Historia
BOURCHIER, THOMAS (c. 1404-1486)
Thomas Bourchier fue enviado a edad temprana a Oxford, viviendo en Nevill's Inn, una de las cinco salas o posadas que ocupaban el lugar de lo que hoy es Corpus Christi College. En 1424 obtuvo la prebenda de Colwick, en la catedral de Lichfield, y antes de 1427 fue hecho deán de St. Martin's-le-Grand, Londres. También recibió la prebenda de West Thurrock, en la capilla libre de Hastings. En 1433, aunque todavía no tenía plena edad canónica, fue recomendado para la sede de Worcester, entonces vacante por la muerte de Thomas Polton. Pero Polton había muerto en Basilea mientras asistía al concilio y el papa ya había propuesto como su sucesor a Thomas Brouns, deán de Salisbury. Por otro lado los Comunes en el parlamento se dirigieron al rey en favor de Bourchier, exponiendo, según las cartas reales, la 'bondad de sangre que nuestro bien amado maestro Thomas obtuvo ante nosotros y la agudeza y virtudes que hay en su persona.' En consecuencia Brouns fue trasladado a Rochester y el papa canceló su previa propuesta a Worcester mediante una bula fechada anteriormente a favor de Bourchier, cuyo nombramiento por lo tanto lleva fecha de 9 de marzo de 1434. Las temporalidades de la sede le fueron restauradas el 15 de abril de 1435.
Mientras tanto, en 1434, Bourchier fue hecho canciller de la universidad de Oxford, puesto que mantuvo durante tres años y que al menos implica que se interesó en el estudio, aunque no hay evidencia de fuera un distinguido erudito. Wood dice que participó en una convocación de la universidad ya en 1428. Pero se puede razonablemente suponer que sus posteriorres promociones se debieron más al alto linaje que a grandes habilidades. No llevaba mucho tiempo en la sede de Worcester cuando, en 1435, el obispado de Ely quedó vacante. El capítulo, a instancias de John Tiptoft, el prior, acordó proponer a Bourchier, quien envió mensajeros a Roma para procurar bulas para su traslado. Llegaron las bulas, pero como el gobierno se negaba a ratificar su elección, Bourchier temía recibirlas. Los ministros del rey querían premiar al cardenal Louis de Luxemburgo, arzobispo de Rouen (canciller de Francia bajo el rey inglés) con los ingresos del obispado de Ely. Entonces por un arreglo con el papa, a pesar de la oposición del arzobispo Chichele, el obispado no estaba ocupado, pero el arzobispo de Rouen fue nombrado administrador de la sede. Pero cuando murió en 1443, ya no hubo más dificultad en el camino de Bourchier a la promoción. Fue propuesto por el rey, elegido por el capítulo y habiendo recibido una bula para su traslado, fechada el 20 de diciembre de 1443, fue confirmado y se le restauraron las temporalidades el 27 de febrero de 1444.
No se sabe mucho de su vida en ese tiempo más allá del relato de sus promociones y lo que se sabe de su conducta como obispo procede de un crítico muy adverso, el historiador del monasterio de Ely, que dice que fue severo y exigente hacia los internos y que nunca celebró misa en su propia catedral, excepto el día de su instalación, que pospuso hasta dos años después de su nombramiento. Parece que en 1438 hubo intención de enviar a Bourchier, entonces obispo de Worcester, con otros al concilio de Basilea; pero no parece que fuera. Que era a menudo llamado a los consejos del rey en Westminster hay amplia evidencia que lo muestra. En marzo de 1454 murió Kemp, arzobispo de Canterbury. Una delegación de los señores marchó a Windsor para transmitir la noticia al rey, y para que, si era posible, se nombrara un nuevo canciller, un nuevo primado y un nuevo consejo. Pero la postración intelectual de Enrique era completa y no dio señales de que entendiera la más simple pregunta. Los señores en consecuencia nombraron protector al duque de York y el 30 de marzo el consejo, en cumplimiento de una petición de los Comunes, recomendó al obispo de Ely para la sede de Canterbury 'por sus grandes méritos, virtudes y gran sangre de la que es portador.' Bourchier fue trasladado el 22 de abril siguiente y se puede presumir que le debió su ascenso a la influencia del duque de York. El 6 de septiembre del mismo año William Paston escribió desde Londres a su hermano: 'Mi señor de Canterbury ha recibido su cruz y yo estuve con él en la cámara del rey cuando hizo su homenaje.' Según parece hizo una reverencia convencional al pobre rey inconsciente, siendo entronizado en febrero siguiente.

