John Briggs, obispocatólico inglés, nació en Manchester el 20 de mayo de 1788 y murió en York el 4 de enero de 1861.
John Briggs
Fue educado primero en Sedgeley Park y luego en St. Cuthbert's College, Ushaw, donde ingresó el 13 de octubre de 1804. Allí comenzó sus estudios teológicos y antes del 14 de diciembre de 1804 había recibido la tonsura y las cuatro órdenes menores. Fue ordenadosubdiácono el 19 de diciembre de 1812 y diácono el 3 de abril de 1813, siendo promovido al sacerdocio el 9 de julio de 1814. Durante varios años fue profesor en St. Cuthbert's College. En 1818 fue enviado por primera vez a la misión a Chester. Allí se quedó al cargo durante catorce años hasta su nombramiento el 28 de marzo de 1832 como presidente de St. Cuthbert cuando regresó a Ushaw. En enero de 1833 fue elevado al episcopado como coadjutor del obispo Penswick, siendo consagrado el 29 de enero de 1833 como obispo de Trachis en Tesalia. A la muerte del obispo Penswick, 28 de enero de 1836, el obispo Briggs le sucedió como vicario apostólico del distrito septentrional. El 30 de julio de 1840, los cuatro vicariatos, creados en 1688 por Inocencio XI, fueron divididos en ocho por Gregorio XVI, quedando la diócesis del obispo Briggs restringida a Yorkshire, siendo de ahí en adelante su título vicario apostólico del distrito de Yorkshire. Diez años después, cuando Pío IX organizó la nueva jerarquía católica, el obispo Briggs fue trasladado el 29 de septiembre de 1850 a Beverley. Habiendo tenido esa sede durante diez años, por fin, debido a sus numerosas enfermedades, renunció el 7 de noviembre de 1860 y dos meses después murió. El 10 de enero fue enterrado en la vieja iglesia parroquial de St. Leonard en Hazlewood, Tadcaster, que entre todas las parroquias de Inglaterra tenía la excepcional peculiaridad de haber permanecido ininterrumpidamente siendo iglesia católica desde su fundación en 1286 por Sir William de Vavasour. El obispo fue conde del Sacro Imperio Romano y prelado doméstico del papa. Era notable por su imponente estatura y en sus últimos años tuvo una presencia peculiarmente noble y patriarcal. Su escogido lema, que estaba justificado por sus veintisiete años de gobierno episcopal, era preeminentemente característico: 'Non recuso laborem.'