Richard de Bury, obispo de Durham, nació en Bury St. Edmunds, a 98 kilómetros al nordeste de Londres, en 1281 y murió en Auckland, a 18 kilómetros al sudoeste de Durham, el 14 de abril de 1345.
Sello de Richard de Bury
Es conocido como Richard de Bury por su lugar de nacimiento. Su padre murió cuando él era un niño, dejándolo a cargo de su tío, John de Willoughby, un sacerdote. Richard estudió en Oxford, donde obtuvo distinción como estudiante. Al salir de Oxford se convirtió en monje benedictino en Durham. Fue elegido a causa de su saber para ser tutor de Eduardo de Windsor, hijo de Eduardo II, que sería luego Eduardo III. También fue tesorero de Guienne en favor de su alumno. Cuando la reina Isabel dejó a su esposo y se llevó a su hijo con ella, Richard le proporcionó dinero de los ingresos de Guienne. El rey envió para apresarlo, pero huyó a París, donde fue perseguido y tuvo que refugiarse. Isabel prosperó en su oposición a su esposo y el joven Eduardo III colmó de honores a su antiguo tutor, por quien tenía un gran respeto. Richard fue hecho sucesivamente tesorero, custodio del guardarropa, archidiácono de Northampton, prebendario de Lincoln, Sarum y Lichfield y guardián del sello privado. Fue dos veces enviado como embajador al papaJuan XXII, quien lo hizo capellán de la capilla papal y le permitió comparecer asistido por veinte capellanes y treinta y seis caballeros. En 1333 fue nombrado deán de Wells y en el mismo año fue nombrado obispo de Durham por provisión papal a propuesta del rey. Este nombramiento fue en oposición a los deseos de los monjes de Durham, quienes habían elegido a su sabio sub-prior, Robert de Graystanes. Sin embargo, no pudieron contrariar el papa y el rey juntos y aceptaron a Richard de Bury con buena gracia.
Richard fue consagrado obispo de Durham en Chertsey el domingo antes de Navidad de 1333, en presencia del rey y la reina, el rey de los escoceses y todos los magnates de este lado del Trent. Raramente había reunido un obispo tales señales de favor. Al año siguiente fue nombrado canciller de Inglaterra y tesorero en 1336. En 1335 renunció al cargo de canciller para poder servir al rey como embajador en París, Hainault y Alemania. En esta capacidad su frialdad y claridad de juicio lo hicieron muy valioso para el rey, siendo nuevamente empleado en 1337 como comisionado para los asuntos de Escocia. Al estallido de la guerra francesa sus servicios diplomáticos llegaron a su final y se retiró con satisfacción de la tarea pública a los deberes de su propia diócesis. En 1342 fue nuevamente empleado en la tarea de hacer una tregua con el rey de los escoceses.
Las tierras del obispado estuvieron tranquilas durante el episcopado de Richard, no siendo llamado a participar en la guerra que le era completamente aborrecible. En los asuntos de su diócesis fue un funcionario capaz y un buen administrador, como lo demuestran sus rollos de la cancillería, que son los primeros conservados en los archivos de Durham. También fue un admirable eclesiástico, amado por su amabilidad y caridad. Siempre estuvo listo para desempeñar los asuntos de su cargo y su progreso en su diócesis estuvo marcado por una organizada distribución de limosnas a los pobres, aumentando en el caso de viajes entre Durham y Newcastle a ocho libras esterlinas.
Tumba de Richard de Bury en la catedral de Durham Fotografía de Wenceslao Calvo
Pero Richard de Bury fue sobre todo un promotor del saber. Se rodeó de hombres sabios; Thomas Bradwardine, Richard Fitzralph y otros eruditos menos conocidos estaban entre sus capellanes. Siempre se le leía en voz alta algún libro cuando se sentaba a la mesa y luego solía discutir con sus asistentes de lo que se había leído. Poseyó más libros que todos los demás obispos juntos. Donde quiera que iba, su habitación estaba llena de libros, que estaban apilados en el suelo para que sus visitantes encontraran alguna dificultad en esquivarlos. Era un apasionado entusiasta en el descubrimiento de manuscritos. Él mismo dice (Philobiblon, ch. viii.) que usó sus altos cargos de Estado como medio de coleccionar libros. Hacía saber que los libros eran los más aceptables regalos que se le podrían hacer. Buscó en las bibliotecas monásticas y rescató preciosos manuscritos de la destrucción. Su relato del estado de las bibliotecas inglesas es exactamente paralelo al dado por Boccaccio sobre las bibliotecas de Italia. Los manuscritos descuidados, 'murium fcetibus cooperti et vermium morsibus terebrati.' Además Richard tenía representantes en París y en Alemania que estaban encargados de recoger libros para su biblioteca. Merece estar entre los primeros bibliófilos de Inglaterra, pero no era egoísta en su búsqueda. Su objetivo era elevar el nivel intelectual y proporcionar el material necesario para los estudiantes. Para este fin fundó durante su vida una biblioteca en Oxford en relación con Durham College y elaboró reglas para su gestión. Cinco estudiosos debían ser nombrados bibliotecarios, tres de los cuales debían estar presentes y asentir al préstamo de cada libro. Quería que a todos se les debía enseñar a usar los libros con cuidado y respetarlos como merecían. Deploraba la ignorancia prevaleciente del griego y proporcionó a su biblioteca gramáticas griegas y hebreas. Sus simpatías literarias eran amplias y su biblioteca no estaba de ninguna manera confinada a la teología. Declara su preferencia por los estudios liberales para el estudio del derecho e insta a que las obras de los poetas no fueran omitidas de la lectura de nadie. Fue enterrado en la catedral de Durham.