Se convocó un parlamento para el 9 de julio siguiente, que Bourchier abrió con un discurso como canciller. Su hermano Henry, vizconde de Bourchier, fue al mismo tiempo designado Lord tesorero. El parlamento fue pronto prorrogado hasta noviembre. Antes de que volviera a reunirse, el rey había caído por segunda vez en el mismo estado melancólico de imbecilidad y por segunda vez fue necesario hacer a York protector. El arzobispo renunció al gran sello en octubre de 1456, cuando la reina había obtenido una clara ventaja sobre el duque de York, y consiguió que el rey, que llevaba mucho tiempo separado de ella, fuera a Coventry, donde se celebró un gran consejo. Estos cambios plantearon dudas, incluso en algunos que no eran de inclinaciones yorkistas. El duque de Buckingham, quien era hijo de la misma madre que los dos Bourchiers, no estaba contento de ver a sus hermanos promovidos a altos cargos en el Estado, diciéndose que se interpuso para proteger al duque de York de injusto tratamiento en el consejo. Pero el arzobispo era un pacificador y la reconciliación temporal de las partes en la primavera de 1458 parece que se debió grandemente a él. Junto con Waynflete elaboró los términos del acuerdo entre los señores en ambos lados, que se selló el 24 de marzo, el día antes de la procesión general en San Pablo.
Poco antes, en la última parte del año 1457, al arzobispo se le había ordando destituir a Pecock, obispo de Chichester, como hereje. El caso era notable, pues Pecock era cualquier cosa menos un lolardo. Fue expulsado por primera vez del consejo del rey, siendo el arzobispo la persona principal que ordenó su expulsión, y luego requerido a presentarse ante el arzobispo en Lambeth. Sus escritos fueron examinados por otros tres obispos y condenados como falsos. Entonces el arzobispo, como juez, le señaló brevemente que altas autoridades estaban en su contra en varios puntos, dándole a elegir entre la retractación y la hoguera. El espíritu del pobre hombre estaba bastante quebrantado y preferió la retractación. Sin embargo, fue encarcelado por el arzobispo durante algún tiempo en Canterbury y Maidstone, y luego lo puso bajo custodia del abad de Thorney.
En abril de 1459 Bourchier trajo ante el consejo una petición de Pío II para que el rey enviara un embajador a un concilio en Mantua, donde debían concertarse las medidas para la unión de la cristiandad contra los turcos. Coppini, nuncio del papa, después de permanecer casi un año y medio en Inglaterra, renunció a su misión por desesperada y volvió a cruzar el Canal. Pero en Calais el conde de Warwick, gobernador, le ganó para la causa del duque de York. Volvió a cruzar el Canal con los condes de Warwick, March y Salisbury, dando a su emprensa la sanción de la Iglesia. Bourchier se encontró con ellos en Sandwich con su cruz llevada ante ellos. Una queja de los yorkistas le había sido enviada por los condes antes de su llegada y al parecer él hizo todo lo posible por publicarla. Acompañado por una gran multitud, los condes, el legado y el arzobispo pasó a Londres, que les abrió sus puertas el 2 de julio de 1460. Al día siguiente hubo una convocación del clero en San Pablo, en la que se presentaron los condes ante el arzobispo, declararon sus quejas y juraron sobre la cruz de St. Thomas de Canterbury que no tenían planes contra el rey. La situación política fue discutida por los obispos y el clero, resolviéndose que el arzobispo y cinco de sus sufragáneos debían ir con los condes ante el rey en Northampton y emplear sus esfuerzos para una solución pacífica. Ocho días después se libró la batalla de Northampton, en la que Enrique fue hecho prisionero. El arzobispo, según lo convenido en la convocación, acompañó a los condes en su marcha desde Londres y envió un obispo al rey para explicar su actitud, pero el obispo (cuyo nombre se desconoce) actuó en un espíritu totalmente diferente y animó a la facción del rey a luchar.
Cuando llegó el duque de York a Irlanda a finales de año y desafió a la corona en el parlamento, el arzobispo le preguntó si no venía primero a presentar sus respetos al rey. 'No recuerdo', respondió, 'que haya alguno en este reino que no deba venir y presentar sus respetos a mí.' Bourchier inmediatamente se retiró para informar de esta respuesta a Enrique. Cuando, después de la segunda batalla de St. Albans, la reina estaba amenazando a Londres, el arzobispo se había ido a Canterbury a la espera de mejores noticias con el joven obispo de Exeter, George Nevill, a quien los yorkistas habían nombrado Lord canciller. Bourchier, aunque había mostrado en la cámara de los pares que no favorecía el repudio de la lealtad de York, no podía posiblemente simpatizar con la perturbación de un acuerdo parlamentario y la renovación de las contiendas y tumultos. A partir de ese momento, en todos los aspectos, fue un decidido yorkista; y cuando el hijo mayor del duque de York se acercó a Londres y convocó un consejo en su residencia de Baynard Castle el 3 de marzo, estuvo entre los señores que asistieron y acordaron que Eduardo era ahora el rey legítimo. El 28 de junio puso la corona sobre la cabeza de Eduardo. Cuatro años después, el domingo después del día de la Ascensión (26 de mayo) de 1465, también coronó a su esposa, Elizabeth Woodville.
