Historia
CAIRNS, HUGH McCALMONT (1819-1885)

Pero a partir de 1858 se convirtió en una conspicua figura en la vida pública. Su primer gran éxito fue el 14 de mayo de 1858, en el debate sobre la moción de Cardwell para censurar la conducta de Lord Ellenborough en la India, del que Disraeli, en su carta oficial del día a la reina dijo: 'Son dos de los mejores discursos alguna vez pronunciados en el parlamento, por Sir Edward Lytton y el procurador general, Sir Hugh Cairns. Cairns dedicó una hora a una respuesta a la resolución de Lord John y a una reivindicación del proyecto de ley del gobierno, que encantó a todos por su lucidez y mesuró a cada cual por su lógica.' Este discurso se publicó posteriormente. En la siguiente sesión introdujo dos proyectos de ley, uno para simplificar los títulos a bienes inmuebles y otro para establecer un registro catastral, discursos que produjeron una impresión muy favorable sobre la cámara. También habló con gran eficacia, persuasiva y puntualmente, en el debate 'Cagliari'. En 1860, ante la moción para una alocución a la corona sobre el tratado comercial francés, Cairns lo aceptó, con críticas, en nombre de su partido; y en 1865, sobre el proyecto de ley de juramentos católicos romanos de Monsell, presentó una enmienda para asegurar el gobierno y culto protestante en el Reino Unido, que fue apoyada por Disraeli y derrotada por el gobierno por una mayoría de solo diecinueve votos. También habló el 23 de febrero de 1864 sobre el derecho del gobierno para detener barcos, en referencia a los corsarios confederados, siendo este discurso publicado posteriormente. Cuando los conservadores volvieron al poder en 1866 y Sir Fitzroy Kelly ya no estaba disponible como fiscal general, ese cargo fue, sin dudarlo, conferido a Cairns, y al mismo tiempo Lord Derby arregló con Lord Chelmsford que la cancillería de los lores fuera retenida por él solo temporalmente, y que con el tiempo dejara paso a Cairns como sucesor. Pero la salud de Cairns falló bajo la presión del doble deber y cuando en octubre se produjo una vacante en la corte de la cancillería, por primera vez durante catorce años, por jubilación de Sir J. Knight-Bruce, se convirtió en colega del presidente Turner como juez de apelación. Se le ofreció un título de nobleza, estando su partido deseoso de retener sus grandes servicios parlamentarios, pero lo rechazó por falta de medios para mantener un título. De hecho, la pérdida de ingresos que sufrió por esta promoción fue muy grande. Pero un pariente rico acudió en su ayuda y cuando el gobierno, en necesidad de una adhesión de fuerza en la Cámara de los Comunes, renovó la oferta en febrero de 1867, la aceptó y Cairns fue nombrado consejero privado y barón Cairns de Garmoyle, condado de Antrim. Entonces tomó una parte muy activa en las discusiones sobre el proyecto de ley de reforma, haciendo no menos de veinticuatro discursos sobre el asunto. Su resistencia en una ocasión fue tan lejos como para oponerse a su partido y el 29 de julio dirigió una gran mayoría contra Lord Malmesbury, que impulsó la dirección del proyecto de ley en los Lores, durante la enfermedad de Lord Derby, de una enmienda para plantear la calificación de huésped de 10 libras a 15 libras. El gobierno la aceptó, pero luego, por la moción del conde de Russell, la calificación de 10 libras fue restaurada en el comité y aceptada por Lord Derby el 6 de agosto. Cairns también impulsó, por 253 a 204, una moción a favor de la protección de las minorías mediante el voto acumulativo. En la misma sesión pronunció un importante discurso, siendo siempre un campeón de la Iglesia protestante en Irlanda, contra la moción del conde de Russell para la creación de una comisión real sobre los ingresos de la Iglesia de Irlanda.
