Historia

CARLOMAGNO (c. 742-814)

Carlomagno, fundador del Sacro Imperio Romano, nació hacia el año 742 tal vez en Aachen o Ingelheim y murió en Aachen el 28 de enero de 814.

El emperador Carlomagno, 1511-13, óleo sobre tabla de Alberto Durero
El emperador Carlomagno, 1511-13,
óleo sobre tabla de Alberto Durero
Política eclesiástica de los reyes francos.
Era hijo de Pipino, el primero de la línea carolingia de reyes francos, y nieto de Carlos Martel, el poderoso mayordomo de palacio bajo el último de los reyes merovingios. Con su padre y hermano más joven, Carlomán, fue ungido rey de los francos por el papa Esteban II en 754. Gobernó junto con su hermano tras la muerte de Pipino en 768, quedando sólo tras la muerte de su hermano en 771. Fue coronado emperador de los romanos en Roma por el papa León III el día de Navidad del año 800. Tanto en asuntos civiles como eclesiásticos, Carlomagno llevó a cabo con consumada habilidad la política de su padre. Desde Clodoveo, el primer rey merovingio (481-511), los reyes francos siguieron la política de dotar y extender a la Iglesia romana como medio de consolidar y fortalecer la administración civil. La conquista de los pueblos paganos no se completó hasta que fueron cristianizados y los territorios recién adquiridos fueron ordenados de acuerdo a un completo establecimiento eclesiástico. Los recursos dedicados al equipamiento eclesiástico se suponían que proporcionaban los mejores resultados para asimilar y lograr la lealtad de las comunidades en las que eran empleados. Donde la tierra era abundante costaba poco dotar con posesiones a los arzobispados, obispados, abadías, etc., especialmente porque los beneficiarios debían lealtad a sus benefactores y podían ser útiles para cualquier clase de servicio necesario.

Los lombardos habían sido durante mucho tiempo una espina para el papado. En 739 el papa Gregorio III había suplicado a Carlos Martel que viniera en su ayuda, pero Carlos no estuvo dispuesto a tomar tan grande riesgo. En 753 Esteban II quiso visitar a Pipino en una conferencia secreta. Éste envió a sus jóvenes hijos, Carlos y Carlomán, para encontrarse con él, recibiéndolo (754) con la mayor cordialidad. La conferencia hizo época. Con la concurrencia de sus nobles, Pipino hizo con el papa una alianza ofensiva y defensiva, reconociendo la jefatura eclesiástica del papa y comprometiéndose a liberar el territorio papal de la opresión lombarda y a promover la causa papal en todas las posesiones y dependencias francas, mientras que el papa encomendaba Roma y los romanos a la protección del rey, coronándolo patricius Romanorum y rey de los francos, coronando a sus dos hijos y comprometiéndose a apoyar al reino franco en toda forma posible. Una fructífera campaña contra los lombardos (754) dio como resultado la cesión al papa del territorio denominado patrimonio de Pedro y el exarcado de Rávena, pero la conquista no demostró ser permanente y tuvo que terminarla Carlomagno (774).

