Historia

BYFIELD, NICHOLAS (1579-1622)

Nicholas Byfield, puritano y presbiteriano inglés, nació en Warwickshire en 1579 y murió en Isleworth, Middlesex, el 8 de septiembre de 1622.

Nicholas Byfield
Nicholas Byfield
Era hijo por su primera esposa de Richard Byfield, quien se convirtió en vicario de Stratford-on-Avon en enero de 1597. Nicholas ingresó en Exeter College, Oxford, en Cuaresma de 1596, de '17 años al menos', lo que significa 1579 como la fecha de su nacimiento, lo que responde a la original inscripción en su retrato, 'Ano Dni 1620 Ætatis suæ 40', lo que hace de 1579 la fecha más temprana. La segunda inscripción muestra que nació en el último tercio de ese año. Estuvo cuatro años en la universidad, pero aunque fue un estudiante concienzudo no se graduó. Al recibir las órdenes tuvo la intención de ejercer su ministerio en Irlanda, pero en su camino hacia allí predicó en Chester, quedándose como uno de los predicadores de la ciudad. Enseñó en St. Peter, siendo extremadamente popular. John Bruen fue uno de sus oyentes y un bondadoso amigo para él. En 1611 tuvo una controversia sobre la cuestión del domingo en una forma curiosa. Un muchacho de Chester, John Brerewood, era uno de sus catequistas, y había sido preparado por Byfield en estrictos hábitos. En consecuencia, cuando el muchacho fue a Londres para servir como aprendiz, se negó a hacer los recados de su amo los domingos, como ir a buscar vino y alimentar a un caballo, obedeciendo sólo bajo compulsión. El muchacho le escribió a Byfield con su caso de conciencia, quien le dijo que desobedeciera. Su tío, Edward Brerewood, primer profesor de astronomía en Gresham College, notó la depresión del muchacho y, al conocer su causa, le dio un consejo contrario, sobre la base de que el cuarto mandamiento era sólo para los amos. Brerewood entabló una correspondencia con Byfield sobre el tema, discusión que no se publicó hasta mucho después de que ambos hubieran muerto. Apareció en Oxford como A Learned Treatise of the Sabaoth,..., 1630. La parte de Byfield es cortante y dura; su actitud soliviantó a Brerewood, quien le acusó de 'fantasías ignorantes.' El 31 de marzo de 1615 Byfield fue admitido en la vicaría de Isleworth, en sucesión de Thomas Hawkes. Parece por su propia declaración en una dedicatoria (1615) a Edward, conde de Bedford, de quien era capellán, que su reputación había sufrido 'injustas dudas.' Lo que quiere decir en cuanto a que había sido respaldado 'por la boca y la pluma del ungido del Señor, mi más temido soberano' no está claro. En Isleworth fue diligente en la predicación dos veces cada domingo, y en dar alocuciones todos los miércoles y viernes. Mantuvo su tarea pública hasta cinco semanas antes de su muerte, aunque durante quince años sufrió de cálculos. Su retrato, pintado en un pequeño panel, colgó en la biblioteca del Dr. Williams. La cara es realista y bastante joven para sus años, con una expresión agradable. Pintada sobre la parte inferior del panel hay una figura del cálculo del que sufrió, acompañado de esta inscripción: 'Señor Nicholas Byfield, ministro algunas veces en la ciudad de Chester, pero últimamente en Isleworth, en el condado de Midellsex, donde falleció en el día del Señor el 8 de septiembre, anno domini 1622, a la edad de 43 años. El día siguiente después de su muerte fue intervenido por el Sr. Millins, cirujano, quien sacó una piedra de su vejiga de esta forma, siendo de una sustancia sólida de 16 pulgadas de largo y 13 de ancho, que pesaba 35 onzas.' Esto se corresponde estrechamente con el relato dado en la epístola de William Gouge prefijada a Commentary upon the second chapter of the First Epistle of Saint Peter, 1623, de Byfield. Gouge, quien estuvo presente en la autopsia, dice que el cálculo medía 15 por 13 pulgadas. Con su esposa, Elizabeth, Byfield tuvo al menos ocho hijos, de los cuales el tercero fue Adoniram.

