Historia

BORJA, FRANCISCO DE (1510-1572)

Francisco de Borja, cuarto duque de Gandía y tercer prepósito general de la Compañía de Jesús, nació en Gandía, España, el 28 de octubre de 1510 y murió en Roma el 30 de septiembre o el 1 de octubre de 1572.

Francisco de Borja
Su nombre original era Francisco de Borja y Aragón y era el hijo mayor del tercer duque de Gandía, Juan de Borja, y de Juana de Aragón. A los siete años comenzó sus estudios de gramática, enseñándole el canónigo Alfonso de Ávila aritmética y música y el doctor Ferrán, su ayo, el uso del caballo y de las armas. El 23 de febrero de 1520 la madre de Francisco murió, con 28 años de edad. Un año después la Germanía le puso a él mismo en gravísimo riesgo, pero puesto a salvo por su ayo se refugió en Denia, de donde pasó a Peñíscola y de allí a Zaragoza, juntamente con su hermana Luisa, a los cuales deseaba tener consigo doña Ana de Gurrea, madre del arzobispo Juan de Aragón, quien se esforzó por dar a Francisco una educación acorde a su categoría. Se resolvió enviarle a Tordesillas como menino de la infanta Catalina, que vivía en compañía de su madre doña Juana la Loca, hasta que aquélla se trasladó, en 1520, a Portugal para desposarse con Juan III. No pudiendo acompañar a la infanta por voluntad de su padre, volvió a Zaragoza a casa de su tío el arzobispo, el cual prosiguió su educación, dándole un antiguo profesor de Monteagudo, el doctor Gaspar de Lax, quien le daba cada día dos veces clases de filosofía.

Su padre consintió en dedicar a Francisco al servicio del emperador Carlos V, según él mismo lo escribía en carta de Gandía (8 de febrero de 1528): "Porque comiencen a servir estos hijos, que Dios me dio para dallos al servicio de V. M., va don Francisco". Con 17 años de edad, Francisco fue recibido por Carlos V y la emperatriz doña Isabel, ejerciendo en la corte las funciones propias de un joven de la nobleza. Antes de partir para su coronación en Bolonia, Carlos V otorgó a la emperatriz el desposorio de su dama predilecta, la portuguesa doña Leonor de Castro, con el esposo que ella quisiese, escogiendo doña Isabel a Francisco, a pesar de las dificultades que puso el duque su padre, que fueron superadas, celebrándose la boda a mediados de 1529. El 29 de junio el duque de Gandía había cedido a su hijo la mitad de la baronía de Lombay, que para mayor esplendor fue elevada a marquesado por el emperador por cédula de Augsburgo el 7 de julio de 1530, quien, además, le nombró montero mayor y la emperatriz su caballerizo mayor y a su esposa camarera mayor. La confianza que el emperador tenía en él era ilimitada y a él le encomendaba la custodia de la emperatriz durante sus ausencias o expediciones militares, como la desafortunada de Provenza en la que acompañó al emperador, siendo el encargado de llevar la triste noticia a la emperatriz. Sus pasatiempos preferidos de la vida de familia eran la música y el canto. Así se deslizaba su vida entre las atenciones que debía a sus señores y los primeros encantos de sus hijos (el primogénito, Carlos, le había nacido en 1530), cuando ocurrió el suceso que iba a suponer un cambio radical y en el que pronunció las palabras: "No volveré a servir a un señor que se me pueda morir.".

La conversión del duque de Gandía (Francisco de Borja), por Moreno Carbonero
La conversión del duque de Gandía (Francisco de Borja), por Moreno Carbonero
El 1 de mayo de 1539 moría en Toledo la emperatriz Isabel. Encargado por el emperador de trasladar sus despojos a Granada, al hacerse el día 17 en la capilla de los Reyes de la catedral el reconocimiento del cadáver horriblemente descompuesto, sintió Francisco el hondo desengaño que producen las cosas de este mundo, siendo ese suceso un punto de inflexión en su vida. Con la muerte de la emperatriz había terminado el oficio de Francisco en la corte. El emperador quiso recompensar su fidelidad nombrando al marqués virrey y lugarteniente en Cataluña (1539), donde intentó llevar a cabo reformas sociales y económicas. Dimitió en 1543, cuando sucedió a su padre, tras la muerte de éste, en el ducado. El emperador para mostrar a los duques de Gandía su aprecio, le nombró a él mayordomo mayor y a ella camarera mayor de la princesa doña María, quien murió el 8 de julio de 1545. Tras morir su esposa en 1546, ingresó en la Compañía de Jesús, pues había conocido durante su estancia en Barcelona a Pedro Le Fèvre y Antonio de Araoz, fundando el Colegio Jesuita en Gandía, que fue hecho universidad por bula papal en 1547. Estudió teología y el 20 de agosto de 1550 recibió el grado de doctor. En 1550 fue a Roma, donde fue recibido por Ignacio de Loyola, haciéndose público su ingreso en la Compañía de Jesús, tras renunciar a sus rentas, títulos y posesiones en favor de su primogénito. Volvió a España en 1551, donde fue ordenado sacerdote. Su ingreso en el estado clerical fue todo un acontecimiento en España, al ser una persona conocida de alta posición. Un testigo ocular de su primera misa refiere que "hasta los árboles estaban cargados de hombres y muchachos" que querían ser testigos del suceso. Naturalmente para la orden que había fundado Ignacio de Loyola, el ingreso en ella de un personaje de la categoría e influencia de Francisco de Borja fue un éxito resonante, del que supo sacar buen provecho. Pronto el fundador le encomendó que en la corte y otras partes apoyase las nuevas fundaciones de colegios y que después se juntase en Salamanca con el padre Miguel de Torres para visitar Portugal, viaje que no llegó a realizarse. Ignacio le nombró comisario general de las provincias españolas en 1554, rehusando antes el capelo cardenalicio que Julio III le ofreció. Desde el verano de 1552 hasta la primavera de 1553 estuvo en Oñate y después de predicar y dar los ejercicios durante dos meses por la diócesis de Burgos, se trasladó efectivamente a Portugal, llegando el 23 de agosto de 1553 a Coimbra y el 31 a Lisboa.

Cortesía y firma de Francisco de Borja
Cortesía y firma de Francisco de Borja
Aunque su misión a la Florida española no tuvo éxito, se establecieron las provincias del Perú y Nueva España. Exhortó al papa Pío V a adoptar dos importantes políticas sobre las misiones al extranjero: primera, centralizar su gobierno mediante una congregación romana (similar a la posterior Congregación de Propaganda Fide); segunda, insistir en el trato humanitario de los gobernantes a los nativos para ganarlos a la fe. En 1571 Pío le envió a España, Portugal y Francia para fortalecer la liga contra los turcos. A su regreso, durante el viaje, cayó enfermo y murió poco después de llegar a Roma. Se editó una selección de sus cartas en Monumenta Historica Societatis Jesu, S. Franciscus Borgia, 5 volúmenes (1894-1911).