Historia

BRADFORD, JOHN (c. 1510-1555)

John Bradford, anglicano, nació en Manchester hacia 1510 y murió en la hoguera en Smithfield el 1 de julio de 1555.

John Bradford
Una tradición local dice que nació en Blackley. Fue educado en la escuela de Manchester. En su Meditations on the Commandments, escrito durante su encarcelamiento en el reinado de María, habla de 'beneficios particulares' que había recibido de sus padres y tutores. Foxe afirma que Bradford entró el servicio de Sir John Harrington de Exton, Rutlandshire, quien fue tesorero en varios momentos de los campamentos y edificios del rey en Boulogne. En el asedio de Montreuil en 1544 Bradford actuó como vice-pagador bajo Sir John Harrington. El 8 de abril de 1547 ingresó en Inner Temple como estudiante de leyes. Aquí, a instancias de un compañero, Thomas Sampson, luego deán de Christ Church, su atención cambió al estudio de la teología. Un cambio marcado sobrevino en su carácter. Vendió sus 'cadenas, anillos, broches y joyas de oro' y dio el dinero a los pobres. Movido por un sermón de Latimer, restituyó a la corona una suma de dinero de la que él o Sir John Harrington se apoderaron fraudulentamente, aunque los hechos no son muy claros. Sampson en su escrito To the Christian Reader, prefijado a Two Notable Sermons, 1574, de Bradford, declara que el fraude lo cometió Bradford sin el conocimiento de su maestro; pero Bradford se declaró inocente de ello en su último interrogatorio ante el obispo Gardiner. En mayo de 1548 publicó traducciones de Artopoeus y Crisóstomo, y en agosto siguiente ingresó en St. Catharine Hall, Cambridge, donde su 'diligencia en el estudio, provecho en el conocimiento y conversación piadosa' fueron tales, que el 19 de octubre de 1549 la universidad le otorgó, por gracia especial, el grado de maestría. La entrada en el libro lo describe como un hombre de edad madura y vida aprobada, que había estado durante ocho años diligentemente empleado en el estudio de la literatura, las artes y las Sagradas Escrituras. Poco después fue elegido para una beca en Pembroke Hall. En una carta a Traves, escrita hacia noviembre de 1549, dice: 'Mi beca aquí vale siete libras al año, pues me he permitido dieciocho peniques a la semana, y es tan buena como treinta y tres chelines cuatro veces al año, además de mi habitación, lavandería, barbero, etc. Así ves lo bueno que el Señor Dios es para mí.' Entre sus alumnos en Pembroke Hall estuvo John Whitgift, posterior arzobispo de Canterbury. Uno de sus amigos íntimos fue Martín Bucero, a quien acompañó en una visita a Oxford en julio de 1550. El 10 de agosto del mismo año fue ordenado diácono por el obispo Ridley en Fulham, recibiendo la licencia para predicar. El obispo le hizo uno de sus capellanes, lo recibió en su propia casa y lo tuvo en la mayor estima. 'Doy gracias a Dios de todo corazón', escribió Ridley a Bernhere después del martirio de Bradford, 'que una vez conocí a nuestro querido hermano Bradford y que alguna vez lo tuve en mi casa.' El 24 de agosto de 1551 Bradford recibió la prebenda de Kentish Town, en la iglesia de St. Paul. Unos meses más tarde fue nombrado uno de los seis capellanes del rey en ordinario. Dos de los capellanes se quedaron con el rey y cuatro predicaron en todo el país. Bradford predicó en muchas ciudades de Lancashire y Cheshire, también en Londres y Saffron Waiden. Foxe dice que 'abruptamente expuso y reprobó el pecado; dulcemente predicó a Cristo crucificado, claramente impugnó herejías y errores; fervientemente persuadió a la vida piadosa.' John Knox, en su Godly Letter, 1554, habla con admiración de su intrepidez en el púlpito. Los sermones de Bradford suenan con ferviente fervor. Toma las primeras palabras que le vienen a mano y no hace ningún intento de construir periodos elaborados. 'Llevemos a nuestra lengua incluso al extremo para predicar y orar', exclama en Sermon on Repentance y ni por un momento aflojó su energía. Habló audazmente y nunca se negó a denunciar los vicios de los grandes. En un sermón predicado ante Eduardo VI reprendió la mundanalidad de los cortesanos, declarando que la venganza de Dios vendría sobre los impíos entre ellos, y rogándoles tomaran nota del repentino destino acaecido al fallecido duque de Somerset. Al final de su sermón, con ojos llorosos y en voz de lamentación, gritó en voz alta: 'Dios le castigó; ¿y te perdonará a ti que eres doblemente más malvado? No, no lo hará. Beberéis la copa de la ira del Señor ¡Judicium Domini, Judicium Domini! ¡El juicio del Señor, el juicio del Señor!' El 13 de agosto de 1553, poco después del ascenso de la reina María, Gilbert Bourne, rector de High Ongar en Essex, y luego obispo de Bath y Wells, predicó un sermón en defensa de Bonner y contra Eduardo VI en St. Paul's Cross. El sermón causó gran malestar entre los oyentes, que le desalojaron del púlpito y lo habría pasado mal si Bradford y John Rogers, vicario de St. Sepulchre, no se hubieran interpuesto. El mismo día por la tarde Bradford predicó en Bow Church, Cheapside, y reprobó al pueblo por la violencia que había hecho por la mañana a Bourne.

