Historia
CALAMY, EDMUND, EL VIEJO (1600-1666)

En este período se agudizó la controversia sobre el episcopado. Edward Bagshaw había atacado como abogado los derechos políticos de los obispos, siendo silenciado. Por deseo de Laud y con su ayuda, el obispo Hall defendió sus sagrados derechos. Su Episcopacie by Divine Right asserted fue publicado en 1640, siendo seguido a principios del año siguiente por su tratado An Humilde Remonstrance (anónimo), dirigido al parlamento. Pronto apareció An Answer to a Booke entituled An Humble Remonstrance,... Written by Smectymnuus, 1641. Este nom de plume iba enmarcado por las iniciales de cinco colaboradores de la autoría del volumen, Marshall, Calamy, Young, Newcomen y Spurstowe. Fue la primera publicación en la que Calamy tuvo alguna participación. La posición de Smectymnuus era realmente de conciliación. Negar el origen apostólico de las liturgias y el derecho divino del episcopado, lo podían soportar sus escritores con los obispos si se reducía a una simplicidad primitiva y a una liturgia reformada por un conjunto de teólogos. Pero ellos echaron abajo su propósito con alusiones irritantes a pruebas históricas de espíritu prelático. Están en una posdata, que Masson, basándose en evidencias internas, asignó a John Milton. Hall, un polemista de admirable habilidad y poder, en Defence (también anónimo), se quejó del caso de sus oponentes como 'frívolo y falso' y cuando Smectymnuus publicó Vindication, lo declaró 'tedioso', y respondió con Short Answer. Milton ahora había presentado Apology for Smectymnuus y Animadversions on Hall's Defence. Mientras tanto, dos de los Smectymnuans, Marshall y Calamy, fueron invitados a participar en consultas promovidas por el comité de los lores para innovaciones en marzo de 1641, lo cual era llevar a cabo su propia propuesta. Aquí (según Neal) se encontraron con Hall y si las sugerencias de acomodación acordadas dentro de la Cámara de Jerusalén hubieran sido aceptadas por las facciones externas, el próximo derrocamiento del episcopado se podría haber evitado.
Todos los Smectymnuans fueron propuestos en la ordenanza del 12 de junio de 1643 como miembros de la Asamblea de Westminster de teólogos. Calamy, como hombre de asamblea, asumió el pacto con el resto. Durante los debates doctrinales se mostró 'liberal y cauteloso' en su exposición de la teología agustiniana o calvinista. En este respecto, así como en sus puntos de vista originales del gobierno de la iglesia, siguió a Ussher al tomar una postura media entre los extremos. Pero en el rápido progreso de los acontecimientos, Calamy se vio impulsado a encontrar el sentido en el presbiterianismo. Fue confirmado en este punto de vista por la observación, incluso en su propia parroquia, de la tendencia desintegradora del congregacionalismo. A Henry Burton se le permitió tener una 'alocución catequística' en martes alternos en St. Mary Aldermanbury. El 23 de septiembre de 1645 se proclamó en favor de 'su vía congregational.' Hubo un irritable intercambio de panfletos entre Burton y Calamy. El 9 de junio de 1646 el parlamento requirió la ordenanza del año anterior, estableciendo que el presbiterianismo fuera establecido en la provincia de Londres, y el 19 de junio, los ministros de Londres acordaron, con ciertas precauciones, obedecer la ordenanza. La parroquia de Calamy fue incluida en el sexto presbiterio de Londres. Su nombre aparece, como uno de los asesores, al pie de Vindication of the Presbyteriall-Government, 1650, elaborado por la asamblea provincial de Londres el 2 de noviembre de 1649. También participó en Jus Divinum Ministerii Evangelici, publicado por la misma asamblea en 1654 y tomó parte en las ordenaciones presbiterianas. Durante la guerra civil, Calamy se encontró más de una vez en una posición difícil. Su discurso en Guildhall, el 6 de octubre de 1643, promoviendo el préstamo de la ciudad para subsidiar al ejército escocés, 'con el fin de preservar el evangelio', ha sido citado a menudo. Echard dice que actuó como capellán del ejército, pero esto es incorrecto. Se mantuvo constante en los deberes de su propia parroquia, dando su alocución semanal durante veinte años seguidos sin precedentes, habiendo 'pocas veces menos de sesenta carromatos' a las puertas. Su predicación, hasta donde trataba las cuestiones del tiempo, sostenía el ideal de libertad constitucional en contra de los actos arbitrarios, ya fueran del rey o de sus oponentes. Sin embargo, es demasiado decir, como su nieto, que en sus declaraciones no había 'nada que tendiera a inflamarse.' En el púlpito, la franqueza de corazón