Historia

BORA, KATHARINA VON (1499-1552)

Katharina von Bora, esposa de Lutero, nació de una antigua familia de Klein-Laussig, cerca de Bitterfeld en Meissen, el 29 de enero de 1499 y murió en Torgau el 20 de diciembre de 1552.

Katharina von Bora, por Lucas Cranach el Viejo
Katharina von Bora, por Lucas Cranach el Viejo
Cuando era muchacha fue llevada al convento cisterciense de Nimpsch en Grimma, tomando los hábitos en 1515. Al estar al corriente de la Reforma de Lutero, ella y otras monjas huyeron del convento el 4 de abril de 1523 llegando a Wittenberg. Se dice que rehusó una oferta de matrimonio del Dr. Kasper Glatz, vicario en Orlamünde, habiendo expresado su preferencia por Amsdorf o Lutero. Era quince años más joven que él, no siendo notoria por su belleza ni por su cultura, pero saludable, fuerte, sincera, inteligente y de elevada disposición. Katharina había quedado atraída por un antiguo estudiante de Wittenberg, pero éste cambió de opinión y se casó con una mujer rica (1523). Finalmente, Lutero escribió el 4 de mayo de 1525 al Dr. Rühel (consejero del conde Alberto de Mansfeld y del cardenal Alberto de Maguncia) de que tomaría a Katie como esposa. No dijo nada a sus amigos sobre sus planes, considerando imprudente hablar demasiado sobre asuntos delicados. 'Un hombre', dijo 'debe pedir a Dios consejo, orar y actuar en consecuencia'. La tarde del 13 de junio, martes después del domingo de Trinidad, invitó a Bugenhagen, Jonás, Lucas Cranach y esposa y a un profesor de jurisprudencia, Apel (ex-deán de la catedral de Maberg, quien se había casado con una monja) a su casa y en su presencia tomó como esposa a Katharina von Bora en el nombre de la Santa Trinidad. Bugenhagen ofició la ceremonia en la manera acostumbrada. A la mañana siguiente invitó a sus amigos al desayuno. Justo Jonás informó del matrimonio a Spalatin por un mensajero especial, quien se emocionó y vio en ello la mano de Dios.

Carta de Lutero a Catalina, 18 de septiembre de 1541
El 27 de junio Lutero celebró su matrimonio en una forma más pública, aunque modesta, mediante una fiesta nupcial. Invitó a su padre y a su madre y amigos distantes para 'sellar y ratificar' la unión y para 'pronunciar la bendición'. Mencionó con especial satisfacción que ahora había cumplido un antiguo deber a su padre, quien deseaba casarle. La universidad le regaló una copa de plata que llevaba la inscripción: 'La honorable universidad de la ciudad electoral de Wittenberg presenta este regalo de boda al doctor Martín Lutero y a su esposa Katharina von Bora'. El magistrado proporcionó a la pareja un barril de cerveza, una pequeña cantidad de buen vino y veinte guilders en plata. Es muy destacado que el arzobispo Alberto envió a Katie, por Rühel, un regalo de boda de veinte guilders en oro; Lutero lo declinó para sí, pero dejó que Katie lo tuviera. Vivieron juntos en el antiguo monasterio agustino, que ahora estaba vacío. Lutero no interrumpió demasiado sus estudios y a finales de ese año publicó su violento libro contra Erasmo, quien se maravilló de que el matrimonio no hubiera suavizado su temperamento.

