Historia

CAMERON, JOHN († 1446)

John Cameron, obispo de Glasgow y canciller de Escocia, murió en el castillo de Glasgow en Nochebuena de 1446. Se dice que perteneció a una familia de Edimburgo, procediendo su apellido más remotamente de los Camerons de Craigmillar, y no, como se afirmaba antes, de los Camerons de Lochiel. Puede ser identificado con el Johannes de Camera que estudió en St. Andrews y fue bachiller en 1416 y licenciado en 1419. En 1422 fue nombrado oficial de Lothian por el arzobispo Wardlaw de St. Andrews. Dos años después ejercía en calidad de secretario del conde de Wigtown (diciembre de 1423), quien le dio la rectoría de Cambuslang en Lanarkshire. En julio siguiente firma como secretario del rey (Jacobo I) y parece que fue hecho preboste de Lincluden, cerca de Dumfries, a los seis meses de esa fecha. Antes de acabar 1425 (octubre) era custodio del sello privado y al comienzo de 1427 (8 de enero) custodio del gran sello. Según Crawfurd y Gordon había sido nombrado para el segundo puesto en febrero y marzo de 1425-6. En julio de 1428 había sido elegido para el obispado de Glasgow, pero no parece haber sido consagrado hasta más adelante en ese año o principios del siguiente. Al mismo tiempo fue nombrado canciller, título con el que firma en diciembre de 1426. Según el doctor Robertson, Cameron fue designado para el sello privado en abril de 1425 y para el gran sello en marzo de 1426. No parece haber ningún medio de averiguar dónde estudió, pero vale la pena señalar que firma una carta del conde de Wigtown en 1423 como 'licenciatus in decretis', que, tomado en relación con el patrocinio de Wardlaw, puede señalar que fue alumno de la recién fundada universidad de St. Andrews, donde había habido una facultad de derecho canónico desde 1410. Cameron parece haber continuado como canciller de Escocia hasta mayo de 1439, cuando fue sucedido por William Crichton.

Al recién nombrado obispo y canciller se le atribuye haber ayudado a Jacobo I en sus ataques a los tribunales eclesiásticos de Escocia y se supone que fue el espíritu rector en el concilio provincial de Perth (1427), siendo principalmente decisivo en redactar el gran acta del parlamento aprobada en julio de ese año. Por esta ofensa fue convocado a Roma por Martín V. Pero Jacobo no abandonó a su sirviente y envió una embajada (1429) para disculpar al obispo de comparecer, alegando que los deberes de la cancillería le impedían dejar el reino. La respuesta del papa fue una citación a Roma, que fue entregada al arzobispo por su enemigo personal, William Croyser, archidiácono de Teviotdale, quien fue expulsado (1433) del reino por traición, y privado de todas sus posesiones y preferencias. Eugenio IV entonces exigió la abrogación de los estatutos oprobiosos y amenazó incluso al rey con la excomunión (1436). Mientras tanto, el obispo de Glasgow había sido enviado a Italia y había persuadido al papa (julio de 1436) para que enviara una nueva legación con el propósito de reformar la Iglesia de Escocia. El asesinato del rey parece haber retrasado la reconciliación durante algunos años y no fue hasta el final de 1439 que Croyser se encargó de levantar las excomuniones que habían sido dirigidas contra el obispo.

En los años desde su elección a la sede de Glasgow, Cameron había sido empleado en muchos otros asuntos de importancia. En 1426, 1428 y 1444 aparece como auditor del rey. En 1429-30 fue miembro designado de una comisión para concluir una paz permanente con Inglaterra. Siete años después fue empleado en una misión a la corte inglesa. Hacia 1433 Cameron fue uno de los dos obispos que Jacobo escogió para representar a Escocia en el concilio de Basilea; y probablemente esté relacionado con ese nombramiento que recibió un salvoconducto seguro para su viaje por Inglaterra en octubre y noviembre de 1433. Se sentó en la comisión laico-clerical de junio de 1445, encargada de solucionar la cuestión largamente disputada en cuanto a los poderes testamentarios del episcopado. Dentro de los límites de su diócesis, Cameron parece haber sido un administrador vigoroso. En 1429 estableció seis prebendas en relación con su catedral; y en el transcurso de tres años hizo inventario de todos los adornos y libros que pertenecían a la iglesia de Glasgow. Hacia 1430 construyó la gran torre del palacio episcopal y continuó la casa capitular iniciada por su predecesor. No parece haber base válida para la acusación de Spotiswood de que Cameron fue de disposición cruel y codiciosa; y de aún menos crédito es la terrorífica leyenda con la que el relato de su muerte ha sido rodeado. Las circunstancias de esta leyenda parecen señalar a un ataque de apoplejía.