de Calamy a veces era mayor que su precaución. Aunque era 'enemigo acérrimo de todas las turbas' y un resuelto opositor de los sectarios en ascenso, sus expresiones en los asuntos públicos fueron citadas como medidas confabulatorias 'incendiarias.' Ante el juicio y ejecución de Carlos hizo lo que pudo para oponerse, estando su nombre unido a la Vindication de la conducta de los ministros de Londres en este asunto, elaborado por Cornelius Burges. Bajo el Protectorado 'se mantuvo tan privado como pudo.' Hay un notable relato de su entrevista con Cromwell, en la que le dijo que nueve de cada diez de la nación se oponían a su asunción del poder supremo. Promovió con entusiasmo la restauración de la monarquía, predicando ante los Comunes en el día que se votó sobre la cuestión y uniéndose a la delegación de Carlos en Breda.
En junio 1660 fue nombrado capellán en ordinario del rey, pero solo una vez predicó en esa capacidad. Su nieto dice que 'pronto vio hacia dónde iban las cosas' y menciona una anécdota que, teniendo a Monk como su auditor en un día sacramental, enfatizó la observación 'algunos hombres traicionarían tres reinos por sucio lucro', lanzando hacia el banco del general 'su pañuelo, que por lo general ondulaba hacia arriba y hacia abajo mientras estaba predicando.' Sin embargo, vaciló considerable tiempo antes de rechazar el obispado de Coventry y Lichfield, que se mantuvo disponible para él. Sobre la autoridad de Tillotson sabemos que Calamy era sensible al 'gran inconveniente de la paridad presbiteriana de ministros', pero la Sra. Calamy 'dominaba a su esposo y el asunto se desvaneció.' En la conferencia de Savoy (abril-julio de 1661) Calamy tomó una posición moderada, habiendo grandes esperanzas de su conformidad; pero su prefacio en Reply a Answer de los obispos ante Exceptions de los no conformistas, muestra que en este momento su posición era tal que su no conformidad era inevitable. Mientras la conferencia estaba reunida regresó con Baxter, el 2 de mayo, como uno de los candidatos para la convocatoria. Sin embargo, el obispo Sheldon, en el ejercicio de su poder de selección, los pasó por alto. Había todavía una medida por la que Calamy podría haber sido inducido a la conformidad, a saber, la ratificación por ley de las disposiciones de la declaración del rey de 25 de octubre de 1660. Para lograrlo Calamy hizo todo lo que pudo. Se vio impedido por enfermedad de verse con el rey con los presentadores de la petición de tal ratificación. Por el fracaso de esta última esperanza y la aprobación del Acta de Uniformidad, sufrió la expulsión, predicando su sermón de despedida (de Respondió David a Gad: Estoy muy angustiado. Te ruego que nos dejes caer en manos del SEÑOR porque grandes son sus misericordias, pero no caiga yo en manos de hombre.[…]2 Samuel 24:14) el 17 de agosto de 1662. El 27 de agosto Calamy, a la cabeza de los ministros expulsados de Londres, presentó una breve petición al rey en términos dignos y emotivos. Carlos les dio esperanzas de una indulgencia; pero en el consejo privado el siguiente día prevalecieron los argumentos de Sheldon. Calamy continuó asistiendo a la iglesia parroquial de donde había sido expulsado. El 28 de diciembre estuvo presente como de costumbre y el predicador designado no apareció. Acuciado por 'la importunidad de la gente', predicó con cierta calidez. Fue encerrado en Newgate por orden del alcalde el 6 de enero de 1663, siendo el primero de los no conformistas que entró en problemas por desobedecer el Acta de Uniformidad. Newgate Street quedó bloqueada por los carros de sus visitantes. 'Una cierta dama papista' (aparentemente la amante del rey), se detuvo por la multitud, presentando al rey el perturbador estado del sentimiento popular. Calamy fue liberado por orden expresa del rey, pero se dijo que el acta no daba cuenta de su largo encierro. Los Comunes el 19 de febrero nombraron un comité para investigar este defecto. Con este incidente, que fue hecho tema de una poesía por Robert Wilde, doctor en teología y humorista y poeta presbiteriano, se termina la vida pública de Calamy. Vivió para ver 'Londres en cenizas' después del gran incendio. Llevado en un carromato a través de las ruinas a Enfield, la escena le rompió el corazón. El registro de St. Mary Aldermanbury bajo 'Enterramientos desde el terrible incendio del 2 de septiembre. 66' recoge 'la del pastor fallecido el Sr. Edmond Calamy el 6 de noviembre.' El diario de Henry Newcome dice que fue enterrado en las ruinas de su iglesia, 'tan cerca del lugar donde su púlpito había estado como ellos pudieron deducir.'
