Historia
BOURIGNON, ANTOINETTE (1616-1680)

Los libros que Antoinette comenzó entonces a publicar contienen la condenación más rigurosa de la Iglesia católica, el rechazo del bautismo infantil, siendo cambiada la Trinidad por una tríada sagrada de verdad, misericordia y justicia. Tuvo tratos con los jansenistas, pero rechazó su enseñanza sobre la predestinación. En 1667, con De Cort, fue a Ámsterdam, viviendo durante algún tiempo en un feliz intercambio de ideas con los más diversos herejes y fanáticos. Los siguientes años los ocupó en el intento de encontrar un hogar para su elegido en la isla de Nordstrand en el Mar del Norte, que De Cort había descubierto como lugar destinado. Sus problemas financieros, que constituyen una gran parte de sus andanzas, acabaron con su encarcelamiento en Ámsterdam y su muerte en 1669. Antoinette, al igual que su heredero, estuvo durante varios años ocupada con causas en los tribunales de justicia, no sin peligro de encarcelamiento, yendo de Ámsterdam a Haarlem, de allí a Sleswick y finalmente a Husum para estar lo más cerca posible de Nordstrand. Aquí podría haber quedado en paz si hubiera abandonado sus pretensiones. Pero mediante el uso de una imprenta llevó adelante la más vívida controversia literaria, hasta que la imprenta fue confiscada por el gobierno. Después de muchas peripecias llegó a Hamburgo en 1679, acusada formalmente de adivinación por un antiguo seguidor, un excéntrico coronel de artillería llamado La Coste. Huyó para escapar del arresto y permaneció escondida hasta su muerte al año siguiente. Los puntos de su misticismo quietista no necesitan discusión; para ella lo importante era su propia posición como esposa del Espíritu Santo y canal de revelación. Aunque fue probablemente más una aventurera que una entusiasta o una desequilibrada, el tono profético solemne de sus visiones y mensajes divinos continuó durante algún tiempo atrayendo gente que creía en su inspiración; pero a su muerte la comunidad se dispersó totalmente.
Antoinette tuvo muchos más seguidores en Escocia, se dice, que en cualquier otro país. Prominente entre ellos fueron el reverendo James Garden (1647–1726), quien llegó a ser profesor de teología en King College, Aberdeen, siendo destituido en 1696 porque rechazó firmar la Confesión de Westminster y su hermano menor, el reverendo George Garden (1649–1733), quien tras ser uno de los ministros de St. Nicholas, parroquia de la ciudad de Aberdeen, fue 'apartado' por el consejo privado en 1692, porque rechazó orar por Guillermo y María, siendo destituido en 1701 del ministerio porque había defendido el bourignonianismo en su libro, An Apology for M. Antonia Bourignon (1699), réplica a los libros de su cuñado, el reverendo John Cockburn (1652–1729), titulados Bourignianism Detected; or, the Delusions and Errors of A. Bourignon and her Growing Sect. Narrative i (Londres, 1698), Narrative ii (1698) y A Letter to his Friend giving an account why the other Narratives about Bourignianism are not yet published, and answering some Reflections passed upon the first (1698).
La Asamblea General de la Iglesia de Escocia en 1701, 1709 y 1710 aprobó resoluciones contra los bourignonianos, siendo descritas de este modo sus ideas: Niegan (1) la permisión divina del pecado y la justicia divina de condenación eterna sobre el mismo; (2) los decretos de elección y reprobación y (3) la doctrina de la presciencia divina. Afirman (1) que Cristo tuvo una doble naturaleza humana, la procedente de Adán antes de que la mujer fuera formada y la nacida de la Virgen María; (2) en cada alma antes del nacimiento hay un buen y un mal espíritu; (3) que la voluntad es absolutamente libre y que hay en el hombre alguna cualidad infinita que le hace posible unirse con Dios; (4) que la naturaleza de Cristo quedó corrompida pecaminosamente, por lo que por naturaleza estaba en rebelión contra la voluntad de Dios; (5) que la perfección se puede obtener en esta vida y (6) que los niños nacen en el cielo.
A pesar de esas resoluciones, las ideas de Antoinette Bourignon continuaron existiendo en Escocia y en 1711 el bourignonianismo fue puesto entre las herejías que los candidatos al ministerio debían formalmente rechazar al solicitar la ordenación.