Historia
CANTOR, GIL
Gil Cantor o Le Chantre fue jefe de una secta que hizo algunos prosélitos en Bruselas y en Flandes a principios del siglo XIV. Entre ellos figuró un carmelita descalzo llamado Guillermo de Hildenissen, que contribuyó mucho a propagar su doctrina. Se llamaban a sí mismos homines intelligentiae; creían inútil la oración y demás ceremonias religiosas; autorizaban la lujuria como una necesidad de la carne y negaban el purgatorio y la eternidad de las penas del infierno, añadiendo que los condenados y aun el mismo diablo serían redimidos y gozarían de la gloria eterna. Negaban asimismo que el diablo hubiera tentado a Jesucristo y no admitían el culto de las imágenes ni la oración. Pierre d'Ailly, arzobispo de Cambrai, impidió que esta secta tomara incremento, combatiéndola con celo y obligando a Guillermo de Hildenissen a retractarse públicamente. Baluze recogió noticias sobre esta secta en Miscellanea (tomo ii, páginas 277 a 297).