Historia

CANDLISH, ROBERT SMITH (1806-1873)

Robert Smith Candlish, predicador y teólogo escocés, nació en Edimburgo el 23 de marzo de 1806 y murió en esa ciudad el 19 de octubre de 1873.

Robert Smith Candlish
Robert Smith Candlish
Su padre, James Candlish, fue profesor de medicina en Edimburgo y la familia estaba relacionada con Ayrshire, siendo James Candlish, que nació en el mismo año que Robert Burns, amigo del poeta. Escribiendo de él a Peter Hill, librero de Edimburgo, Burns le llamó 'Candlish, el primer amigo, salvo mi único hermano, a quien tengo en la tierra, y uno de los compañeros más valiosos que algún hombre puede llamar por el nombre de amigo.' La esposa de James Candlish era Jane Smith, una de las seis bellezas de Mauchline celebradas en 1784 en uno de los primeros poemas de Burns. El padre de Robert Candlish murió cuando él solo tenía cinco semanas y el cuidado de la familia recayó sobre su madre, una mujer de gran excelencia y fuerza de carácter, que, aunque en las circunstancias más estrechas, luchó para darle a sus dos hijos una educación universitaria, y prepararlos, al mayor para la profesión médica y al más joven para el ministerio. James Candlish, el hermano mayor, un joven del más alto talento y carácter, murió en 1829, cuando acababa de ser nombrado para la cátedra de cirugía en Anderson College, Glasgow. Robert Candlish nunca fue enviado a la escuela, recibiendo toda su instrucción temprana de su madre, hermana y hermano. En la universidad de Glasgow fue un alumno distinguido y entre sus amigos fue conocido por su general erudición, sutileza en la discusión y generosidad y sencillez de carácter. Le gustaba la vida al aire libre, disfrutando de muchos paseos con sus amigos.

Su primer nombramiento, como tutor en Eton para Sir Hugh H. Campbell de Marchmont, fue resultado de una solicitud a algunos de los profesores para 'el joven más capaz que pudieran recomendar.' Después de casi dos años regresó a Glasgow, siendo licenciado a prueba y sirviendo aproximadamente cuatro o cinco años como asistente primero en una iglesia de Glasgow, entonces en la hermosa parroquia de Bonhill, cerca de Loch Lomond. A finales de 1833, siendo conocido su gran don como predicador por unos pocos selectos, fue nombrado ayudante del ministro de St. George, Edimburgo, la congregación más influyente en esa ciudad. A la muerte del titular, al poco tiempo de ser ayudante, fue nombrado ministro, siendo ahora su notable habilidad como predicador más cordialmente reconocida. Durante cuatro o cinco años se limitó al trabajo de su congregación y parroquia, con ocasionales servicios que un predicador tan distinguido era invitado a dar.

En 1839 se enfrascó en el trascendental conflicto con los tribunales civiles que había surgido por la aprobación de la ley de veto de la asamblea general en 1834, reconociendo el derecho por parte de la gente a tener una voz influyente en el nombramiento de sus ministros, ley de la iglesia que los tribunales civiles declararon ser ultra vires. Candlish fue miembro de la asamblea general de 1839 y al final de una larga discusión, cuando tres mociones fueron presentadas ante la cámara, se levantó de un lugar oscuro y pronunció un discurso de tanta elocuencia que lo puso de inmediato en la primera fila de los debatientes. Unos meses más tarde recayó en él, a pedido de sus amigos, que propusiera una moción en la comisión de la asamblea para suspender a siete ministros del presbiterio de Strathbogie, que en el caso de Marnoch habían ignorado el mandato de la iglesia y obedecido el de los tribunales civiles. La ocasión era de suprema importancia; se trataba de arrojar el guante a la corte de sesión y proclamar una guerra en la que una u otra de las partes sería derrotada. Incluso entre los más opuestos a la política defendida por Candlish, no hubo diferencia de opinión en cuanto a la profunda habilidad con la que apoyó su movimiento. La mayoría de la asamblea general persistentemente se adhirió a la política así iniciada, en todas las etapas posteriores de la controversia. En 1843 esa facción, no pudiendo mantener la posición durante más tiempo de la Iglesia establecida, se retiró de su relación con el Estado y formó la Iglesia libre de Escocia.