Calamy estuvo casado dos veces: primero con Mary, hija de Robert Snelling, de Ipswich, probablemente de la misma familia a la que pertenecía Joane Snelling, madre de William Ames, doctor en teología; en segundo lugar con Anne Leaver, de los Leavers de Lancashire. Con su primera esposa tuvo a Edmund, Jeremy (nacido en noviembre de 1638) y una hija (Sra. Bayly). Por su segunda esposa tuvo a Benjamin, James, John (quien nació el 2 de agosto de 1658, siendo educado en Cambridge, dos veces casado y padre de un hijo, que murió sin descendencia, y una hija, que vivía en 1731), y cuatro hijas, todas bien casadas.
Calamy publicó principalmente sermones: England's Looking-glasse, 1642 (sermón de ayuno ante los Comunes, 22 de diciembre de 1641). Por predicar este sermón recibió un escudo, llevando sus armas y la inscripción 'Este es el regalo de la Cámara de los Comunes a Edmund Calamy, B.D., 1641.' God's Free Mercy to England, 1642; The Nobleman's Patterne of Thankfulnesse, 1643, (acción de gracia ante los lores, 15 de junio); England's Antidote against the Plague of Civil I Warre, 1644, (sermón de ayuno ante los Comunes, 22 de octubre); An Indictment against England because of her Selfe-murdering Divisions, 1645, (sermón de ayuno ante los lores, 25 de diciembre de 1644); The Door of Trvth opened, 1645; The Great Danger of Covenant-refusing, 1646, (sermón ante el alcalde, 14 de enero); A just and necessary Apology, 1646, (contra un ataque en Truth still Truth de Henry Burton; The Saints' Rest, 1651; The Monster of sinful Self-seeking anatomised, 1655, (sermón ante el alcalde, 10 de diciembre de 1654); The Doctrine of the Bodies Fragility, 1655, (sermón fúnebre por el doctor Samuel Bolton); The Godly Man's Ark, 1657; A Patterne for all, 1658 (sermón fúnebre por Robert, conde de Warwick); A Sermon .. at the Funeral of the Lady Anne Waller,... 31 Oct. 1661, 1662; The Fixed Saint, a Farewell Sermon, 1662; A Sermon... at Aldermanberry-Church, Dec. 28, 1662, Oxford, 1663; The Art of Divine Meditation, 1667; Sermón sobre la resurección de los muertos en Morning Exercises at St. Giles's, Cripplegate, 1676; A Leading Case, 1674.
