Historia

BRÍGIDA DE SUECIA (1303-1373)

Brígida, la famosa mística y fundadora monástica escandinava, nació probablemente en Finstad, no lejos de Upsala, en el año 1303 y murió en Roma el 23 de julio de 1373.

Santa Brígida (detalle), 1440,
Giovanni di Francesco,
The J. Paul Getty Museum,
Los Ángeles
Primeros años.
Su padre, Birger Persson, era uno de los principales terratenientes del distrito, encargado de las funciones administrativas y judiciales. Su familia por ambas ramas se había distinguido por su devoción religiosa y la niña recibió una esmerada educación en las cuestiones espirituales. Alimentada por las vidas de los santos, tuvo su primera visión a la edad de siete años, tras la cual siguieron otras de cuya realidad ni ella ni sus padres dudaron. Tras la muerte de su madre, Brígida fue confiada a un tío en Aspanäs, cuya estricta disciplina puso el fundamento de su ascetismo y fuerza de voluntad. En 1316 se casó, en cumplimiento de los planes de su padre, con Ulf, hijo del gobernador de la provincia de Herike, tomando su residencia en Ulfåsa en esa provincia, adquiriendo gran influencia por el testimonio de su piedad y generosidad. Paulatinamente fue rodeándose de un grupo de hombres devotos y entendidos, como Nicolaus Hermanni, renombrado como poeta en latín y posteriormente obispo de Linköping, quien sería instructor de sus hijos; Matías, su confesor, el principal teólogo de su tiempo en Suecia; Pedro Prior de Alvastra y otro Pedro, quien sucedió a Matías como su confesor. Por medio de Matías, que fue el autor de un comentario sobre Apocalipsis, Brígida adquirió conocimiento de los movimientos religiosos y la rica literatura apocalíptica de su tiempo. Tras el matrimonio del rey Magnus Ericsson con Blanca de Namur, Brígida se convirtió en la principal dama de la reina, adquiriendo una gran influencia en la corte.

Revelaciones y vida posterior.
No hay visiones de revelaciones destacadas que hayan marcado este periodo de su vida. Sin embargo, cuando se aproximaba a la edad de cuarenta años (probablemente entre el año 1341 y el 1343) hizo una peregrinación con su marido a Santiago de Compostela. En el camino de regreso, Ulf se sintió enfermo en Arras y mientras ella le cuidaba en su lecho, vio a San Denis, patrón de Francia, quien le dijo que estaba bajo cuidado especial del cielo. La recuperación de su marido, que fue un signo de ello, fue temporal pues murió en el año 1344, con lo que Brígida pensó que se había roto su último eslabón que le ataba a esta tierra. Poco después tuvo otra visión en la que vio a Cristo, quien le dijo: 'Tú eres mi esposa y el vínculo entre mí y la humanidad; verás y oirás cosas maravillosas y mi Espíritu estará sobre ti todos tus días.' Esta fue la primera revelación que se puede estrictamente denominar así. Ella y los que la rodeaban estaban plenamente convencidos de la veracidad del origen divino de tales revelaciones. Las escribía o dictaba en sueco y después fueron traducidas al latín por Matías, por Pedro Prior y tras 1356 por el prelado español Alfonso, anteriormente obispo de Jaén. Brígida se sintió llamada para ser un instrumento de Dios para el avivamiento religioso y moral de su época. Pronto se convenció de que fundaría una nueva orden en honor del Salvador y que le dictaría a Pedro las normas que le fueran reveladas. El rey y los nobles se unieron para construir una casa apropiada para la orden, estando asegurada la aprobación del arzobispo de Upsala. Para obtener la aprobación del papa, Brígida hizo el largo viaje a Roma en 1349, llegando en el jubileo del año siguiente. Allí pasó el resto de su vida, salvo para peregrinar, en obras de misericordia y advirtiendo contra el pecado. No obtuvo la sanción papal a favor de su orden hasta 1370, cuando su regla fue aprobada por Urbano V. Una peregrinación a Tierra Santa en 1372 fue el último suceso notable en su vida. Fue canonizada por Bonifacio IX en 1391. La relación entre Suecia y el sur de Europa se fortaleció por su fama y por el uso permanente de su casa romana por los monjes de su convento de Vadstena, en la orilla oriental del lago Vettern, a 176 kilómetros al sudoeste de Estocolmo, siendo Peter Magnus su abad en el periodo de la Reforma, quien, tras su regreso a Suecia, consagró obispos luteranos, proporcionando una base para afirmar la sucesión apostólica.

