Historia
CAMPION, EDMUND (1540-1581)

a María Tudor
El cambio de religión efectuado poco después del ascenso de la reina Isabel no se notó en Oxford y no se requirió el juramento a Campion hasta que obtuvo la maestría. Wood relata que 'se graduó de maestría en artes en 1564, siendo junior del acto celebrado el 19 de febrero del mismo año, momento en el que pronunció una o más admirables alocuciones, para envidia de sus contemporáneos, haciendo que uno de ellos [Tobie Mathew], quien fue luego arzobispo, dijera que, antes omitiría una oportunidad de mostrar sus talentos y "dominare en una atque altera conciuncula", que hacer el juramento contra la supremacía del papa y contra su conciencia' (Athenae Oxon. Ed. Bliss, i. 473). La fecha precisa de su maestría fue el 19 de febrero de 1564-5. Parsons dice que Campion 'siempre fue un sólido católico en su corazón, y condenó por completo todo la forma y sustancia de la nueva religión de la reina y del consejo; y sin embargo las palabras azucaradas de los grandes, especialmente de la reina, unidas a óptimas esperanzas de rápidas y grandes promociones, le tentaron tanto que no sabía qué camino tomar.'
Después de considerables dudas, la Compañía de Jesús, a instancias del doctor Allen, determinó participar en la misión inglesa. Campion y Parsons fueron los dos jesuitas elegidos por primera vez para esta peligrosa empresa, siéndoles otorgadas varias indulgencias y facultades por el papa. El grupo de misioneros reunido en Roma estaba compuesto por el doctor Goldwell, obispo de St. Asaph, varios sacerdotes seculares, unos pocos laicos, los dos jesuitas Campion y Parsons, y un laico llamado Ralph Emerson. Para ayudarlos en sus labores se había organizado una asociación católica en Inglaterra por George Gilbert, un joven hacendado, que había sido convertido por Parsons en Roma en 1579. En Reims el doctor Goldwell se enfermó, siendo llamado por el papa. Fue en esa ciudad que el resto del grupo se separó, para ir por caminos distintos a Inglaterra. Campion, Parsons y Emerson fueron por St. Omer, Calais y Dover. Parsons cruzó primero, disfrazado de capitán que regresaba de los Países Bajos, y llegó a Londres sin problemas. Campion y Emerson lo siguieron. Fueron arrestados al desembarcar en Dover (25 de junio de 1580), siendo llevados ante el alcalde, pero fueron liberados después de una breve detención y al día siguiente fueron recibidos por la asociación en Londres, donde Gilbert y el resto vistieron y armaron a Campion como caballero y le proporcionaron un caballo.
Su predicación en las asambleas secretas de los católicos produjo tal efecto que muchos convencidos y otros vacilantes pronto corrieron hacia él en masa. El gobierno fue informado de lo que estaba pasando, e hizo todo lo posible para atraparlo. Varios sacerdotes fueron capturados y muchos católicos fueron encarcelados. El peligro de quedarse en Londres pronto se convirtió en demasiado apremiante para ser ignorado; y entonces, después de una reunión, los sacerdotes que todavía estaban en libertad se fueron a diferentes partes del reino.