Los principios sobre los cuales Candlish tomó su posición y que procuró dilucidar y mantener fueron dos: el derecho del pueblo de Escocia, confirmado por antiguos estatutos, a tener una voz efectiva en el nombramiento de sus ministros y la jurisdicción independiente de la Iglesia en asuntos espirituales; ambos principios, sostenía, los tribunales civiles los habían dejado de lado. En cuanto al segundo, ha sido señalado por Sir Henry W. Moncreiff, en su bosquejo de su amigo en Disruption Worthies, en respuesta a la común acusación contra la Iglesia que afirmaba ser la única juez de lo que era civil y espiritual, Candlish sostuvo, primero, que quien tuviera tal pretensión pisotearía todas las libertades, civiles y eclesiásticas, y establecería un intolerable despotismo; segundo, si tal pretensión fuera hecha por una iglesia, esa iglesia necesariamente estaría asumiendo una autoridad en todas las causas, civiles y eclesiásticas; tercero, que el caso era el mismo cuando la pretensión fuera hecha por el tribunal de sesión; la pretensión extinguiría toda libertad. La idea de qué debía hacer en caso de conflicto de jurisdicción, enunciada por Candlish y mantenida por sus amigos durante la controversia, fue, que en tal caso los tribunales civiles debían ocuparse exclusivamente de las cuestiones civiles, y los tribunales espirituales de las espirituales; que tampoco deberían interferir uno en el otro en su propia esfera; y que por lo tanto, era completamente incorrecto para la corte de sesión intentar, como lo estaba haciendo, controlar los procedimientos espirituales de la Iglesia; debería limitarse totalmente a los efectos civiles.

Candlish acababa de comenzar a distinguirse en el debate, cuando, por sugerencia suya, se dio un paso muy importante, que finalmente tuvo un gran efecto en la consolidación y extensión del movimiento. Se había resuelto fundar un periódico en Edimburgo (Witness), dedicado a los intereses de la Iglesia, y cuando un editor llegó a ser propuesto, Candlish recomendó a Hugh Miller de Cromarty, de quien tenía formada una alta opinión por un folleto (Letter to Lord Brougham) sobre la cuestión de la Iglesia, publicado hacía poco. Miller había recientemente cesado de ser cantero, y como era un montañés y bastante inexperto en el trabajo periodístico, su nombramiento era un experimento algo peligroso, pero con su fuerte percepción intuitiva y su atrevimiento habitual, Candlish estaba dispuesto a poner el periódico en sus manos. El arreglo no se hizo hasta que se vio su éxito. Witness fue durante muchos años uno de los motores más potentes de la prensa en cualquier causa.

Candlish siempre estuvo absorto más o menos durante los años siguientes en la gran controversia, constantemente ayudando en consejo en sus diversas etapas, exponiendo y haciendo cumplir sus ideas en muchas reuniones públicas y contribuyendo en gran medida a la popularidad de la causa. Al mismo tiempo llevaba la obra de su congregación yparroquia, interesado en el trabajo de la iglesia en general e ideando nuevos planes de filantropía o formas de llevarlos a cabo. Durante este período el gobierno acordó instituir una cátedra de crítica bíblica en la universidad de Edimburgo y el cargo fue dado por el secretario de interior, Lord Normanby, a Candlish. Su nombramiento a la cátedra fue comentado con gran severidad en la Cámara de los Comunes, principalmente por Lord Aberdeen, quien denunció en los términos más amargos la concesión de tal honor a quien estaba en abierta oposición a los tribunales civiles y la ley del país. El gobierno cedió y la propuesta fue cancelada, dándose algunos años después el puesto al doctor Robert Lee.

Junto a Chalmers, Candlish era ahora el dirigente más destacado de la facción de la 'no intrusión' y aunque todavía era muy joven su influencia fue aceptada con gran confianza y admiración por parte de sus hermanos. Fue un miembro influyente de una reunión del clero llamada 'la convocación', en noviembre de 1842, cuando se acordó virtualmente, en el caso de que no hubiera alivio del parlamento, disolver la relación con el Estado. Este paso se dio el 18 de mayo de 1843, cuando 470 ministros, con una proporción correspondiente de ancianos laicos y de gente, formaron la Iglesia libre. En su fundación, Candlish tuvo un destacado papel.

Desde este momento, o al menos desde la muerte de Chalmers, hasta cerca de su propia muerte en 1873, se puede decir que Candlish fue el espíritu rector en la Iglesia libre. Su notable actividad y versatilidad le permitieron participar en cada departamento de trabajo, y su disponibilidad de recursos, gran poder de discurso y habilidad para influenciar a otros, le hicieron facile princeps en dirigir los asuntos de la asamblea general y otros tribunales eclesiásticos. Con una especie de instinto parecía percibir muy fácilmente, según giraba la discusión, de qué manera las convicciones de la asamblea podían ser más adecuadamente incorporadas, y sus propuestas fueron casi siempre sostenidas por grandes mayorías. Tal vez de ahí surgió la disposición que marcó sus últimos años a ser guiado por el sentimiento predominante, en lugar de controlarlo y dirigirlo. Aunque teniendo las manos ocupadas con todo tipo de trabajo en la iglesia, continuó ministrando a la gente de St. George y construyó una de las más influyentes, serias, y, en cuanto a contribuciones, generosa congregación en Escocia.