Sus obras.
La edición autorizada de las obras de Brígida contiene ocho libros de revelaciones, además de otro de Revelationes extravagantes o suplemento de la colección de Pedro Prior, con sus propias notas, la regla de su orden y una colección de lecturas edificantes para la comunidad con ciertas oraciones (conocidas como Quattuor orationes. Las obras fueron impresas por vez primera en Lübeck en 1492, de la copia oficial preservada en Vadstena, siendo la edición romana de 1628 considerada la mejor. Las Revelaciones han sido traducidas a la mayoría de las lenguas europeas y al árabe. Mucho es supersticioso y fantástico, pero también contienen un misticismo puro, rico en pensamiento y marcado por una profunda percepción de los misterios interiores de la vida devota. Las ideas de Brígida son medievales y propias de una sumisa hija de la Iglesia católica. Sin embargo, muestran trazas de anticipaciones admirables de ideas de la Reforma. El concepto de sacerdocio universal aparece aquí y allá; en su devoción personal ella se vuelve a la fuente eterna de la vida y la verdad y su regla recomienda la predicación de la Palabra al pueblo en lengua vernácula.

Su orden.
La orden que fundó (Ordo Sancti Augustini sancti Salvatoris nuncupatus) fue ideada por ella como un medio para difundir el reino de Dios en la tierra. Sus conventos eran para monjes y monjas, aunque moraban por separado. La edad de entrada era de veinticinco años para los hombres y de dieciocho para las mujeres. El convento se gobernaría por una abadesa elegida por la comunidad. Originalmente los monjes eran gobernados por un prior independiente de la abadesa, pero el papa los sometió también a su regla, siendo denominado confesor general el antiguo prior. Al mismo tiempo que fueron puestos bajo jurisdicción inmediata papal, se hizo el arreglo de una visitación anual episcopal. En el convento la clausura era absoluta y el silencio observado salvo en ciertas horas, aunque la regla del ayuno no era rigurosa. Los monjes eran admitidos al convento de monjas solo para administrar los sacramentos a las moribundas o para sacar a las fallecidas. El rico legado del convento de Vadstena, que siguió siendo la casa madre, muestra la popularidad de esta fundación nacional entre todas las clases sociales. Pocos conventos de la orden se fundaron en otros países, de los cuales fueron prominentes Nådendal en Finlandia, Munkaliv cerca de Bergen, Mariendal cerca de Revel, Marienwald cerca de Lübeck, Marienkron cerca de Stralsund, y Casa Sion, Richmond, cerca de Londres. La importancia de la orden durante la Edad Media tardía fue muy importante para la civilización de Suecia. Vadstena ha sido llamada la primera escuela del Norte, dependiendo de ella y de su hija en Nådendal la vida literaria de Suecia antes de la Reforma. Vadstena poseía la biblioteca más grande de Suecia y aquí se hizo el primer intento de terminar una versión completa de la Biblia al sueco. En 1495 se adquirió una imprenta, pero fue destruida por el fuego ese mismo año. La orden estaba tan arraigada en Suecia que sobrevivió a la Reforma, aunque con fuerza disminuida. Ni siquiera el rechazo de Gustav Vasa por el 'papismo' de la orden pudo destruir el respeto de la gente hacia ella. Durante el siglo XVI su esposa, hijos e hijas, entre muchos otros de la nobleza, estuvieron entre los benefactores de Vadstena, que fue suprimida por el duque Carlos en 1595. La Reforma abolió la mayoría de las casas fuera de Suecia, aunque hubo un intento de reavivarlas en la Contrarreforma, periodo al que pertenece Fratres novissimi Birgittini en Bélgica, confirmada por Gregorio XV y la orden reformada para mujeres, introducida sólo en España por Marina de Escobar († 1633) y confirmada por Urbano VIII.

De su obra Revelaciones es el siguiente pasaje en el que describe el tormento de un condenado:

'Mis pies son como sapos, ya que viví en el pecado; una serpiente se desliza desde la parte inferior de mi estómago hasta la superior, porque mi lujuria era desordenada; por eso ahora la serpiente se mueve a sus anchas dentro de mis entrañas y roe y muerde sin piedad. Mi pecho está abierto y es pasto de los gusanos, porque amé más las cosas impuras y podridas que a Dios. Mis labios están cercenados, mi nariz cortada y mis ojos cuelgan fuera de sus órbitas sobre mis mejillas.'