Martín Lutero en familia
El casamiento dio ocasión a calumnias y habladurías. Sus enemigos difundieron la insidia de que previamente había violado el voto de castidad y predijeron que, según una tradición popular, el ex-monje y la ex-monja darían a luz al Anticristo. Erasmo contradijo satíricamente el rumor, diciendo que si eso fuera verdad habría habido miles de anticristos antes de esto. Melanchthon (quien había sido invitado a la fiesta del 27 de junio, pero no a la ceremonia del día 13), en una carta en griego a su amigo Camerarius (16 de junio) expresó el temor de que Lutero, aunque podía ser beneficiado por el matrimonio, hubiera cometido un lamentable acto de ligereza y debilidad, perjudicando su influencia en un momento en el que Alemania le necesitaba más. Lutero mismo se sintió al principio extraño e inquieto en su nueva relación, pero pronto se recuperó. El 11 de agosto de 1526 escribió a Stiefel: 'Katharina, mi amada costilla, te saluda, y te agradece tu carta. Ella es, gracias a Dios, gentil, obediente, cumplidora en todas las cosas, más allá de lo que esperaba. No cambiaría mi pobreza por la riqueza de Creso'.

Magdalena, hija de Lutero y Katie,
por Lucas Cranach el Viejo
A veces predicó sobre las pruebas y deberes de la vida matrimonial con rigor y eficacia, desde la experiencia práctica y con gratitud por el sagrado estado que Dios instituyó en el paraíso y que Cristo honró con su primer milagro. Llama al matrimonio don de Dios, vida casta, superior al celibato o si no será un verdadero infierno. Lutero y Katie estaban bien adaptados el uno al otro. Vivieron felizmente durante veintiún años y compartieron las cargas y alegrías normales. Su vida doméstica era muy característica, llena de buen ambiente, humor inocente, afecto cordial, simplicidad y completamente alemana. Ninguna mancha hubo en su hogar, en el que él era gentil como un cordero y niño entre los niños. 'Después de la palabra de Dios', dijo desde su experiencia personal, 'no hay tesoro más precioso que el santo matrimonio; el más alto don de Dios en la tierra es una esposa piadosa, alegre, temerosa de Dios y ama de casa, con la que puedas vivir pacíficamente y a quien puedas confiar tus bienes, cuerpo y vida'. Amó a su esposa afectuosamente y la llamó en sus cartas 'mi amado corazón, graciosa ama de casa, mano y pie resuelto en amante servicio'. Ella era una buena hausfrau alemana, cuidando de lo que su marido e hijos necesitaban, contribuyendo a su comodidad personal en la salud y en la enfermedad y ejerciendo la hospitalidad. Tenía una fuerte voluntad y sabía cómo actuar. Lutero hablaba de ella a veces como 'Señor Katie' y de él mismo como 'siervo dispuesto'. 'Katie' le decía 'tienes un marido piadoso que te ama y tú eres una emperatriz'. Una vez en 1535 le prometió sus cincuenta guilders si leía la Biblia entera, por lo que tuvo, según dijo a un amigo, un serio asunto con ella. A Katie y Melanchthon escribió sus últimas cartas (cinco a ella, tres a Melanchthon ) desde Eisleben poco antes de morir, informándola de su viaje, su dieta y condición, quejándose de cincuenta judíos que estaban bajo la protección de la condesa viuda de Mansfeld, enviándole saludos al maestro Philip (Melanchthon) y disipando sus aprensiones sobre su muerte.

Katharina von Bora, esposa de Lutero, 1526,
óleo sobre tabla de Lucas Cranach el Viejo
En su testamento (1542), diecisiete años después de su matrimonio, la llama 'piadosa, fiel y devota esposa, llena de amor y tiernos cuidados hacia él'. Había momentos, sin embargo, cuando Lutero se sentía oprimido por problemas domésticos y una vez dijo que no se casaría otra vez, ni siquiera con una reina. Pero eran momentos pasajeros. Puso a la mujer en el honor más alto: 'Todos los hombres son concebidos, nacidos y criados por mujeres. De ellas proceden, por lo tanto, los queridos pequeños, los herederos tan apreciados. Este honor debería compensar, con justicia, toda la debilidad femenina'. Tras la muerte de Lutero (18 de febrero de 1546) Katharina permaneció en Wittenberg sumida en la pobreza. Su muerte se debió a un accidente que ocurrió cuando estaba de camino con sus hijos a Torgau, para escapar de la peste en Wittenberg.