, como Paracelso, Weigel y Schwenckfeld, por medio de lo cual se sintió elevado por encima de las luchas a su alrededor, hasta la luz y el gozo de la contemplación de Dios. Se asentó, como maestro de su negocio, en Görlitz en 1599. Tuvo su propia tienda hasta 1613, habiendo prosperado hasta cierto extremo, pues pudo comprar una casa en 1610, terminándola de pagar en 1618. Se casó con la hija de un carnicero en 1599 y tuvo cuatro hijos y dos hijas, siendo un modelo de marido y padre ante sus vecinos. Esto significa que estaba lejos de ser un loco visionario, pues retenía un lado práctico en la vida.
Visiones místicas.
No obstante, siempre prevaleció en él el aspecto visionario. Él mismo nos cuenta de un extranjero que entró en su tienda llamándolo por su nombre, tomándolo aparte y diciéndole que sería tan grande que el mundo se maravillaría de él, exhortándolo a que permaneciera fiel a la Palabra de Dios y a una vida de virtud. Un día, la reflexión del sol sobre un vaso de metal en su tienda le pareció que infundía tal luz espiritual en su alma que los misterios interiores de las cosas le fueron abiertos. Salió al campo a buscar la revelación de la voluntad de Dios en oración ferviente, encontrando una paz y gozo aún más profundos. Pasaron diez años antes de que se atreviera a poner por escrito lo que había visto, haciéndolo solamente porque tuvo una visión al respecto.
Oposición a su primer libro.
El manuscrito incompleto, escrito con gran premura, al que llamó Aurora oder die Morgenröte im Aufgang, comenzó a circular entre sus conocidos a instancias de Karl von Ender, un amigable noble que era seguidor de Schwenckfeld. De esta manera llegó a conocimiento de Gregorio Richter, pastor en Görlitz, quien inició una guerra contra el presuntuoso zapatero, exhortando al magistrado local a reprimirlo o de lo contrario la ira de Dios caería sobre la localidad. Böhme fue minuciosamente examinado ante el consejo y sólo advertido de que no escribiera más libros. La observancia de esta promesa, no obstante, fue difícil no solo por la insistencia de sus amigos sino también por el sentimiento interior de que el temor de los hombres le había empujado a negar la gracia de Dios. La cortante actitud de Richter continuó y tras cinco años de silencio, Böhme no pudo esperar más y tras una nueva visión, tomó de nuevo su pluma. Sus nuevos escritos circularon al principio en copias manuscritas. Pero Richter, que se creía el guardián de la ortodoxia, explotó contra él desde el púlpito y le atacó, a lo que Böhme respondió en tono excitado, aunque mostrando un espíritu más noble que el de su opositor. Lejos de haber roto con la Palabra de Dios y los sacramentos, él intentaba vivir como verdadero cristiano, en estricta disciplina y aunque entre sus veintiocho obras había algunas en las que atacaba a la Iglesia visible como Babilonia, y presentaba a Cristo en nosotros como el ideal místico, su actitud general en ninguna manera justificaba la burla: 'Zapatero, a tus zapatos' de sus oponentes.
Simpatía en Dresden.
En 1624 se vio obligado a dejar Görlitz, yéndose a Dresden, donde encontró protección en casa del director del laboratorio químico del Elector, disfrutando de la amistad de la mayor parte de la gente intelectual de la corte y la capital. En mayo tuvo una sesión ante varios distinguidos clérigos y profesores, que reconocieron sus capacidades mentales y le animaron a regresar a su casa, especialmente por su familia que había sufrido grandemente a causa de la Guerra de los Treinta Años.
Muerte de Böhme.
Volvió a Görlitz, pero su fin estaba cerca. Cuando pidió la comunión en su lecho de muerte, el sucesor de Richter, hombre de ideas semejantes, dijo que se la daría sólo después de examinarlo, de lo cual existe todavía un informe. Lleno de confianza y oyendo voces celestiales en sus oídos, Böhme partió, muriendo con el gozoso clamor: 'Voy al Paraíso'. A pesar de la oposición clerical, recibió un funeral apropiado preparado por las autoridades de la localidad, siendo puesta una cruz sobre la tumba por sus amigos, que sería destruida por el populacho.

Aunque fue despreciado y rechazado en su tiempo, Böhme ha sido honrado por algunas de las mentes más grandes de Alemania, tales como Friedrich von Hardenberg, Jung-Stilling, Friedrich Schlegel y Ludwig Tieck. Hegel y Schelling recibieron valiosos impulsos intelectuales de sus obras, que también atrajeron mucha atención en Inglaterra, donde apareció una traducción completa entre los años 1644 y 1682. Además de las ya citadas, las más importantes son Von den drei Principien göttlichen Wesens; Vom dreifachen Leben des Menschen; Vierzig Fragen von der Seele; Von wahrer Busse; Das Gespräch einer unerleuchteten Seele y Der Weg zu Christo, incluyendo dos contra el predestinacionismo y dos contra el panteísmo. La influencia de Böhme nunca ha sido popular, porque su pensamiento es difícil y a veces imposible de seguir. Esto se debe parcialmente a su falta de formación, que le impidió expresarse claramente, aunque también parcialmente a la profundidad e intensidad de su pensamiento, que tiene que bregar para ponerlo en palabras. Con deseo vehemente y con hambre interior se zambulle en las profundidades del ser de Dios.
Su trascendentalismo.
La teología tradicional, con su atadura a la letra, no podía satisfacerle. 'Como las muchas clases de flores crecen en la tierra, una cerca de otra, y ninguna contiende con la otra por el color, olor o gusto sino que dejan que la tierra y el sol, la lluvia y el viento, el calor y le frío, hagan lo que quieran con ellas, mientras crecen según su propia naturaleza, así ocurre con los hijos de Dios.' Él era simplemente un hijo de Dios que anhelaba crecer y acercarse más estrechamente a Dios. En ese deseo estudió la Biblia y se aferró a ella, aunque la naturaleza y la vida, además de los escritos de entusiastas anteriores, también tuvieron su parte.
Su ortodoxia esencial.
Retuvo las doctrinas fundamentales de su Iglesia: la Trinidad, la encarnación y la expiación. 'Lo que se dice de Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, es ciertamente verdad; pero debe ser explicado, o el no iluminado puede no comprenderlo.' 'Tú no debes pensar que el Hijo es otro Dios del Padre o que está fuera del Padre, como cuando dos hombres están uno al lado del otro. El Padre es la fuente de todas las fuerzas y todas las fuerzas están cada una en la otra como una fuerza, por eso es llamado Dios. El Hijo es el corazón del Padre, el corazón o centro de todos los poderes del Padre. Del Hijo surge el gozo celestial eterno, teniendo su fuente en todos los poderes del Padre, un gozo que ojo no ha visto y oído no ha escuchado.' Cristo, el corazón del Padre, descendió en medio de la conflagración que se había desatado en el mundo, extinguiéndola por su muerte y su resurrección, la resurrección del Dios-hombre, elevando al hombre a la participación en la Deidad. La Escritura es el receptáculo de la verdad y para Böhme el bautismo y la Cena del Señor son medios de gracia. A pesar de todas las oscuridades, permanece como un hombre de iluminación que elevó el misticismo protestante a una gran altura, dotándolo no solo con las riquezas de su propia meditación sino que, por su 'escuela pentecostal teosófica, en la que el alma es enseñada por Dios', ha mostrado a muchos el camino para una profunda y permanente felicidad.