Brihtwald, octavo
arzobispo de
Canterbury, nació hacia 635 y murió en enero de 731. Su nombre es diversamente escrito por diferentes autores, siendo de noble linaje si no real (Will. Malm.
Gest. Reg. i. 29). Ni el lugar ni la fecha exacta de su nacimiento se conocen. Es dudoso si fue educado en Glastonbury; pero
Beda dice (v. 8) que, aunque no puede ser comparado con su predecesor
Teodoro, fue muy versado en las
Escrituras, estando bien instruido en la
disciplina eclesiástica y monástica. En algún momento hacia 670 el palacio de los reyes de Kent en Reculver fue convertido en monasterio, del que Brihtwald fue hecho
abad. En una carta fechada en mayo de 679, Alothari, rey de Kent, le otorga las tierras en Thanet a él y a su monasterio (Kemble,
Cod. Dipl. i. 16). Dos años después de la
muerte de Teodoro, Brihtwald fue elegido arzobispo de Canterbury el 1 de julio de 692. Estando probablemente indispuesto a recibir la consagración de manos de
Wilfrith, arzobispo de
York, que se había opuesto a Teodoro, pasó a la Galia, siendo consagrado por el primado Godwin, arzobispo de Lyón, el 29 de junio de 693 (Beda, v. 8). Dos cartas del
papa Sergio las cita
William de Malmesbury (
Gest. Pont. Ed. Hamilton, págs. 52-55), una dirigida a los reyes Æthelred,
Aldfrith y Ealdulph, exhortándolos a recibir a Brihtwald como 'primado de Gran Bretaña', otra a los
obispos ingleses, ordenándoles la obediencia como tal; pero la autenticidad de estas cartas es dudosa. En 696 asistió al
concilio de 'los grandes' convocados por Wihtred, rey de Kent, en Berghamsted o Bersted, en el que se aprobaron leyes prescribiendo las sanciones a ser exigidas por diversos delitos, eclesiásticos y morales; y en algún momento entre 696 y 716 algunas ordenanzas, aparentemente elaboradas por él para garantizar los derechos de los monasterios en Kent, fueron confirmadas por el rey en un concilio celebrado en Beccanceld (probablemente Bapchild). El documento se conoce comúnmente como
Privilege of Wihtred.
En 702, presidió el concilio de Estrefeld o Onestrefeld (¿cerca de Ripon?), al que asistió Aldfrith, rey de Northumbria, en el que Wilfrith fue condenado y excomulgado; y como en 705 Wilfrith había visitado Roma y obtenido un mandato papal para su restauración, Brihtwald celebró un concilio cerca del río Nidd en el que, principalmente a través de su hábil manejo, se dispuso que a Wilfrith se le debía permitir volver a Northumbria, aunque renunciando a la sede de York y convirtiéndose en obispo de Hexham. En los años previos ya había tomado medidas para la división de la diócesis de Wessex, entonces vacante por la muerte de Hedda, obispo de Winchester, y en 706 consagró a Daniel como obispo de esa sede y a Aldhelm como primer obispo de la nueva sede de Sherborne. Se ha conservado una interesante carta suya (Ep. Boniface, 155) a Forthere, sucesor de Aldhelm, implorándole que indujera a Beorwald, abad de Glastonbury, para liberar a una esclava por un rescate de trescientos chelines ofrecidos por su hermano. Hacia el mismo tiempo recibió a Winfrith (Bonifacio) en una misión del clero sajón occidental, tal vez en relación con la posterior subdivisión de su diócesis por la fundación de una sede para Sussex en Selsey, que tuvo lugar en 711. En 716 en un concilio en Clovesho, obtuvo una confirmación del privilegio de Wihtred. Escasos como son los registros sobre Brihtwald, parecen indicar que gobernó la iglesia durante un período difícil con energía y tacto. Pero las simpatías de Beda y William de Malmesbury estaban tan del lado de Wilfrith de York, que no fueron capaces de otorgar un elogio caluroso al que no le dio apoyo sin reservas. Brihtwald fue enterrado cerca de su predecesor, Teodoro, en la iglesia de St. Peter en Canterbury, porche en el que los primeros seis primados habían sido enterrados estando ahora bastante lleno (Beda, ii. 3).