Denis Mary Bradley, obispocatólico, nació en Castleisland, Irlanda, el 25 de febrero de 1846 y murió en Manchester, New Hampshire, el 13 de diciembre de 1903.
Denis Mary Bradley
A la muerte de su padre, su madre en 1854 llevó a su hijo a Manchester, New Hampshire, donde mantuvo un humilde hogar cobijando a pensionados y trabajando como costurera. La educación del niño, además de la formación religiosa del hogar, se dejó al pionero maestro católico de New Hampshire, Thomas Cochran. En 1864, Bradley se matriculó en Holy Cross College en Worcester, recibiendo su licenciatura tres años después de Georgetown College, al no estar Holy Cross facultada para conferir títulos. Imbuido de vocación religiosa, el joven entró en St. Joseph's Seminary en Troy, Nueva York, donde después de cuatro años estudiando teología, fue ordenado el 3 de julio de 1871 por el obispo Bernard McQuade de Rochester. El superior de Bradley, el reverendo David W. Bacon, primer obispo de Portland, nombró al joven neófito coadjutor en la catedral, que para él fue un lugar agradable porque su hermana era priora del vecino convento de la Misericordia. Interesado en el movimiento del padre Mathew de temperancia, Bradley hizo amistad con Neal Dow, quien promovió la prohibición de Maine. En 1879, Bradley dijo la primera misa en State Reform School, lo que evidencia su popularidad entre los no católicos de Portland, que colaboraron económicamente en las primeras vacaciones del sacerdote. Después de su regreso del extranjero, fue nombrado párroco de St. Joseph en Manchester por el obispo James A. Healy. Durante la afluencia francocanadiense a Nueva Inglaterra, Manchester fue separada de la diócesis de Portland, en 1884, dándosele su propia sede episcopal. Propuesto por los obispos de Nueva Inglaterra, Bradley fue nombrado para la nueva diócesis y consagrado por el arzobispo John J. Williams de Boston. Siendo el obispo más joven de América, Bradley estaba bien preparado para el cargo. De altura media era de complexión recia, lo cual era muy necesario para los viajes y ministraciones en las dispersas aldeas. Fue afable y digno; aunque de voz profunda no era orador, ni fue un erudito. Sus sermones eran simples y sinceros, tocando a sus oyentes. Fue como arquitecto de su diócesis, como administrador y constructor, como partidario de escuelas católicas, como amigo del trabajo y competente hombre de negocios, que el obispo hizo su verdadero servicio.