En este período los católicos de Inglaterra se habían dividido gradualmente en dos bandos: los temporizadores o cismáticos que mantenían su fe pero frecuentaban las iglesias protestantes y los católicos declarados que enfrentaron multas y encarcelamientos y se negaban a ir a la iglesia. Los jesuitas fueron enviados para convencer a la primera clase a separarse de la comunión con los protestantes y dejar de ir a sus iglesias. Vinieron a separar lo que la reina quería unir y a consecuencia emitió sus proclamas advirtiendo al pueblo contra ellos, como enemigos de sí misma y de la Iglesia y el Estado. La persecución fue mucho más enconada contra Campion que contra cualquiera de sus hermanos de religión. Cierta vez, cuando llegaron de repente los perseguidores en su busca a casa de un caballero en Lancashire, una sirvienta, para hacer que ellos creyeran que él era simplemente uno de los criados, simuló estar enojada con él y lo arrojó a un estanque. Todo esto sucedía mientras estaba dedicado a escribir su libro contra los protestantes, conocido como Decem Rationes, en el que los desafía a debatir con él y se muestra dispuesto a demostrar la falsedad del protestantismo y la verdad de la religión católica argumentando sobre uno de diez temas. Lo terminó hacia Pascua de 1581 y lo envió a Londres para la aprobación de Parsons, que tenía una imprenta privada. Una cantidad de copias se preparó para el comienzo de las sesiones en Oxford en junio y cuando la audiencia se reunió en la iglesia de St. Mary, encontraron los bancos llenos de libros. La portada del tratado llevaba la impronta de Douai, pero el gobierno no tardó en determinar por el examen de expertos, que la obra se había hecho en Inglaterra.
Campion había llegado a Londres mientras su libro estaba en la imprenta, para supervisar la corrección de los pliegos, pero el peligro era tan inminente que Parsons le ordenó que se fuera a Norfolk en compañía de Ralph Emerson. Los dos jesuitas salieron juntos de la ciudad a la luz del día 12 de julio y después de una cariñosa despedida se separaron, yendo uno hacia el norte y el otro volviendo a la ciudad.

Tras ello, Hopton trató a su prisionero menos duramente, ya que esperaba poder inducirle a que se retractase, distribuyéndose informes entre el público de que el jesuita haría en breve una solemne retractación en St. Paul's Cross y quemaría su propio libro con sus manos. Pero Campion rechazó con desdén la propuesta de que debería ir a la iglesia protestante y cuando había estado una semana en la Torre, Hopton volvió al método severo de tratamiento, con el consentimiento del consejo privado, que dio órdenes de que Campion fuera interrogado bajo tortura. No hay un relato auténtico de lo que dijo en las dos primeras ocasiones, cuando fue puesto en el potro (30 de julio y 6 de agosto). Parece que realmente no reveló nada de momento, y su biógrafo, el señor Simpson, después de un examen muy minucioso de todos los hechos, llega a la conclusión de que las confesiones de Campion fueron simplemente su reconocimiento de la verdad en los asuntos que percibió ya eran conocidos por sus interrogadores. Sin embargo, se divulgó que había traicionado a sus amigos y revelado los nombres de los caballeros que le albergaron. Un gran número de caballeros católicos fueron arrestados en varias partes del país, a consecuencia, se alegó, de las confesiones de Campion. Durante un tiempo considerable el informe sobre la debilidad e incluso la traición de Campion fue acreditado universalmente, tanto entre los católicos como entre los protestantes, pero en última instancia la sospecha de que las 'confesiones' de Campion eran falsificaciones se convirtió casi en una certeza, por la negativa constante del consejo a confrontarle con quienes le habían acusado. El 29 de octubre, el consejo dio instrucciones de que Campion y otros deberían de nuevo ser 'puestos en el potro' y esta orden fue ejecutada con toda severidad.
Para hacer que Campion pareciera intelectualmente despreciable y para contrarrestar el efecto producido por su Decem Rationes, el gobierno consideró conveniente concederle su demanda de una disputación pública. En consecuencia, varios de los teólogos protestantes más capaces, incluyendo a Nowel, deán de San Pablo, el doctor William Fulke, Roger Goaden, el doctor Walker y William Charke fueron nombrados para reunirse con él y discutir los puntos principales de controversia. Tuvieron todo el tiempo que quisieron para la preparación y el libre acceso a bibliotecas, mientras que Campion no fue informado del acuerdo hasta una o dos horas antes de que la discusión comenzara. Luego fue puesto en medio de la capilla de la Torre, sin libros, y sin siquiera una mesa en la que apoyarse. La discusión después se reanudó en el salón de Hopton y cuatro discusiones se llevaron a cabo por completo. Cada día la discusión comenzaba a las ocho y continuaba hasta las once, reanudándose por la tarde de dos a cinco. Un católico que estuvo presente en la primera discusión ha registrado que notó la cara enfermiza de Campion y su cansancio mental, 'agotado por el potro, su memoria destruida y su fuerza mental casi extinguida.' 'Sin embargo', agrega, 'yo escuché al padre Edmund responder a las sutilezas de los adversarios tan cómoda y fácilmente, y soportar con tanta paciencia todo su continuo desprecio, burla y bromas, que la mayor parte de la audiencia, incluso los herejes que lo habían perseguido, se admiraron extremadamente.' Después de la cuarta discusión el consejo ordenó que las discusiones se suspendieran. Uno de los conversos realizados por Campion en las discusiones fue Philip Howard, conde de Arundel.