John Bradford recibe la noticia de su ejecución
John Bradford recibe la noticia de su ejecución
A los tres días después de este incidente Bradford fue convocado ante el consejo privado por el cargo de predicar sermones sediciosos, siendo encerrado en la Torre, donde escribió su tratado The Hurt of Hearing Mass. Al principio no se le permitió ver a nadie más que a su guardián; luego esta severidad se relajó y se le permitió estar con su compañero de prisión, el doctor Sandys. El 6 de febrero de 1553-4 Bradford y Sandys fueron separados; este último fue enviado a Marshalsea, y el primero se alojó en la misma habitación que Cranmer, Latimer y Ridley, al estar la Torre saturada debido al encarcelamiento de Wyatt y sus seguidores. Latimer, en su protesta dirigida a los comisionados de la reina en Oxford, cuenta cómo él y sus compañeros presos 'leían juntos el Nuevo Testamento con gran deliberación y cuidadoso estudio.' El 24 de marzo, Bradford fue transferido a la prisión King's Bench. Aquí, probablemente por el favor de Sir William Fitzwilliam, encargado de la prisión, se le permitió ocasionalmente recibir visitas y administrar el sacramento. Una vez a la semana solía visitar a los convictos en la prisión, distribuyendo caridades entre ellos y exhortándolos a enmendar sus vidas. El 22 de enero de 1554-5 fue llevado para ser interrogado ante los obispos Gardiner, Bonner y otros prelados. Hay un relato (publicado por primera vez en 1561) en sus propias palabras de sus tres interrogatorios ante los comisionados los días 22, 29 y 30 de enero. Los comisionados lo interrogaron estrechamente en puntos sutiles de doctrina, esforzándose para convencerlo de que sus ideas eran heréticas; pero él contestó con argumentos con una calma imperturbable y se negó a quedar convencido. En consecuencia, fue condenado como hereje obstinado y encerrado en Compter en Poultry. Al principio se determinó que lo quemaran en su ciudad natal, Manchester; pero, ya sea por la esperanza de hacerle retractarse o por miedo a enfurecer a la gente de Manchester, las autoridades finalmente lo mantuvieron en Londres, esperando algunos meses antes de llevar a cabo la sentencia. En Compter fue visitado por varios teólogos católicos, que se esforzaron sin éxito en lograr su conversión. Entre ellos estaba el arzobispo Heath, el obispo Day, Alfonso de Castro, luego arzobispo de Compostela y Bartolomé de Carranza, confesor del rey Felipe y luego arzobispo de Toledo. Por fin, como se negó a retractarse, se fijó un día para llevar a cabo la sentencia.