En febrero de 1868 Lord Derby renunció a su cargo por problemas de salud, convirtiéndose Disraeli en primer ministro y en la formación de su ministerio pasó por alto a Lord Chelmsford y nombró Lord canciller a Cairns. Aunque eso estaba de acuerdo en cualquier caso al espíritu del acuerdo de Lord Derby con él en 1866, Lord Chelmsford quedó extremadamente indignado, quejándose de ser despedido 'con menos cortesía que si hubiera sido un mayordomo' y apeló a Lord Derby, quien, sin embargo, confirmó la idea de Disraeli sobre el asunto. Cairns hasta cierto punto apaciguó a Lord Chelmsford al nombrar a su hijo, Sir Frederick Thesiger, al estrado. En la derrota de los conservadores en las elecciones generales, Cairns renunció con Disraeli y después de la muerte de Lord Derby (23 de octubre de 1869) dirigió la oposición en la Cámara de los Comunes. Su resistencia a la separación de la Iglesia de Irlanda del Estado fue vigorosa y tenaz. Su discurso sobre la Ley Suspensoria de Gladstone fue impreso y distribuido ampliamente y en 1868 la ley, aunque respaldada por gran mayoría en la Cámara de los Comunes, fue derrotada por los Lores por 192 a 97. El 21 de julio, cuando la ley fue devuelta a los Lores con las enmiendas de los Comunes a las enmiendas de los Lores, Cairns se movilizó y dirigió a una mayoría de setenta y ocho para que los Lores insistieran en sus enmiendas al preámbulo del proyecto de ley, con el que los Comunes habían estado en desacuerdo. Pero la tensión constitucional resultante fue grande y cuando el 22 Cairns supo, a una hora del debate, que el gobierno estaba dispuesto a ofrecer concesiones aceptables en ese momento, que debían tomarse o rechazarse antes que el debate comenzara y no podría después ser renovado, asumió la responsabilidad de terminar la batalla entre las cámaras, y de acuerdo con Lord Granville retiró su oposición. Pero tuvo que hacerlo sin consultar a su partido, que estaba muy ofendido por esta aparente vacilación, hasta que Cairns despejó el asunto enviando a sus seguidores una circular el 24 de julio. Poco después renunció a la dirección de los conservadores en la Cámara de los Comunes, pero la retomó en 1870, estando Lord Salisbury poco en armonía con su partido para dirigirlo con éxito, oponiéndose él enérgicamente al proyecto de ley de tierras irlandesas en ese año. Estuvo en ese tiempo ejerciendo también en la cámara de apelaciones de los Lores, aunque al renunciar en diciembre de 1868 había rechazado la invitación de Lord Hatherley a que retomara su puesto como juez de apelación. También ejerció como árbitro, junto con Lord Salisbury, bajo la London, Chatham y Dover Railway Company's Act, y también en otro arbitraje más complejo sobre los asuntos de Albert Life Insurance Company en 1871. En consecuencia, por esta época su salud quedó considerablemente deteriorada, viéndose obligado a pasar un tiempo en Mentone y durante su ausencia la dirección de los pares conservadores fue tomada por el duque de Richmond. Pero estuvo en su sitio para hablar sobre el triple tratado de Inglaterra, Francia y Prusia para asegurar la independencia de Bélgica (agosto de 1870) y también muy enérgicamente se opuso al nombramiento de Sir Robert Collier para un puesto en el comité judicial del consejo privado por ser una evasión partidista de la ley. Aunque estaba en la oposición cuando se aprobó la Ley de Judicatura, había sido presidente del comité de la reforma de la judicatura, que informó en 1869, y era Lord canciller cuando el acta entró en funcionamiento, teniendo una gran participación en la aprobación del acta. Fue por su iniciativa que el proyecto de ley de Lord Selborne de 1873, que había desplazado a la Cámara de los Comunes como tribunal final de apelación, fue modificado permitiendo una apelación del tribunal supremo a la Cámara de los Comunes. Pero el nombre de tribunal supremo se mantuvo sin cambios, por lo que aunque de nombre era supremo, no fue así de hecho. En esta como en muchas otras legislaciones, Cairns y Lord Selborne, que siempre habían sido rivales en política y en la abogacía, trabajaron en confianza mutua. Fue prácticamente por su acuerdo que se aprobó la Ley de propiedad de las mujeres casadas de 1882; y con la sanción de Lord Selborne, Cairns llevó a final feliz el Acta de traspaso de 1881 y 1882 y la Ley de Tierra Asentada de 1882. Aunque responsable de los cambios legales más importantes, la única acta que lleva el nombre de Cairns es una, después derogada, para habilitar a la corte de la cancillería para dar indemnizaciones en lugar de prestaciones específicas o una orden judicial.
