Historia

BROWNE, GEORGE († 1556)

George Browne, arzobispo de Dublín, murió en 1556. Fue el principal instrumento de Enrique VIII en la reforma irlandesa, siendo originalmente un fraile y emergiendo primero a la notoriedad en 1534, cuando, como provincial de toda la orden de los agustinos estuvo empleado, junto con Hilsey, provincial de los dominicos, en administrar el juramento de sucesión a todos los frailes de Londres y el sur de Inglaterra. Se dice que se recomendó al rey por aconsejar a los pobres, que comenzaban a sentir angustia causada por la revolución religiosa, a hacer sus oraciones únicamente a Cristo. Al cabo de un año fue propuesto para la sede de Dublín, vacante por el asesinato del arzobispo Allen en el levantamiento de Kildare en 1534; pero no fue hasta que pasó un año que llegó a Irlanda el 6 de julio de 1536 (la vida de Browne en Harleian Misc. vol. v. sitúa su llegada en diciembre de 1535). El parlamento irlandés, que había estado convocado durante dos meses, aceptó todas las actas principales por las cuales Inglaterra se había declarado independiente de Roma. La única oposición a esas medidas procedió del clero, quien reclamó el poder de votar en su propia cámara las leyes que se habían aprobado en los Comunes irlandeses, llevando esta obstructiva política tan lejos, bajo la dirección del primado Cromer, arzobispo de Armagh, que se vio necesario privarlos de su privilegio. Se ha conservado un discurso hecho por Browne en esa ocasión, declarando su voto a favor del rey como jefe supremo de la Iglesia irlandesa; y fue por su medio, como él mismo se jactó, que se aprobó un acta separada otorgando las primicias de todas las abadías al rey, allanando así el camino para la supresión de los monasterios irlandeses, que siguió rápidamente. Por estas promulgaciones la Reforma inglesa hizo acto de presencia en masa en medio de un semi-bárbaro y descompuesto país. Browne tenía una comisión de Thomas Cromwell, ministro y vicegerente de Enrique, para promover 'el beneficio del rey' y en esa causa trabajó con diligencia, viajando por varias partes, predicando, publicando los artículos reales y mandamientos judiciales y recogiendo las primicias y vigésimos de las espiritualidades que habían sido otorgadas al rey. Presentó una forma de oraciones, que es el primer documento en el que la Iglesia de Irlanda se une a la Iglesia de Inglaterra bajo la supremacía real. Browne encontró no solo la abierta hostilidad de muchos de sus hermanos y especialmente de Staples, obispo de Meath, sino las detracciones y sospechas del resto del consejo irlandés. El Lord diputado Gray era su enemigo y lo trataba con desprecio, llamándolo 'fraile politiquero' y en una ocasión lo mandó a prisión. El rey atendió las quejas que fueron enviadas a Inglaterra contra él por arrogancia e ineficacia, escribiéndole una severa carta, amenazándolo con avergonzarlo; pero Browne se las arregló para responder a todas las acusaciones, excepto quizás la de recibir sobornos. Debe haber sido un hombre de cierta sagacidad, porque predijo que la alteración de la religión haría que 'la raza inglesa e irlandesa pondría a un lado sus viejas disputas nacionales y un extranjero invadiría la nación' (Cartas a Cromwell, mayo de 1538, Harl. Misc. v. 561).

