Historia
BONIZO (c. 1045-1090)
Bonizo, obispo de Sutri, nació en Cremona hacia 1045 y murió en Piacenza el 14 de julio, probablemente de 1090. Como joven clérigo se unió al movimiento patarino en Cremona y Piacenza. Llegó a Roma en 1074, posiblemente a consecuencia de su conflicto con el obispo Dionisio de Piacenza, siendo hecho obispo de Sutri entre 1075 y 1076. En la primavera de 1078 estaba en Lombardía como legado, regresando a Roma en noviembre, cuando tomó parte en el sínodo que discutió las enseñanzas de Berengario. Celoso partidario de Gregorio VII, fue encarcelado por Enrique IV en 1082 encargándosele la seguridad del antipapa Guiberto de Rávena (Clemente III). Se las arregló para escaparse, pero nunca regresó a su sede. En 1085 halló refugio con la condesa Matilde y en el verano de 1086 fue escogido obispo de Piacenza por la facción patarina. Al no ser su elección canónica, Anselmo de Milán, metropolitano, rechazó reconocerlo; pero logró obtener la aprobación del papa Urbano II en 1088 o 1089. No disfrutó mucho tiempo de su triunfo, al encontrar una muerte violenta en una insurrección de la facción imperial. El más importante de sus escritos, Liber ad amicum (edición de E. Dümmler, MGH, Libelli de lite, i, 1891), compuesto entre la muerte de Gregorio VII y la ascensión de Víctor III (1085-86), además de discutir la cuestión de si un cristiano puede llevar armas en defensa de la Iglesia (que él responde afirmativamente), muestra por un bosquejo histórico extenso que la Iglesia crece bajo la persecución. El principal valor de la obra se debe a su presentación de las ideas de Gregorio y sus adherentes; muestra cómo el campo papal juzgó las numerosas controversias teológicas y eclesiástico-políticas del tiempo, siendo en conjunto una de las producciones más notables de la facción gregoriana. A veces ha sido apelada como fuente contemporánea, pero hay que tomarlo con cautela, debido no sólo a los descuidos y errores de detalle, sino a una demostrable perversión de la historia, como en el relato del episodio de Canosa. De hecho, está coloreada totalmente por la posición subjetiva del autor. El Liber in Hugonem schismaticum (presumiblemente del cardenal Hugo Candidus) desafortunadamente se ha perdido. Como canonista Bonizo dejó un extenso Decretum en diez libros, del que Mai publicó extractos en 1854.