Las obras de Byfield fueron numerosas, y la mayoría de ellas pasaron por muchas ediciones, algunas hasta 1665. Sus obras expositivas, que son calvinistas, han sido elogiadas varias veces. Su primera publicación fue An Essay concerning the Assurance of God's Love and of Man's Salvation, 1614, a la que siguió An Exposition upon the Epistle to the Colossians... being the substance of neare seaven yeeres weeke-dayes sermons, 1615. Brook da títulos abreviados de catorce obras (ocho de ellas póstumas), agregando 'varios sermones', pero estos están incluidos en una u otra de las colecciones previamente enumeradas en la lista. La fecha de The Beginning of the Doctrine of Christ, no es 1609, dado por Brook, sino 1619. The Marrow of the Oracles of God, 1620, (lo último publicado por Byfield), es una colección de seis tratados, que incluye uno por separado enumerado por Brook The Promises; or a Treatise showing how a godly Christian may support his heart, 1618. Brook no especifica por completo la edición de las partes separadas de Byfield de su exposición de 1 Pedro, ni tampoco da ninguna indicación de las últimas ediciones de las obras.

El siguiente es un pasaje de la obra de Byfield The Signs of a Wicked Man and the Signs of a Godly Man:

'Las señales del verdadero cristiano que posee la verdadera gracia en este mundo y que será salvo en el cielo cuando muera puede dividirse en dos catálogos: Uno más breve y el otro más amplio. Uno de estos catálogos lo describe con unas marcas que lo distinguen externamente entre todos los hombres. La amplia categoría a la que me refiero de manera especial, como forma más infalible y eficaz de prueba, contiene señales que en su mayoría no son observadas por otros hombres o, por lo menos, no de forma completa, sino que le son conocidas a él y que no se pueden hallar en alguien reprobable.

En la primera categoría del catálogo: El verdadero cristiano suele descubrirse por estas marcas.
1. No participará "en las obras infructuosas de las tinieblas" (Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas;[…]Efesios 5:11). No caminará "en consejo de malos" ni se detendrá "en camino de pecadores" (¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores,[…]Salmo 1:1). No se asociará con hacedores de iniquidad (14 No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? […]2 Corintios 6:14-18).
2. Afligirá y humillará su alma por sus pecados, lamentando y llorando por ellos... Considera que sus pecados son su mayor carga. No puede burlarse del pecado.
3. Se esfuerza para ser santo en todas sus conversaciones, vigilando sus propios caminos en todo momento y en todas las compañías (El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Dios.[…]Salmo 50:23; Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad,[…]2 Pedro 3:11).
4. Toma conciencia del menor de los mandamientos como del mayor, evita el lenguaje sucio, las bromas vanas y la lascivia' (ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias.[…]Efesios 5:4), así como la prostitución, los juramentos menores y también los mayores, los discursos que puedan ser causa de reproche, así como los actos violentos.
5. Ama, estima y se esfuerza en la poderosa predicación de la Palabra por encima de todos los tesoros terrenales.
6. Honra y considera a los piadosos, y se deleita en la compañía de aquellos que de verdad temen a Dios por encima de todos los demás (1 Salmo de David. SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? 2 El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón. 3 El que no calumnia con su lengua, no hace mal a su prójimo, ni toma reproche c[…]Salmo 15).
7. Es cuidadoso en la santificación del [Día de Señor]; no se atreve a violar el santo descanso por trabajar ni desatiende los santos deberes que pertenecen al servicio de Dios, en público ni en privado (1 Así dice el SEÑOR: Preservad el derecho y haced justicia, porque mi salvación está para llegar y mi justicia para ser revelada. 2 Cuán bienaventurado es el hombre que hace esto, y el hijo del hombre que a ello se aferra; que guarda el día de reposo[…]Isaías 56, 58).
8. No ama al mundo ni las cosas que en él hay (No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.[…]1 Juan 2:15), sino que le afectan con sinceridad las cosas que conciernen a una vida mejor. Así ama, en cierta medida, la venida de Cristo (En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.[…]2 Timoteo 4:8).
9. Es benigno (Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.[…]Santiago 3:17). Perdona a sus enemigos, desea la paz y hace el bien a los que lo persiguen, si está en sus manos (44 Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. […]Mateo 5:44-45).
10. Sigue en la profesión de la sinceridad del evangelio cuyos deberes realiza, según sabe que Dios se lo requiere en el asunto de su alma, a pesar de las oposiciones de las personas profanas o la aversión de los amigos carnales.
11. Establece una rutina diaria de servicio a Dios y lo hace también con su familia, si es que la tiene. Se ejercita en la Palabra de Dios como gozo principal de su corazón y como el refugio diario de su vida, pidiéndole ayuda a Él continuamente. Estas son las señales del catálogo más breve.'