Durante algunos años no se sabe nada más de la vida del arzobispo, salvo que Eduardo IV pidió al papa Pablo II que le hiciera cardenal en 1465 y parece que fue en realidad nombrado por ese papa el viernes 18 de septiembre de 1467. Pero pasaron algunos años antes de que el tocado rojo le fuera enviado y su título de cardenal fuera reconocido en Inglaterra. En 1469 el papa escribió al rey prometiéndole que le sería enviado muy pronto; pero el estado inestable del país y la nueva revolución que durante medio año restauró a Enrique VI como rey en 1470, sin duda retrasó su envío aún más, siendo enviado por el papa siguiente, Sixto IV, en 1473, llegando a Lambeth el 31 de mayo.
Para esa fecha el arzobispo había dado más pruebas de su devoción a Eduardo. Junto con su hermano, a quien el rey había nombrado conde de Essex después de su coronación, no solo levantó tropas para su restauración en 1471, sino que fueron mediadores con el duque de Clarence antes de su llegada a Inglaterra, logrando ganarle de nuevo a la causa de su hermano. Una vez que el rey fue de nuevo puesto pacíficamente en su trono, continuó su peregrinación a Canterbury a finales de septiembre, para asistir al jubileo de Thomas Becket, que, de no ser por el estado de país, se habría celebrado el año anterior. Eduardo había visitado Canterbury antes, poco después de la coronación de su esposa, y otorgó a la catedral una vidrieda que representaba el martirio de Becket, que, a pesar de su destrucción en los días de Enrique VIII, algunos fragmentos son todavia visibles.
Bourchier fue hospitalario según la costumbre de su tiempo. En 1468 alojó en Canterbury a un patriarca oriental, que se cree haber sido Pedro II de Antioquía. En 1455, el año después de convertirse en arzobispo, compró de Lord Saye y Sele la mansión de Knowle, en Sevenoaks, a la que hizo una mansión almenada y legado para la sede de Canterbury. Se mantuvo como residencia para futuros arzobispos, hasta que Cranmer se la dio a Enrique VIII. En ella Bourchier alojó mucha compañía, entre ellos hombres de letras como Botoner y promotores del saber como Tiptoft y el conde de Worcester no eran infrecuentes; también músicos como Hambois, Taverner y otros. Que fue promotor de la introducción de la imprenta en Inglaterra, incluso antes de la fecha de la primera obra de Caxton, descansa solo en la evidencia de una falsificación literaria publicada en el siglo XVII.

Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Que se prestara así como instrumento del usurpador debió parecer tanto más melancólico, al considerarse que en 1471 había tomado la dirección entre los pares de Inglaterra (al ser el primer súbdito en el reino) en jurar lealtad a Eduardo, príncipe de Gales, como heredero al trono. Pero quizás se puede sobrestimar la debilidad involucrada en tal conducta, no teniendo en cuenta la engañosa excusa por la que el título del joven Eduardo fue dejado a un lado y los hechos ganadores y los modales plausibles que por el momento habían hecho a Ricardo muy popular. El asesinato de los príncipes aún no habían tenido lugar y la asistencia de los nobles a la coronación de Ricardo fue tan completa como siempre lo había sido en cualquier ocasión similar. Después del asesinato un muy diferente sentir surgió en la nación y el cardenal, que había comprometido su palabra en la seguridad de los príncipes, no pudo sino compartir ese sentimiento fuertemente. Cuán lejos llegó en las conspiraciones contra Ricardo III no se sabe, pero sin duda fue uno de los que más se alegró del triunfo de Enrique VII en Bosworth. En poco más de dos meses tras esa victoria, coronó al nuevo rey en Westminster.
Hubo otro acto de gran solemnidad que se le dejó para que lo cumpliera, formando el broche final de la carrera de un gran pacificador. El 18 de enero de 1486 casó a Enrique VII con Elizabeth de York, uniéndose así la Rosa roja y la blanca y quitándole toda ocasión a una renovación de la guerra civil. Bourchier fue enterrado en su propia catedral.