Historia
BOURNE, GILBERT († 1569)

Como obispo fue celoso en restaurar el antiguo orden de la Iglesia. Inmediatamente después de su consagración encargó a Cottrel, su vicario general, privar y castigar 'a todos en las órdenes sagradas que mantuvieran lazos adúlteros con mujeres, mostrando un matrimonio fingido y pretencioso'; y 'a los laicos casados que pretendiendo las órdenes sacerdotales se habían imprudente e ilegalmente mezclado en los derechos eclesiásticos y habían obtenido de facto iglesias parroquiales, privarlos y remover de dichas iglesias y dignidades, y aquellos así condenados a separarse y divorciarse de sus mujeres o sus esposas, o más bien concubinas, e imponer saludables y dignas penitencias, tanto a los clérigos como a las mujeres por tales delitos.' Por consiguiente no menos de ochenta y dos casos de privación y un número inusualmente grande de renuncias aparecen en el registro de este obispo. Bourne se empleó a fondo en los procedimientos contra los herejes. En abril de 1554 tomó parte en la disputa celebrada con Cranmer, Latimer y Ridley en Oxford y en diferentes fechas ejerció en comisiones para el juicio del obispo Hooper, el doctor Taylor, Tomkins y Philpot. Pero en estos procedimientos siempre hizo lo que pudo por los presos, frenando la violencia de Bonner y exhortándolos seriamente a salvarse por la retractación. Pruebas de esta negativa a permitir que sufrieran se pueden encontrar en Foxe, quien registra los repetidos esfuerzos hechos para inducir a Mantel (1554) a salvarse, la apelación que hizo a Tomkins (1555) y su interrupción cuando Bonner iba a dictar sentencia sobre Philpot un tanto precipitadamente (1555). En su propia diócesis no parece que haya condenado a nadie a muerte por opiniones religiosas. El encarcelamiento de dos clérigos está en su registro el 11 de abril de 1554 y en 1556 un tal Richard Lush fue condenado y sentenciado a ser entregado a los magistrados. Un certificado de esta condena fue enviado por el obispo al rey y la reina, pero como ni siquiera Foxe pudo encontrar ningún registro del martirio de Lush, puede darse por sentado que no fue condenado a muerte. Celoso como era por su propia religión, Bourne salvó a Somerset de cualquier participación en la persecución bajo María. Hizo todo lo que estuvo en su poder para recuperar algunas de las posesiones arrebatadas a su Iglesia en el reinado anterior y tuvo éxito en la obtención de lo que había ido a parar a manos de la corona. Banwell fue recuperada para el obispado y Long Sutton y Dulverton para el capítulo de Wells.
Envió su apoderado al primer parlamento de Isabel en 1558. El año siguiente él y otros obispos descontentos fueron citados a comparecer ante la reina, posiblemente en convocación, pidiéndoseles que erradicaran toda adoración católica de sus diócesis. Fue uno de los obispos nombrados por la reina para la consagración de Matthew Parker; pero la comisión fracasó, probablemente por la falta de voluntad de los propuestos para llevarla a cabo. Bourne se negó a prestar los juramentos de supremacía y lealtad, y con otros seis obispos fue encerrado en la Torre. Fueron tratados con indulgencia y se les permitió comer juntos en dos mesas. Cuando Londres sufrió la peste en 1562, fueron sacados de la Torre por miedo a la infección. Bourne quedó bajo custodia de Bullingham, obispo de Lincoln, y habitó con él como una especie de huésped involuntario. Era interno de su casa en 1565 y en ese año parece haberse quedado durante un tiempo en Londres. También fue custodiado por el deán Carey de Exeter. Fue enterrado en el lado sur del altar de la iglesia de Silverton. La propiedad que tuvo la dejó a su hermano Richard Bourne de Wiveliscombe. 'Fue,' dice Fuller, 'un papista celoso, pero de buena naturaleza, merecedor de su catedral.'