Candlish se interesó especialmente en la educación. La antigua tradición de la Iglesia escocesa respecto a la relación de la iglesia y la escuela, le había impresionado fuertemente, así como el deseo de ver la tarea educativa elevada y el famoso plan de John Knox llevado a cabo más a fondo. Durante muchos años trabajó muy fervientemente para promover un plan educativo de la iglesia, logrando elevar el estatus y mejorar el equipamiento de las universidades normales. En otros aspectos, el plan de tener una escuela relacionada con cada congregación no lo hizo muy popular, especialmente entre los laicos. Y cuando, por acta del parlamento, la prueba que limitaba el cargo de maestro de escuela de la parroquia a los miembros de la Iglesia presbiteriana fue abolida, surgió un fuerte sentimiento a favor de un sistema educativo nacional que debería absorber las escuelas existentes. Candlish al principio no veía con mucho favor esta propuesta, pero gradualmente llegó a apoyarla. Estaba deseoso de ver cierta seguridad para la enseñanza religiosa, pero quedó satisfecho cuando se propuso dejar este asunto en manos de las juntas escolares, elegidas por el pueblo. Al ser aprobada el acta a este efecto, abogó por el abandono de las escuelas de la Iglesia libre como tal y la transferencia de los edificios como donaciones a las juntas escolares de las parroquias donde estaban situadas. Las escuelas normales retuvieron su relación con la iglesia.

A la muerte del doctor Chalmers en 1847 y el reajuste de las cátedras en New College (la institución teológica de la Iglesia libre en Edimburgo), Candlish fue designado para una cátedra de teología, pero con consideración rechazó el nombramiento. Continuó siendo ministro de la Iglesia libre de St. George hasta el final de su vida. En 1862 fue nombrado rector de New College, sin la cátedra de profesor, siendo los deberes principalmente honorarios y el nombramiento conferido en parte en consideración a sus eminentes habilidades y en parte a la expectativa de que infundiría nueva vida a la universidad por su vigor. En 1841 Candlish recibió el doctorado en teología de New Jersey College, comúnmente llamado Princeton College, en Estados Unidos, y en 1865 la universidad de Edimburgo le dio el mismo grado. En 1861 fue moderador de la asamblea general.

Entre los movimientos fuera de su propia iglesia en los que tomó parte activa estuvo la formación de la Alianza Evangélica en 1845. Otro fue dirigido a la unión de cuatro iglesias presbiterianas: la libre, la presbiteriana unida, los reformados presbiterianos de Escocia y la iglesia presbiteriana de Inglaterra. Este plan fracasó por la oposición del doctor Begg y sus amigos. La unión de la Iglesia libre con la presbiteriana reformada fue posteriormente llevada a efecto.

Candlish hizo su última aparición en la asamblea general en mayo de 1873. Los ocasionales destellos de su antiguo fuego no podían ocultar a sus amigos su falta de fuerza. Pasó algunas semanas en Inglaterra en otoño, que no produjeron ningún resultado favorable. Al regresar a Edimburgo cayó en cama y después de una breve enfermedad, en la cual su mente continuó clara e intacta y dio muchas señales de su serena confianza en Dios y tierno respeto por sus amigos y hermanos, falleció una tarde de domingo.

La siguiente es una lista de las publicaciones de Candlish (muchos panfletos, discursos, sermones, etc., se omiten): Contributions towards the Exposition of Genesis, 3 volúmenes, 1842; The Atonement; Letters to Rev. E. B. Elliott on his "Horae Apocalypticae", 1846; Letter to the Marquess of Lansdowne on Schools in Scotland, 1846; Scripture Characters and Miscellanies, 1850; Examination of Mr. Maurice's Theological Essays, 1854; Life in a Risen Saviour, 1858; Reason and Revelation, 1859; The Two great Commandments, 1860; The Fatherhood of God (conferencias Cunningham), 1865; Relative Duties of Home Life, 1871; John Knox and his Devout Imagination, 1872; Discourses on the Sonship and Brotherhood of Believers, 1872; The Gospel of Forgiveness; Expository Discourses on 1 John; Sermons (póstuma, 1874); Discourses on the Epistle to the Ephesians (póstuma), 1875. Con respecto a las ideas teológicas de Candlish, el rector Rainy ha demostrado, en su capítulo muy capaz sobre Dr. Candlish as a Theologian, que aunque estaba completamente apegado a la teología de los reformadores, no fue como mera teología o sistema lógico que lo tenía en cuenta, sino como algo dado desde arriba para llenar las necesidades del alma humana. En oposición a Maurice, se vio llamado a reivindicar el aspecto forense del evangelio, según lo fundado en la ley, exigiendo que se mantuviera esa ley, pero se deleitó en mostrar su aplicación también a toda la esfera de la vida humana, para mostrar que el contacto con Cristo no solo significa perdón, sino vida, alegría, fuerza y pureza. En la vida y en la muerte mostró que no solo sostenía sino que era sostenido y movido por su teología, derivando de ahí el coraje y la esperanza con que parecía estar inspirado.