Historia
BOYD, ROBERT (1578-1627)

Habiendo llegado la fama de Robert Boyd a oídos del rey Jacobo, le ofreció la dirección de la universidad de Glasgow. En 1615 Boyd se trasladó a Glasgow, para lamento y tristeza de la gente y profesores de Saumur; además de los deberes de rector, tuvo que realizar los de profesor de teología, hebreo y siríaco, así como los de predicador a la gente de Govan. 'Su santidad ejemplar', dice su primer biógrafo, el doctor Rivet, 'singular saber, admirable elocuencia; su gravedad, humildad, modestia no afectada y extraordinaria diligencia, tanto en su empleo eclesiástico como escolar, por encima de la media de pastores y profesores ordinarios, suscitaron reverencia, amor y estima, e incluso, admiración por él.' Boyd daba clases improvisadas en latín con toda la fluidez y elegancia de un discurso escrito. Su predicación en Saumur en francés había sido admirada por los nativos. En sus clases, todas sus citas de los Padres griegos, que eran muy frecuentes y a veces muy largas, se repetían de memoria. Él mismo solía decir que si tuviera libertad para escoger un idioma para sus discursos públicos, elegiría el griego, como el más apropiado para expresar sus pensamientos.
Como era sabido por los obispos que Boyd no estaba a favor de los 'cinco artículos de Perth', comenzó a experimentar molestias. La mente del rey fue envenenada contra él y en 1621 renunció a la rectoría y se retiró a la casa familiar de Trochrig. Pero, siendo invitado por los magistrados y la gente de Edimburgo en 1622 a ser rector de la universidad y uno de los ministros de la ciudad, aceptó la invitación. El rey, al oír esto, reprobó a los magistrados por la invitación y les ordenó no sólo privarlo de su cargo, sino expulsarlo de la ciudad a menos que se ajustara totalmente a los artículos de Perth. Como Boyd se negó a cumplir con esta condición, fue privado y expulsado en consecuencia. Después tuvo alguna esperanza de ser restaurado a su puesto en Glasgow, siendo inducido a firmar una calificada declaración de conformidad. Pero después de todo, el puesto fue dado a otro. En 1626-7 fue llamado a ser ministro de Paisley, pero debido a los disturbios fomentados por una enconada enemiga, la marquesa de Abercorn, que recientemente se había pasado a la Iglesia católica, se vio obligado a abandonar Paisley. En 1627, en una visita a Edimburgo, fue atacado por una enfermedad, a consecuncia de la cual murió tras mucho dolor corporal pero gran serenidad mental.
La obra principal de Boyd fue un gran y muy elaborado Commentary on the Epistle to the Ephesians, publicado después de su muerte. El doctor Walker lo describe así en su Theology and Theologians of Scotland: 'Una obra de gran tamaño y gran saber. Su aparato crítico es enorme... Mucho más apropiadamente podría ser llamada un thesaurus teológico. Hay una discusión separada de casi todos los temas teológicos importantes.'
Boyd destacó en la poesía latina y su Hecatombe ad Christum Salvatorem fue incluida por Sir John Scot de Scotstarvet en su Delicias Poetarum Scotorum. Fue reimpresa después en Edimburgo por el conocido naturalista, Sir Robert Sibbald, sobrino del doctor George Sibbald, quien se casó con la viuda de Boyd.