Muerte de John Bradford y John Leaf
Muerte de John Bradford y John Leaf
El domingo 30 de junio de 1555, fue llevado por la noche desde Compter a Newgate, despidiéndole todos los prisioneros con lágrimas. A pesar de lo tardía de la hora, grandes multitudes estaban fuera y cuando pasó a lo largo de Cheapside la gente lloró y oró por él. Se había extendido el rumor de que debía ser quemado a las cuatro en punto a la mañana siguiente, y para esa hora un gran gentío se había reunido; pero no fue hasta las nueve en punto que fue llevado a la hoguera. 'Entonces', dice Foxe, 'fue llevado a Smithfield con una gran compañía de hombres armados para conducirlo allí, como nunca se había visto en la quema de ningún hombre; pues en todos los rincones de Smithfield había algunos, además de los que estaban cerca de la hoguera.' Un joven llamado John Leaf fue su compañero en el suplicio. Después de tomar un haz de leña en su mano y besarlo, Bradford pidió a los magistrados que su criado pudiera quedarse con su ropa. Al darle el consentimiento, se quitó sus ropas y fue a la hoguera. Luego alzando sus manos y mirando al cielo, imploró: 'Inglaterra, Inglaterra, arrepiéntete de tus pecados, arrepiéntete de tus pecados. Cuidado con la idolatría, cuidado con los falsos anticristos; ten cuidado que no te engañen.' Como seguía hablando, el magistrado ordenó que le ataran sus manos si no guardaba silencio. 'Oh magistrado', dijo Bradford, 'estoy callado. Dios te perdone, magistrado.' Luego, habiendo pedido a la gente que orara por él, se volvió a John Leaf y le dijo: 'Consuélate, hermano, porque tendremos una alegre cena con el Señor esta noche.' Sus últimas palabras fueron: 'Estrecho es el camino y estrecha la puerta que conduce a la salvación y pocos son los que la encuentran.'

Bradford fue un hombre de singular sencillez de carácter. Parsons, el jesuita, reconoció que era 'de naturaleza más benigna y mansa que muchos de sus compañeros.' Hay una tradición que al ver a algunos delincuentes ir a la ejecución exclamó: 'Pero por la gracia de Dios allí va John Bradford.' A menudo cuando entablaba una conversación de repente caía en un profundo arrebatamiento, durante el cual sus ojos se llenaban de lágrimas o estaba radiante de sonrisas. En todos los ambientes reprobó el pecado y mal comportamiento en cualquier persona, 'especialmente timadores, charlatanes y sacerdotes papistas', pero la manera de su reprobación era a la vez tan seria y amable que nadie podía ofenderse. Su vida la pasó en oración y estudio. Rara vez dormía más de cuatro horas y solo comía una vez al día. Era alto y esbelto, de complexión algo sanguínea y con una barba castaña.

Sus escritos son: The Divisyon of the Places of the Lawe and of the Gospell, gathered owt of the hooly scriptures by Petrum Artopceum... Translated into English, Londres, 1548; A Godlye Treatise of Prayer [by Melanchthon], translated into English, Londres, sin fecha; Two Notable Sermons, the one of Repentance, and the other of the Lorde's Supper, Londres, 1574, 1581, 1599, 1617; Complaint of Veritye, 1559; A Godlye Medytacyon, Londres, 1559; Godlie Meditations upon the Lordes Prayer, the Beleefe, and Ten Commandements... whereunto is annexed a defence of the doctrine of God's eternal election and predestination, Londres, 1562,1578; Meditations; Meditations and Prayers from manuscripts in Emmanuel College, Cambridge, and elsewhere; All the Examinacions of the Constante Martir of God, M. John Bradforde, before the Lord Chancellour, B. of Winchester, the B. of Londres, and other comissioners; whereunto ar annexed his priuate talk and conflictes in prison after his condemnacion, 1561; Hurte of hering Masse, sin fecha; A Fruiteful Treatise and full of heavenly consolation against the feare of death, sin fecha; Cinco tratados (1) The Old Man and the New; (2) The Flesh and the Spirit; (3) Defence of Election; (4) Against the Fear of Death; (5) The Restoration of all Things; Ten Declarations and Addresses; An Exhortation to the Brethren in England, and four farewells to Londres, Cambridge, Lancashire, and Cheshire, and Saffron Walden; Sweet Meditations of the Kingdom of Christ, sin fecha; Cartas de Acts and Monuments, de Foxe, 1563, 1570 y 1583; Letters of the Martyrs de Coverdale, Ecclesiastical Memorials de Strype y manuscritos en Emmanuel College, Cambridge, y Museo Británico. Es probable que Bradford contribuyera a A Confutacion of Four Romish Doctrines, un tratado titulado An Exhortacion to the Carienge of Chryste's crosse, with a true and briefe confutacion of false and papistical doctryne, sin fecha. Una colección muy completa de los escritos de Bradford, cuidadosamente editada por el reverendo Aubrey Townsend, la publicó en Cambridge la Parker Society, 2 volúmenes, 1848-53.