Portada de Philobiblon de Richard de Bury
A Richard de Bury apenas se le puede considerar un erudito; fue más bien un mecenas y un impulsor del saber. Se corresponde en Inglaterra con los primeros humanistas en Italia, hombres que recolectaban manuscritos y captaron las posibilidades del saber, aunque fueron incapaces de lograrlo ellos mismos. Fue reconocido como miembro de la nueva fraternidad literaria de Europa, estando penetrado por las principales ideas del humanismo, como el Philobiblon muestra suficientemente. Petrarca, quien lo conoció en Aviñón, lo describe como 'vir ardentis ingenii nec literarum inscius, abditarum rerum ab adolescentia supra fidem curiosus' (Epist. de Rebus Fam. iii. 1). El relato de Petrarca de sus propias relaciones con él armoniza con esta descripción de un ardiente aficionado. Petrarca deseaba alguna información sobre la geografía de Thule y la solicitó a Richard, quien respondió que no tenía sus libros con él, pero le escribiría a su regreso a casa. Aunque Petrarca más de una vez le recordó su promesa, nunca recibió respuesta. Richard no sabía tanto como para darse el lujo de confesar ignorancia. Su mérito yace en su amor por los libros, su deseo de promover el saber y su disposición a aprender de otros. Sus normas para su biblioteca en Durham College se fundaron sobre las que ya había adoptado la biblioteca de la Sorbona, que vio en su visita a París.
Bale, siguiendo a Leland, habla de una colección de Richard de Bury, Epistolae Familiares. Sin embargo, parece ser un error. Un manuscrito Liber Epistolaris quondam Ricardi de Bury, estuvo en posesión de Ormsby-Gore, pero es una 'carta de escritor' formal, hecha por alguien dedicado a asuntos de varios tipos; a ella se adjunta un número de cartas oficiales, algunas propias de Richard y muchas cartas reales de importancia. La gran obra de Richard es Philobiblon, que fue escrito como una especie de manual para su biblioteca en Durham College. Es un tratado admirable en alabanza al saber, a veces retórico, pero lleno de genuino fervor. 'Nadie puede servir a los libros y a Mammon' exclama e insta a la refinada influencia del estudio. Da una interesante descripción de los medios por los cuales reunió su biblioteca; examina el estado del saber en Inglaterra y Francia. Habla de los libros como alguien que los amó y da instrucciones para su uso cuidadoso. Finalmente explica sus normas para la gestión de la biblioteca que fundó. La obra es una admirable exposición del temperamento de un amante de los libros y bibliotecario. Philobiblon fue impreso por primera vez en Colonia (1473); luego por Hust en Spira (1483); en París por Badius, Ascensius y también por Jean Petit (1500); en Oxford por Thomas James (1599); en Leipzig (1574), al final de Philologicarum Epistolarum Centuria una; y, editado por Cocheris, de nuevo en París (Aubry), 1856. Fue traducido por J. Bellingham Inglis, Londres, 1832, y también hay una edición americana de esta traducción (Albany, 1861). El profesor Henry Morley da un epítome del libro en su English Writers, ii. 43. Fue editado y traducido nuevamente por E. C.Thomas en 1885.
La biblioteca de Richard de Bury en Oxford fue dispersada en la disolución de los monasterios, cuando Durham College compartió el destino de la fundación monástica a la que se anexó. Algunos de los libros fueron a la Bodleian, otros a Balliol College y otros al doctor George Owen de Godstow, quien compró Durham College a Eduardo VI.
Bibliografía:
Mandell Creighton, Dictionary of National Biography; [Extractos de Chancery Rolls de Richard de Bury están en are given in Hutchinson's Durham, i. 288, &c. La autoridad para la vida de Richard de Bury es William de Chambre en Wharton's Anglia Sacra, i, 765; también Historiæ Dunelmensis Scriptores (Surtees Soc.), 1839, p. 139, &c, documentos en Rymer's Fœdera, vol. ii.; Bale, Script. Brit. Cat. (1548), p. 151; Godwin, De Præsulibus (1743), p. 747; Hutchinson's Durham, i. 284; Kippis, Biog. Brit., i. 370, bajo el nombre Aungervyle, Cocheris' prefacio a su Philobiblon, J. Bass Mullinger's University of Cambridge, i. 201, &c.]