El siguiente pasaje está tomado de The Art of Divine Meditation:
'Les mostraré los lamentables inconvenientes y los intolerables perjuicios que causa no practicar este deber de meditar. Les mostraré que el hecho de no practicarlo es la causa de todo pecado y les daré ejemplos concretos.1. La razón por la cual la gente endurece su corazón en pecado y no se arrepiente de sus pecados, sino que sigue obstinado, es la falta de meditación. "Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho?" ('He escuchado y oído, han hablado lo que no es recto; ninguno se arrepiente de su maldad, diciendo: "¿Qué he hecho?" Cada cual vuelve a su carrera, como caballo que arremete en la batalla.[…]Jeremías 8:6). No se arrepentían porque no reflexionaban en lo que hacían, no se detenían a recapacitar, de allí la expresión: "Si... volvieren en sí... y se convirtieren" (si recapacitan en la tierra adonde hayan sido llevados cautivos, y se arrepienten y te hacen súplica en la tierra de los que los llevaron cautivos, diciendo: "Hemos pecado y hemos cometido iniquidad, hemos obrado perversamente",[…]1 Reyes 8:47). No decían: "Estoy arruinado por lo que hice, he perdido a Dios y al cielo por lo que hice, y si no me arrepiento, seré una criatura perdida para siempre". Nadie se arrepentía de su maldad porque nadie meditaba en lo que había hecho porque si uno considera lo malo que es el pecado, que moró y permaneció en él, que comulgó con él en su propio corazón y considera, seriamente, lo malo y amargo que es pecar contra Dios, no se atrevería a pecar voluntariamente contra Él. La razón por la cual los hombres siguen imprudente, descuidada y obstinadamente sumidos en el pecado es por la falta de meditación sobre la maldad del pecado.
2. La razón por la cual todos los sermones que escuchamos no nos hacen más bien, es por falta de meditación divina. Porque con los sermones sucede lo mismo que con [la comida]: No es tener [comida] sobre la mesa lo que te alimenta, sino que debes comerla y, no sólo comerla, sino prepararla y digerirla o no te servirá para nada. Lo mismo ocurre con los sermones: No es escuchar sermones [lo que] te hará bien, sino... digerirlos mediante la meditación. Ponderar en vuestros corazones sobre lo que escuchan, tiene que hacerles bien. El sermón bien digerido y bien meditado, es mejor que veinte sermones sin meditación... Ahora, la meditación es lo que digiere todos los sermones que escuchamos. Hay una enfermedad en la que sea lo que sea que coman, los que sufren esa afección lo vomitan; la comida nunca les hace ningún bien. Lo mismo sucede con muchos de ustedes: Escuchan un sermón, se retiran y nunca vuelven a pensar en él. Esto es igual que la comida que se vomita.
Existe otra enfermedad, que todo lo que comen los que la sufren, les pasa de largo; nunca permanece en ellos. Ahora, esta comida nunca nutre. Estoy seguro que a ustedes les sucede lo mismo los días de la semana, me temo que pasan de largo con los sermones escuchados el Día de reposo; los escuchan y escuchan, y eso es todo lo que hacen. Nunca buscan arraigarlos en su corazón por medio de la meditación sobre ellos. ¡Por eso es que son tan escasos en la gracia, a pesar de la abundancia de sermones que escuchan!
Sucede con los sermones lo mismo que con los vendajes'. Si uno tiene una herida y la cubre con una venda curativa, nunca se curará si se saca la venda. Si se la quita tan pronto como se la puso, nunca le hará ningún bien. Lo mismo sucede con los sermones: Si ustedes han escuchado un sermón, pero nunca reflexionan y meditan sobre él, es como la venda colocada y enseguida vuelta a quitar. Estoy seguro de que la gran razón por la cual tenemos tantos cristianos que sufren de hambruna, son escasos en conocimientos y escasos en la gracia, aunque oyen sermón tras sermón -puede ser que el Día de reposo oigan tres o cuatro sermones porque no preparan ni digieren nada. Nunca reflexionan ni meditan sobre lo que oyen, y de esto es lo que habla Cristo, nuestro Salvador; dice que la semilla que cayó junto al camino se refiere al hombre que oye la palabra y después de haberla oído, nunca piensa en ella y deja que el diablo la robe de su corazón (El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.[…]Lucas 8:5). Al igual que el sembrador, deja caer la semilla junto al camino y nunca remueve la tierra ni espera que brote algo. [Para] muchos de ustedes, los sermones que oyen son como semilla que cae en el camino, nunca la cubren con meditación, nunca piensan en ella luego de haberla escuchado y ésta es la razón por la que nunca obtienen ningún beneficio de lo que oyen.
3. La razón por la cual las promesas de Dios no tienen más efecto sobre sus corazones cuando los santos de Dios ya no saborean la dulzura de las promesas, es porque no reflexionan y meditan en ellas.