Walsingham y los otros miembros del consejo privado que deseaban condenarlo a muerte, ahora resolvieron presentarlo como traidor. El 31 de octubre fue puesto por tercera vez en el potro y torturado más cruelmente que nunca, aunque ni una sola palabra incriminatoria se le pudo sonsacar. Luego se propuso acusarlo de que cierto día en Oxfordshire traidoramente pretendió tener el poder de absolver a los súbditos de su majestad de su lealtad, esforzándose por unirlos a la obediencia al papa y la religión de la Iglesia católica. Sin embargo, se vio que tal acusación sería demasiado claramente un enjuiciamiento religioso. Por lo tanto, se urdió una trama y una nueva acusación en la que se pretendía que Campion, Allen, Morton, Parsons y trece sacerdotes y otros detenidos, habían conspirado juntos en Roma y Reims para levantar una sedición en el reino y destronar a la reina. Por este cargo Campion, Sherwin y otros cinco fueron procesados en Westminster Hall el 14 de noviembre. Cuando Campion fue llamado, según la costumbre, a mantener levantada su mano suplicando, sus brazos estaban tan cruelmente heridos por el potro que no pudo hacerlo sin ayuda. El juicio se celebró el día 20. Los principales testigos por la corona fueron George Eliot y tres testigos contratados llamados Munday, Sledd y Caddy, que fingieron haber visto las reuniones de los conspiradores en Roma; pero su testimonio era muy débil y las respuestas de Campion fueron tan admirables que cuando el jurado se retiró, en general se creía que el veredicto sería de absolución. Sin embargo, todos los prisioneros fueron declarados culpables. Hallam dice que 'la acusación fue tan injustamente dirigida, y apoyada por una ligera evidencia, como cualquiera, tal vez, que se pueda encontrar en nuestros libros.' (Constitutional Hist. i. 146).
por Frederik Bouttats el Joven - National Portrait Gallery
Todos los escritores, observa Wood, 'sean protestantes o papistas, dicen que fue un hombre de talentos admirables, un elegante orador, un sutil filósofo y disputante, y un exacto predicador, ya fuera en inglés o en latín, de disposición dulce y hombre bien educado. Un cierto escritor (el doctor Thomas Fuller) dice que era de naturaleza dulce, constantemente rodeado del encanto de un laudable comportamiento, de lengua fluida y buen carácter. Y otro (Richard Stanihurst), que fue su amigo más querido, dice que era recto en conciencia, profundo en juicio y maduro en elocuencia' (Athenae Oxon. Ed. Bliss, i. 475).
Un minucioso relato bibliográfico de sus obras y de las numerosas respuestas a ellas se da en el apéndice de Edmund Campion. A biography. By Richard Simpson (Londres, 1867), una admirable y exhaustiva obra. La edición más amplia y correcta de Decem Rationes, et alia opuscula ejus selecta fue publicada por Silvester Petra-Sancta en Amberes, 1631. De History of Ireland, escrita en 1569, una copia manuscrita, fechada en 1571, fue dada por Henry, duque de Norfolk, en 1678, a la biblioteca de Arms College, Londres. Esta obra fue impresa por primera vez por Richard Stanihurst en Chronicles, 1587, de Holinshed, luego por Sir James Ware en su History of Ireland, 1633.