Bruno de Colonia, arzobispo de Colonia entre 953 y 965, nació en la primavera de 925 y murió en Reims el 11 de octubre de 965. Era el hijo menor de Enrique I el Pajarero. Fue educado desde los cuatro a los catorce años en la escuela catedralicia de Utrecht.
Mapa del imperio germánico (911-1024)Su hermano Otón I lo llamó en 939 a la corte. En 940 fue investido con las funciones de canciller y ordenadodiácono un año o dos más tarde. En 951 fue hecho archicapellanus, ejerciendo de este modo una gran influencia sobre la administración de todo el reino. En 947 tomó parte en el sínodo de Verdún, donde los eclesiásticos alemanes resolvieron la cuestión del arzobispado de Reims, importante para la historia posterior de Francia. En 951 fue con Otón a Italia y apoyó a su hermano fielmente en los disturbios del año siguiente. Otón le había escogido como arzobispo de Colonia en 953 y añadido a su soberanía espiritual el gobierno de Lorena. Fue consagrado el 25 de septiembre. Lorena era una posesión muy problemática, no siendo hasta después del destierro del conde Raginar de Hainault en 958 que logró establecer la paz y el orden allí. Las relaciones con Francia presentaron a veces problemas difíciles también. Tras la muerte del rey Louis d'Outremer y del duque Hugo el Grande, Bruno fue constituido una especie de árbitro judicial supremo para Francia en nombre de su hermano. La paz fue su constante propósito, junto con la afirmación de la soberanía carolingia. Con ocasión de la segunda ausencia de Otón en Italia (961), la administración del imperio fue entregada a Bruno y Guillermo de Maguncia. La importancia de Bruno es principalmente política, como representante de la estrecha alianza del episcopado y la corona que marcó la política de Otón. Sin embargo, como obispo hizo mucho para promover una piedad auténtica y viva y para mejorar la educación.