Sucede con las promesas del evangelio lo mismo que sucede con un cordial': Si un hombre no mastica su cordial, si no que se lo traga entero, nunca saboreará la gran dulzura que hay en él. La manera de gustar esa dulzura es masticando; así, las promesas de Dios están llenas de consolación celestial, pero nunca se disfrutará de esta consolación, a menos que se mastique con meditación. Es lo mismo que sucede con las especias que, a menos que se machaquen, nunca huelen dulces. Y sucede lo mismo que con una almohadilla perfumada;, a menos que se frote, nunca olerás la dulzura que hay en ella. De igual manera, nunca gustaremos de la consolación celestial que contienen las promesas del evangelio, a menos que las frotemos, las machaquemos, las mastiquemos con meditación. Y la razón por la cual los santos de Dios andan toda su vida tan incómodos, es porque no mastican estas promesas.
4. La razón por la cual las amenazas de Dios no dejan su impresión en nuestro corazón es porque falta meditación. Hay en la Palabra, terribles amenazas contra el pecado, pero, ay, son muy pocos los afectados por ellas. Las amenazas de Dios en la Escritura son como el ruido de granizo pegando las tejas del techo: hacen mucho ruido, pero no dejan una impresión. Y, ¿cuál es la razón? Es por falta de meditación. No las ponemos en el corazón, no consideramos que estas amenazas sean para nosotros mientras continuemos en nuestros pecados. ¡Ay!, si el hombre malvado meditara solemnemente sobre las amenazas de Dios, cómo sufriría su corazón, especialmente, si las acompaña el espíritu de esclavitud.
5. La razón por la cual las misericordias de Dios no nos hacen más bien es la falta meditación. Son muchas las misericordias que todos hemos recibido de Dios -muchas personales y muchas familiares-y cada una de estas misericordias debiera motivarnos a servir. Ahora, ¿por qué los santos de Dios olvidan estas misericordias y no las agradecen? La razón es la falta de meditación: "Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento" (2 Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque el SEÑOR habla: Hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí. 3 El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento. […]Isaías 1:2-3). Esa es la razón por la cual son tan desagradecidos. Sucede con las misericordias de Dios lo mismo que con el fuego: Si un hombre pasa caminando cerca de un fuego, pero no se detiene para recibir su beneficio, nunca se calentará. Si tiene frío, tiene que quedarse cerca del fuego o nunca disfrutará su calor. Por lo tanto, no es el pensamiento ligero acerca de las misericordias de Dios lo que afecta nuestro corazón, sino permanecer sobre ellas en meditación lo que calentará nuestros corazones. Ahora, no meditamos sobre estas misericordias, no consideramos solemnemente las misericordias de Dios, por eso es que no hacen mucho bien a nuestros corazones. Existe un salmo dedicado a la ingratitud del pueblo de Israel: "Pecamos nosotros, como nuestros padres; hicimos iniquidad, hicimos impiedad. Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo" (6 Nosotros hemos pecado como nuestros padres, hemos hecho iniquidad, nos hemos conducido impíamente. 7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de tu infinito amor, sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo. […]Salmo 106:6-7). ¿Cuál es la razón por la que fueron tan desagradecidos? La razón fue que no meditaban sobre las misericordias de Dios.
6. La razón por la cual las aflicciones ya no cumplen su función y, por consiguiente, no obtenemos ningún beneficio de la dura mano de Dios, es porque falta meditación. Alégrate en el día de la prosperidad, y en el día de la adversidad considera: Dios ha hecho tanto el uno como el otro para que el hombre no descubra nada que suceda después de él.[…]Eclesiastés 7:14 es un texto inusual: "En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera". Los tiempos de aflicción son tiempos de meditación y, ¿qué debemos considerar en el día de la adversidad? Tenemos que considerar quién es el que aflige, por qué estamos siendo afligidos y [qué] haremos para santificar estas aflicciones. Tenemos que considerar lo que significa la vara de Dios y cómo por ella aprendemos cosas espirituales. Ahora, debido a que no meditamos sobre Dios y su mano que aflige cuando somos afligidos, debido a que tenemos una mente ligera' cuando somos afligidos, obtenemos [poco] beneficio de nuestras aflicciones. I-Ie observado [que] en cuanto nos recuperamos de nuestras aflicciones, muchos de nosotros (el Señor nos perdone por ello) nos olvidamos enseguida de Dios. No consideramos las misericordias de Dios cuando nos da la recuperación y volvemos a nuestro viejo vómito de nuevo por falta de meditación (Como perro que vuelve a su vómito es el necio que repite su necedad.[…]Proverbios 26:11; 2 Pedro 2:26).