Cuando los conservadores asumieron el poder después de las elecciones generales de 1874, Cairns fue Lord canciller en el gobierno de Disraeli. En ese año introdujo el acta de la propiedad real (vendedores y compradores), dependiente de la Ley de Limitación de Bienes Inmuebles y en 1879 el proyecto de ley de la universidad irlandesa, en sustitución a la introducida por O'Conor Don. En septiembre de 1878 recibió el título de vizconde de Garmoyle y conde de Cairns en la nobleza del Reino Unido; pero después de la derrota conservadora y su renuncia en 1880 se retiró parcialmente de la vida pública. Sin embargo, a menudo criticó poderosamente al gobierno liberal en varios puntos de su política, especialmente en la cuestión del Transvaal, siendo su discurso publicado. A la muerte del conde de Beaconsfield hubo un considerable deseo por parte de una porción del partido conservador de que Cairns y no Lord Salisbury asumiera la dirección, pero ni la salud ni los años permitían a Cairns esa tarea, que fue realizada por Lord Salisbury. Se le vio después de esta fecha, pero rara vez en debate y aún más rara vez para escuchar sus apelaciones. Su salud, que nunca robusta, llevaba mucho tiempo fallando. En una ocasión lo mantuvieron vivo respirando inhalaciones especiales para trastornos asmáticos; hacia el final de su vida una afección en el oído lo dejó casi sordo. Pasó mucho tiempo en la Riviera y en 1873 se construyó una casa en Bournemouth, donde murió por una congestión de los pulmones, siendo enterrado el 8 de abril. Recibió el doctorado en derecho por Cambridge en 1862, por Oxford en 1863 y también por la universidad de Dublín y canciller desde 1867. Se casó, el 9 de mayo de 1856, con Harriet, hija mayor de John MacNeile de Parkmount, condado de Antrim, teniendo cinco hijos y dos hijas. El hijo mayor murió poco después de su nacimiento, el segundo, Arthur William, le sucedió en la nobleza.
Cairns fue el primer abogado de su tiempo; su característica especial era la lucidez. Sin hacer ningún gran despliegue de jurisprudencia, agotaba el argumento desde principio y solo la conclusión la ilustraba citando algunas decisiones. Como juez no explicaba el proceso por el que su mente había sido persuadida, sino que se adhería al razonamiento estricto, funcionando su mente como una máquina lógica. Como orador era muy frío y desapasionado, aunque en las alocuciones públicas había huellas de fuego reprimido; pero invariablemente producía personalmente una impresión de la más seca austeridad. Se decía que solo tenía una debilidad humana, a saber, las bandas inmaculadas y la corbata en la corte y una flor en su abrigo en las fiestas. Sus logros cásicos y literarios fueron grandes, pero si tenía algo de humor, como declaró agudamente Lord Coleridge en su discurso obituario a los Lores el 13 de abril de 1885, fue asiduamente ocultado. Fue un evangélico de gran piedad. Al igual que Lord Selborne y Lord Hatherley fue maestro de escuela dominical casi toda su vida. Era un asiduo presidente de reuniones en Exeter Hall y de encuentros misioneros. Sus alocuciones en tales ocasiones se publicaron, una sobre la Iglesia de Irlanda en 1864, otra sobre el YMCA en 1881. Apoyó celosamente las casas del doctor Barnardo para niños y puso la piedra fundacional por él en Ilford en Essex en 1875. También apoyó el movimiento de los coffe-house y miró de reojo al escenario. No fue popular.