Historia

BUCHANAN, JAMES (1804-1870)

James Buchanan, predicador y teólogo escocés, nació en Paisley en 1804 y murió en 1870.

James Buchanan
James Buchanan
Estudió en la universidad de Glasgow, siendo ordenado ministro de Roslin, cerca de Edimburgo, en 1827 y en 1828 trasladado al importante cargo de North Leith, donde obtuvo gran fama como predicador, destacando por su estilo claro, vigoroso y fluido, con una vena de emocionante ternura, rota de vez en cuando por apelaciones apasionadas, en la línea evangélica. Muchos de sus deberes añadidos fueron llevados a cabo por ayudantes. Mientras estuvo en North Leith escribió: Comfort in Affliction, una serie de meditaciones de las que se publicaron entre 20.000 y 30.000 copias; Improvement of Affliction y The Office and Work of the Holy Spirit. En 1840 Buchanan fue trasladado a High Church (St. Giles), Edimburgo, y en 1843, tras la desunión, fue el primer ministro de St. Stephen Free Church. En 1845 fue nombrado profesor de apologética en New College, Edimburgo, y en 1847, a la muerte del doctor Chalmers, ocupó la cátedra de teología sistemática, continuando en ella hasta su dimisión en 1868. Durante este tiempo publicó: On the Tracts for the Times; Faith in God and Modern Atheism compared (2 volúmenes, 1855); Analogy: considered as a Guide to Truth, and applied as an Aid to Faith (1867); The Doctrine of Justification, que fue la conferencia Cunningham de 1866. En 1844 Princeton College, New Jersey, le otorgó el doctorado en teología, y algún tiempo después la universidad de Glasgow el de derecho. Aunque no era eminente por la originalidad de su pensamiento, Buchanan tenía una destacada facultad de recoger lo que había de valioso en las investigaciones y argumentos de otros, presentándolos en lenguaje lúcido y claro. Su obra sobre Faith in God es un valioso resumen de hechos y razonamientos publicados sobre la cuestión apologética, tanto en religión natural como en revelada. El libro sobre Analogy sigue las líneas de Butler, pero hace mayor aplicación del principio que Butler mismo. Debido a su delicado estado de salud, Buchanan no participó en los asuntos públicos de la Iglesia. No obstante, se involucró de corazón en la controversia sobre la desunión en la Iglesia de Escocia. Sobre la cuestión de la unión entre la Iglesia libre y la Presbiteriana Unida se opuso a la propuesta.

El siguiente es un fragmento de una de sus obras:

¡Dolientes en Sion, consolaos! Si la suya es una vida de dolor, también lo es una religión de esperanza. Si el libro de la Providencia le parece "escrito por delante y por detrás", como el rollo de Ezequiel, con "endechas y lamentaciones y ayes" (El lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.[…]Ezequiel 2:10), la Biblia está llena también de consolación y paz. Y cuanto más tormentoso sea su peregrinaje por este mundo, más terribles los juicios de Dios, más severos y desconcertantes sus pruebas y sufrimientos por las pérdidas de seres queridos, más amado debe serle a usted ese libro bendito, del que todo discípulo auténtico puede decir con el afligido salmista: "Ella es mi consuelo en mi aflicción" (Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado.[…]Salmo 119:50).
El gran beneficio de la aflicción profunda que nos hace perder la confianza en todo lo demás y que acaba con nuestras esperanzas que puedan venir de cualquier otra dirección, es el hecho de que nos lleva a escudriñar la Palabra de Dios en busca de consuelo.
La gran peculiaridad de la Biblia, como libro de consolación, es que no pretende esconder nuestros sufrimientos, sino que nos los muestra en toda su variedad y magnitud. Nos enseña a encontrar consuelo en medio de sufrimientos palpables y nos da luz en medio de las tinieblas más negras, "a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos" (a fin de que nadie se inquiete por causa de estas aflicciones, porque vosotros mismos sabéis que para esto hemos sido destinados.[…]1 Tesalonicenses 3:3). En muchos aspectos, la Palabra presenta un panorama más sombrío que muchas veces no estamos dispuestos a admitir. Presenta a la aflicción como "ordenada" para nosotros y dice que "para esto estamos puestos", de modo que no la podemos evitar. Nos dice que nuestro futuro estará salpicado de pruebas, como lo ha estado nuestro pasado. No da ninguna seguridad de un respiro del sufrimiento mientras estamos en este mundo: "Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él" (Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El,[…]Filipenses 1:29). Y cuando rastrea las causas de situaciones dolorosas, cuando presenta al sufrimiento como el fruto y la paga del pecado; cuando nos acusa de ser culpables y afirma que hemos provocado a la ira al Señor, cuando nos lleva a considerar que nuestros sufrimientos están relacionados con nuestro carácter e infligidos por un Soberano y juez justo, y cuando llevándonos a ver más allá de este mundo, señala un estado eterno de retribución que le espera a la culpa impenitente y no perdonada, nos está presentando un panorama de nuestra condición actual y las perspectivas del futuro que debieran intimidarnos y alarmarnos sobremanera. Aun así, es el "libro de consolación", contiene los elementos de paz, la semilla de esperanza y la fuente de gozo eterno.
Es de la misma tenebrosidad de nuestro estado actual y nuestras perspectivas para la eternidad, que surge el resplandor de aquel amanecer que se transformará en el día eterno; los rayos dorados de la luz y el amor divino aparecen en medio de aquel negro nubarrón, la copa de amargura es endulzada por una infusión de misericordia para que los cristianos puedan estar "gozosos en medio de la tribulación" y alegrarse, "aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tienen que ser afligidos en diversas pruebas" (En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas,[…]1 Pedro 1:6). "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría" (12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; 13 antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que t[…]1 Pedro 4:12-13).