7. La razón por la cual las providencias de Dios no dejan más impresión en nuestro corazón, es por la falta de esta gracia de la meditación. Las providencias de Dios son muy misteriosas y Dios, en su gobierno del mundo, camina en las nubes. Y, ciertamente, estoy muy seguro de que [lo que] Dios requiere de sus hijos, especialmente en estos tiempos, es que mediten en sus providencias, al igual que en sus ordenanzas. Existen muchas lecciones inusuales que aprender de la consideración de las providencias de Dios... Ahora, ¿cuál es la razón por la cual [en años recientes] las providencias no nos benefician más? La razón por la que nunca somos mejores por ellas, es que no estudiamos el significado de todas estas providencias: "Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo" (El justo perece, y no hay quien se preocupe; los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda que ante el mal es arrebatado el justo,[…]Isaías 57:1). Ésta es la razón por la cual no nos beneficiamos por la muerte del justo y por las providencias de Dios: No las aplicamos al corazón ni meditamos sobre ellas ni las estudiamos.
8. ¿Cuál es la razón por la que los santos de Dios desconfían tanto de las providencias de Dios cuando están a punto de naufragar y se declaran perdidos? Es por falta de meditación. Por eso dice Cristo: "No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?... Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos" (22 Y dijo a sus discípulos: Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. 23 Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa. 24 Considerad los cuervos, que ni siembran ni s[…]Lucas 12:22-24, 27). Si consideramos los lirios y los cuervos, si estudiáramos el amor de Dios por nosotros, confiaríamos en Él, aun estando bajo cualquier triste providencia. La razón por la cual los santos de Dios están tan llenos de incredulidad cuando son afligidos, es por falta de meditación. No consideran los cuervos y los lirios; no estudian las promesas que Dios ha hecho a sus hijos que se encuentran en sus peores condiciones.
9. La razón por la cual los profesantes de la religión son tan severamente críticos' de los demás y no de sí mismos, el por qué juzgan a otros y examinan a todos menos a sí mismos (que es lo que sucede en la actualidad), es por falta de meditación. "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?" (1 No juzguéis para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. 3 ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en t[…]Mateo 7:1-3). Si los hombres reflexionaran más sobre ellos mismos, se criticarían más a sí mismos y menos a los demás. Y la razón por la cual la gente es tan temeraria para criticar a otros, es por falta de auto-reflexión.
10. La razón por la cual los profesantes de la religión ofrecen a Dios los sacrificios de los necios cuando vienen a adorarle, el por qué oran a la ligera y descuidadamente, y el por qué se precipitan a participar en las ordenanzas sin preparación, es por falta de meditación. "Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal, no te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios" (Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.[…]Eclesiastés 5:1). ¿Por qué se precipita la gente a participar en [las ordenanzas] sin preparación, se apresuran con los sermones, se apresuran con las oraciones y con sus deberes sagrados? Pues porque no consideran lo que están haciendo.
11. ¿Cuál es la razón por la cual la gente ya no se prepara para la muerte? Porque no consideran la brevedad de la vida. No meditan en la vanidad de esta vida, en la certeza e incertidumbre de la muerte; por eso dice la Palabra: "¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, y se dieran cuenta del fin que les espera!" (Ojalá que fueran sabios, que comprendieran esto, que discernieran su futuro.[…]Deuteronomio 32:29). Porque no consideran su final, por eso es que no están preparados para ese momento.
12. En último lugar, ¿cuál es la razón por la cual nos acercamos tan indignamente a la [Cena del Señor]? Y cuando allí estamos, ¿por qué se distrae nuestra mirada de un lado a otro y nos comportamos de una manera tan inapropiada durante la administración de la ordenanza? ¿Cuál es la razón por la cual nos perdemos todo el fruto de esta ordenanza, si no es por falta de preparación antes de venir, y de meditar cuando participamos del acto? Ahora, sin preparación no puede haber meditación; la preparación incluye meditación.