En los primeros años de Eduardo VI la reforma languidecía y Browne estaba en ese momento bajo el peso de ciertas acusaciones de negligencia del deber, enajenación de arrendamientos y conducta 'indecente' en la predicación, que fueron proferidas en su contra por otro miembro del consejo irlandés, y parece que nunca han sido completamente explicadas. No fue hasta 1550, después de la publicación completa del primer Libro de Oración en 1549, que se hizo un intento de imponer sobre Irlanda las alteraciones religiosas inglesas. Hacia ese tiempo Bellingham había sido sucedido por la segunda administración de Santleger, un hombre de fácil genio, secretamente vinculado al antiguo sistema. Sus instrucciones fueron ordenar al clero que efectuara el culto en inglés. En consecuencia, de alguna manera convocó incautamente una convención de los obispos y el clero en Dublín, con lo que provocó la curiosa escena que fue la protesta final de la antigua independiente Iglesia Hibernia, antes de que asumiera la indumentaria inglesa. El Lord diputado leyó la real orden para que el culto fuera en inglés. 'Entonces', exclamó indignado el primado Dowdall, 'cualquier laico analfabeto puede decir misa' y tras un enconado altercado salió de la reunión, seguido por gran número de sus sufragáneos. Santleger entonces entregó la orden a Browne, quien asumió su posición natural como jefe de la facción que era conforme. 'Esta orden, buenos hermanos', dijo a los restantes del clero, 'es del rey y de nuestros hermanos los padres y el clero de Inglaterra; a él me someto, como lo hizo Jesús a César, en todas las cosas legales, sin preguntar por qué o para qué, por pertenecer a nuestro verdadero y legítimo rey.' Hacia el día de Pascua siguiente el culto en inglés se usó por primera vez en la iglesia catedral de Dublín, predicando Browne el sermón. Para el pueblo irlandés el cambio del latín al inglés fue un cambio de una lengua desconocida a otra, pero el inglés se mantuvo con dificultad, aunque el uso fue impuesto mediante estatutos penales. Las iglesias estaban más vacías que nunca y al descontento del clero se sumaron los emisarios papales, ganando terreno los misioneros jesuitas. Pero los prelados, que siguieron a Dowdall gradualmente se conformaron y cuando, a mediados del mismo año, 1550, Dowdall se fue de su sede, declarando que no sería obispo donde no hubiera misa, ninguno de sus hermanos imitó su ejemplo. Su lugar, después de una vacante de dos años, fue ocupado por Goodacre, un inglés enviado por Cranmer, quien fue consagrado por Browne en Christ Church. Al mismo tiempo, la primacía de toda Irlanda, la antigua dignidad de la sede de Armagh, fue reclamada por Browne y transferida por patente real a Dublín.

Browne se había quejado a las autoridades en Inglaterra por la negligencia de Santleger en la reforma. Pero a John Bale, quien llegó a Irlanda hacia el mismo tiempo que Goodacre, el mismo Browne le pareció remiso. El obispo de Ossory le consideraba un disidente avaricioso, insinuando que era un borracho y un despilfarrador, afirmando que sus quejas contra Santleger fueron un ardid para obtener la primacía. 'En cuanto a su saber', dice Bale, 'no sabe tan bien sino las prácticas de Sardanápalo; sus predicaciones dos veces en el año, del labrador en invierno, por "Exit qui seminat", y del pastor en el verano, por "Ego sum bonus pastor", son tan bien conocidas en Dublín que cuando sube al púlpito todos pueden decir el sermón de Browne.' Bale fue consagrado por Browne y el enconamiento entre ellos comenzó ya en la ceremonia, pues Bale afirmó que Browne la realizó muy torpemente, deseando haberla diferido, para obtener los ingresos para la sede de ese año. Sus diferencias se renovaron cuando, en el momento del ascenso de la reina María, Bale se vio obligado a abandonar Ossory y huir a Dublín, adonde Browne se negó a permitirle predicar. 'Sentado en su banco de cerveza, con su copa en la mano, se jactaba de que no predicaría en su ciudad.' (Bale, Vocation, en Harl. Misc. vol. vi.) El triunfo de Browne fue breve. En la revolución bajo María su primacía fue revocada, y, al ser expulsado Goodacre de Armagh, Dowdall fue reinstalado en su sede, ostentando el título de primado de toda Irlanda, permaneciendo firme el estilo superior en Armagh sin revocación. Dowdall expulsó a Browne de Dublín por ser estar casado y en dos años fue nombrado su sucesor, Hugh Carwin, en septiembre de 1555. La muerte de Browne siguió poco después. Su carácter, que parece haber sido insignificante, ha sido descrito por los historiadores irlandeses simplemente de acuerdo con sus propios prejuicios.