Historia
CALOVIO, ABRAHAM (1612-1686)
- Educación y magisterio
- Calovio en Wittenberg
- Sus escritos polémicos
- Su teología constructiva
- Valoración de Calovio

A causa de la peste fue echado de las dos primeras escuelas a las que asistió, en Thorn y Königsberg, pero prosiguió sus estudios en casa con tal determinación que con apenas catorce años pudo entrar en la universidad de Königsberg. Allí recibió su primer título seis años más tarde, a la vez que entraba en la facultad de filosofía. Enseñó sobre filosofía y matemáticas, mientras continuaba con sus estudios de teología. Su actividad polémica comenzó con un tratado contra Berg, el predicador reformado de la corte (1635). En 1634 se fue a la universidad de Rostock, de la cual fue doctor en 1637, regresando a Königsberg y siendo asesor de la facultad de teología, retomando sus clases. Dos años después se convirtió en profesor adjunto y visitador del distrito de Samland. En 1643 fue a Danzig como rector del instituto y pastor de la iglesia de la Trinidad. Fue delegado en la conferencia de Thorn de 1645, donde entró en conflicto con Calixto. A partir de aquí gran parte de su vida la dedicó a la actividad polémica, especialmente contra el sincretismo y el calvinismo.
Calovio en Wittenberg.
En 1650, a invitación del elector Juan Jorge I, fue a Wittenberg donde pasó el resto de su vida. Comenzó como tercer profesor y predicador en la iglesia de la parroquia, de la que fue pastor en 1652 y superintendente general del distrito y en 1660 era profesor numerario y decano de la facultad. La universidad creció considerablemente en número de alumnos que eran atraídos por su enseñanza, aunque el número cayó cuando el elector de Brandeburgo prohibió a sus súbditos (1662) ir allí para estudiar teología o filosofía, habida cuenta de la oposición de los principia Caloviana a la enseñanza reformada. Una salud de hierro le permitió trabajar incesantemente en sus libros y clases, así como sobrellevar la pérdida de cinco esposas y trece hijos y casarse de nuevo a la de edad de setenta y dos años.
Sus escritos polémicos.
Un registro completo de su actividad está en sus escritos, ya que siempre amplió sus clases en esa forma. Su actividad polémica iba dirigida principalmente contra la escuela sincretista de Helmstädt y sus aliados de Königsberg, Behm, Dreier y Latermann, así como contra los amigos de Calixto en Hesse. Ya había dado respuesta a las enseñanzas de este último, incluso en sus días de Danzig y en sus Institutionum theologicarum prolegomena (2 partes, 1649-50). Los ataques más importantes contra esta escuela fueron Synopsis controversiarum potiarum (1652), con una introducción dirigida especialmente contra Calixto, Syncretismus Calixtinus (1653) y Harmonia Calixtina-hæretica (1655), en la que acusa a los 'innovadores' no solo de tolerar falsa doctrina sino de enseñarla ellos mismos, intentando demostrar este punto por la 'armonía' que demuestran con calvinistas y papistas, arminianos y socinianos. Para la fecha de esta publicación, Calovio pensó que el tiempo estaba maduro para dar un paso que había estado esperando durante cuatro años. El Consensus repetitus fidei veræ Lutheranæ es indudablemente en su esencia obra de Calovio, tanto en su primera forma como en la final. Pero el propósito de esta nueva norma dogmática, la exclusión de los sincretistas de la Iglesia y por lo tanto de su protección de la tregua religiosa, no lo consiguió. De hecho, tras 1655 y todavía más tras 1669, cuando se dieron instrucciones definidas a los teólogos de Wittenberg para refrenar su ardor polémico, es de destacar la disminución de su actividad anti-sincretista, desviando Calovio su atención hacia la escuela de Jena y especialmente a Musæus. En 1682 publicó finalmente un relato completo de la controversia en su Historia syncretistica. Debido a la prohibición de publicaciones polémicas, apareció sin el nombre del autor ni lugar de impresión, siendo descrita meramente como la obra de "D. A. C. [Dr. Abraham Calovio], un distinguido teólogo.' El elector Juan Jorge III, que discrepaba de tal literatura por razones políticas, se hizo con todas las copias, por lo que esta edición es muy rara. Una segunda apareció en 1685, con la aprobación de Calovio y con su nombre en el título. Atacó a la Iglesia católica en su Matæologia papistica (1647) y a los socinianos en varias pequeñas obras, que fueron luego reunidas (1684) en dos volúmenes en folio. Por si el conflicto dentro de su propia Iglesia no fuera suficiente, emprendió una controversia con los calvinistas en su Consideratio Arminianismi (1655) y Theses theologicæ de Labbadismo (1681). Su última obra, Anti-Boehmius (1684), dirigida contra Jakob Böhme, carece de la fuerza de las anteriores.
Su teología constructiva.
En el proceso de construir una teología constructiva, su Systema locorum theologicorum (12 volúmenes, 1655-77) es, con la posible excepción de la de Gerhard, la más importante producción dogmática y el ejemplo perfecto de lo que se ha denominado el escolasticismo luterano. Toma la doctrina luterana, tal como está en la Formula Concordiæ, y los principios bíblicos, presionados hasta el extremo desde la conferencia de Ratisbona de 1601, y los defiende con implacable lógica y firmeza ante las fuerzas intelectuales de una nueva época. Incluso su principal obra exegética, la Biblia illustrata (4 volúmenes, 1672-76), tiene una carga polémica, al intentar corregir la Annotata de Hugo Grocio. Logra su objetivo con gran perspicacia, saber extraordinario y más conocimiento del sentido de la Escritura que su oponente, cuya preferencia eran los autores seculares, pero con su inevitable limitación dogmática.
Valoración de Calovio.
Las circunstancias de su vida hacen difícil pronunciar un juicio resumido del hombre y su carrera. La facción de Calixto le odiaba y despreciaba, pero el hecho de que consideraran necesario esparcir absurdas ficciones sobre su horrible fin, muestra claramente que nada podían decir con justicia contra su carácter. En vida se ganó el respeto y admiración de una gran variedad de personas y su talento ha sido plenamente reconocido por algunos que estaban lejos de concordar con él, como Buddeus, Walch y Stäudlin. Su incesante actividad polémica ha dejado una impresión falsa de él. Él mismo dice sobre esta rama de su obra: 'He venido a esta clase de escritos involuntariamente y por la fuerza; mi disposición se inclina más bien a apegarme al trabajo doctrinal positivo.' Como teólogo fue fiel miembro de la escuela de Wittenberg. Nadie ha insistido más en la necesidad de una base bíblica para la enseñanza. Es verdad que los defectos de la ortodoxia luterana, su aridez y extremismo, están presentes en su obra. La fe es esencialmente la aceptación del sistema ortodoxo, debiendo aceptarse no sólo los artículos esenciales (que cubrían un gran ámbito en aquellos días) sino cada artículo derivado, pues la fe es una. Los libros de doctrina teóricamente están subordinados a la Escritura, pero se espera que el estudiante los acepte no hipotéticamente sino categóricamente, no en tanto en cuanto concuerden con la Biblia, sino porque concuerdan con ella. Su firma convicción de la veracidad de su sistema le da, sin embargo, una cierta dignidad a sus polémicas, pero esa incesante actividad nunca alcanzó su objetivo, no logrando elevar a la categoría de credo el Consensus repetitus, pues una nueva era había amanecido antes de que él desapareciera de la escena.