Georg Calixto, el más influyente continuador de la teología de Melanchthon en el siglo XVII y portavoz del denominado sincretismo en Alemania en ese tiempo, nació en Medelbye, a 184 kilómetros al nororeste de Hamburgo, el 14 de diciembre de 1586, muriendo en Helmstädt, Brunswick, el 19 de marzo de 1656.
Georg CalixtoSu padre fue pastor en su población natal y alumno de Melanchthon, deseando educar a su hijo en la misma manera y, tras la debida preparación, le envió a la universidad de Helmstädt, donde todavía enseñaban amigos de Melanchthon, como el humanistaCaselius. Desde 1603 a 1607 estudió filología y filosofía, luego teología, prestando especial atención a la patrística. Desde 1609 a 1613 viajó por Alemania, Bélgica, Inglaterra y Francia, ampliando sus ideas y entrando en contacto con la realidad de las Iglesias reformada y católica, comparándolas con las de la Iglesia luterana a la que él pertenecía. De ese modo desarrolló una tendencia irenista que retuvo durante toda su vida. En 1614 fue designado profesor de teología en Helmstädt, donde permaneció hasta su muerte. Un memorial en su casa, en la pequeña ciudad en el ducado de Brunswick, conmemora la actividad de esta mente ilustrada. Su vida estuvo presidida por la Contrarreforma y la Guerra de los Treinta Años, cuando el odio mutuo de las confesiones religiosas alcanzaó su apogeo. El principal esfuerzo de este teólogo estuvo inspirado por la idea de que la teología tiene como primer objetivo no tanto la pureza de la doctrina, sino de la vida cristiana. De ahí que fuera el creador de una ética teológica como disciplina teológica específica, marcando indudablemente una época en el progreso de la teología. La mayoría de los filósofos morales todavía le siguen en ese principio formal. Pero el peligro en el que se puede incurrir es el de separar la ética de la dogmática, dejando a la primera sin el necesario fundamento religioso. En segundo lugar, se entregó a buscar la unión de todas las iglesias cristianas, tomando el Credo de los Apóstoles y el consenso de los cinco primeros siglos como norma dogmática y eclesiástica suficiente. Por este motivo tomó parte en la conferencia de Thorn en 1645, donde se encontró con que los luteranos no colaborarían con él, ya que sostenían que de seguir a Calixto la Reforma perdería su importancia esencial, lo que desembocaría en el indiferentismo religioso.
No fue por accidente que, durante el siglo XVII, muchos príncipes dejaran la Iglesia luterana y se unieran a la católica (Juan Federico de Hanover, Cristina de Suecia, hija de Gustavo Adolfo, y algunos otros). Por otra parte los ortodoxos se dedicaron a mantener el contenido religioso de la Reforma, siendo éste su mérito contra todo sincretismo. Finalmente, Calixto se hizo un nombre en la dogmática científica al introducir el método analítico. Tras su muerte continuaron las controversias sincretistas, hasta que perdieron su fuerza por el movimiento pietista. Entre sus numerosos escritos los de más interés son Orationes selectæ (Helmstädt, 1660), sus influyentes escritos exegéticos Expositiones and Lucubrationtes sobre libros del Antiguo y del Nuevo Testamento y de sus escritos irenistas Judicium de controversiis theologicis quæ inter Lutheranos et Reformatos agitantur, et de mutua partium fraternitate atque tolerantia propter consensum in fundamentis (1650). Su hijo y sucesor, Friedrich Ulrich Calixto (1622-1701), intentó continuar la obra de su padre, pero no encontró aprobación entre los luteranos. Más bien intentaron suplantar el sincretismo por una nueva confesión ortodoxa, Consensus repetitus fidei vere Lutheranæ, pero esta confesión, que habría devuelto a la Iglesia a una escuela ortodoxa, no fue finalmente aceptada. La controversia sincretista permaneció por largo tiempo, en tal intensidad, que no se prestó atención an los principios pietistas que pronto comenzaron a surgir.