Wolfgang Fabricio Capito, reformador en Estrasburgo, nació en Hagenau, a 26 kilómetros al norte de Estrasburgo, en 1478 y murió en Estrasburgo en noviembre de 1541.
Wolfgang Fabricio CapitoEra hijo de un herrero llamado Koepfel, de donde procede su nombre latinizado Capito. Habiendo pasado por las escuelas de Pforzheim e Ingolstadt, estudió en Friburgo, primero medicina, luego derecho y finalmente teología. En 1512 fue hecho párroco en Bruchsal y conoció a Ecolampadio y Pellikan. Llamado a Basilea en 1515 como predicador y profesor, entró en contacto estrecho con los humanistas, incluyendo a Erasmo, abandonando el escolasticismo y entregándose al estudio de la Biblia. Publicó el Salterio en el original (1516), conociendo a Zwinglio y escribiéndose desde 1518 con Lutero. Contrariamente a lo que se esperaba fue nombrado en 1519 capellán de Alberto, elector y arzobispo de Maguncia. Por un tiempo intentó mediar con liberalidad humanista entre el elector y Lutero, pero en 1522 abrazó completamente la Reforma, dimitiendo de su posición en Maguncia. En mayo de 1523 fue a Estrasburgo como preboste de Santo Tomás (posición obtenida por el favor de León X), predicando según sus convicciones. En 1524 se casó y fue pastor de Jung-St. Petergemeinde. Desde este momento en adelante perteneció, con Bucero y el burgomaestre Jakob Sturm, a los dirigentes de la Reforma en Estrasburgo. En su Kinderbericht (1527 y 1529) preparó un catecismo que, por su peculiar arreglo y tratamiento específico de la materia, es digno de encomio. Con Bucero preparó la Confessio Tetrapolitana (1530). Su obra reformadora más importante es resultado del sínodo celebrado en Berna en 1532, por el que escribió una especie de manual eclesiástico y pastoral, distinguido por su poder apostólico y unción, gran sencillez y sabiduría práctica. Tomó parte activa en los esfuerzos de Bucero para unir a los evangélicos de Alemania, Francia y Suiza. También tomó parte en la Concordia de Wittenberg de 1536. Hacia los anabaptistas y otros grupos que había en Estrasburgo fue más amigable que Bucero, por lo que su amistad con éste se vio resquebrajada. Pero en 1534 se convenció de la necesidad de tomar medidas prácticas contra ellos. Características de Capito fueron no solo su mansedumbre y grandeza de corazón, sino también una especie de timidez e incertidumbre en su posición teológica y eclesiástica. Sin embargo, eso no se debió a un oportunismo diplomático, sino a una sincera repugnancia hacia las estériles controversias teológicas y a una individualidad que contemplaba más valiosa la posesión de los frutos de la salvación que una definición dogmática de la doctrina de la salvación. Murió a consecuencia de la peste tras haber asistido a la dieta en Regensburgo.