El emperador Carlomagno, pintura de 1400
El emperador Carlomagno, pintura de 1400
Política de Carlomagno.
Desde su infancia Carlomagno fue instruido cuidadosamente por su padre en la guerra y en los asuntos de Estado, quedando asociado con su padre desde su juventud en el gobierno del reino. Cuando fue coronado en Saint Denis (754) se le hizo prometer a Pedro y a su vicario, o sus sucesores, ser amigo de sus amigos y enemigo de sus enemigos. Como gobernante su política fue extender su reino tanto como fuera posible mediante la conquista y sujetar el dominio a un organismo bien ordenado y homogéneo a través de la civilización cristiana. Sus cinco campañas contra los lombardos (773, 774, 776, 780 y 784) tuvieron por objeto la emancipación de la Iglesia de la opresión lombarda y la inclusión de su territorio en sus propios dominios. La cesión de una porción del territorio a la sede romana y el evidente reconocimiento de la supuesta Donación de Constantino no suponía un sometimiento de su propia soberanía. Sus 18 expediciones contra los sajones (770-784) tuvieron como propósito subyugar su territorio al dominio franco y cristianizar a la población entera. Carlomagno estimaba esta última obra, con el establecimiento de un sistema plenamente eclesiástico dependiente de la sede romana, necesaria para la permanencia y efectividad de lo primero. Sus cinco campañas contra los musulmanes en Italia las realizó para la protección del territorio franco y del cristianismo romano. Lo mismo se puede decir de sus siete campañas contra los árabes en España. Libró muchas de sus guerras para la protección de fronteras ya establecidas, pero cuando el territorio era definitivamente adquirido e incorporado bajo su dominio, su primer pensamiento era proporcionar una cristianización rápida a la población, cubriendo el territorio con instituciones cristianas y obligando al pueblo a someterse al bautismo y conformarse al culto de la Iglesia. Las formas libres de cristianismo les parecieron a Carlomagno y a sus predecesores poco mejores que el paganismo, estimándose la uniformidad y articulación con la Iglesia católica algo esencial para los propósitos del Estado. La aplicación de la pena de muerte por evitar el bautismo, por profanar o destruir la propiedad eclesiástica y por celebrar ritos paganos estaban basados en su convicción de que la cristianización de la población entera era esencial para el cumplimiento de sus fines políticos.

Coronación de Carlomagno, miniatura de las Grandes Crónicas de Francia, siglo XIV
Coronación de Carlomagno, miniatura de las
Grandes Crónicas de Francia, siglo XIV
Coronación como emperador.
En 799 el papa León III, acosado por una facción hostil y expulsado de Roma, emprendió el camino hacia la corte del rey en Paderborn. Fue recibido con todos los honores y enviado de nuevo con una guardia real y la seguridad de amplia protección. Al terminar el año 800 Carlomagno visitó Roma para completar la restauración del orden y la autoridad del papa y el 25 de diciembre, en el curso de una ceremonia religiosa, fue coronado emperador por el agradecido papa. En ese momento nacía el Sacro Imperio Romano. Esta coronación la consideradó Carlomagno un reconocimiento por la sede romana, la representación más influyente de la dignidad y autoridad romana, de su derecho a ser estimado sucesor legítimo de los Césares y una solemne expresión de la determinación del papa de hacer causa común con él en la obra de construir un imperio mundial en el que el cristianismo romano fuera el modo exclusivo. Es evidente que no contemplaba ninguna idea de subordinar la autoridad civil a la eclesiástica. Tras su coronación, igual que antes, legisló tan libremente en asuntos eclesiásticos como civiles. Sus capitulares y leyes abundan en regulaciones minuciosas para cada departamento de la vida y obra eclesiástica.
Mapa del Imperio Carolingio
Mapa del Imperio Carolingio

Mapa de los centros de vida cultural. Siglos VIII al X
Mapa de los centros de vida cultural. Siglos VIII al X
Su servicio al saber.
De suprema importancia fue el movimiento educativo comenzado por Pipino y llevado adelante con celo incansable por Carlomagno. Tenía un profundo interés personal en toda forma de conocimiento y en todo su reino fue diligente en sus esfuerzos por el saber. Los más eminentes eruditos de Bretaña e Italia llegaron para su servicio. Una especie de universidad se mantuvo en la corte y por un sistema educativo bajo la guía de Alcuino procuró difundir la civilización en todos sus dominios. Los monasterios y las iglesias fueron los canales escogidos para la difusión del conocimiento. Es probable que ningún otro gobernante haya acometido tan amplia difusión del saber. Una declaración de Einhard (Vita, xxv) de que el emperador no podía escribir puede significar simplemente que él no adquirió un eficiente uso de la pluma, prefiriendo el servicio de amanuenses. Se dice que tenía un conocimiento oral del latín, entendía griego y había hecho alguna conquista con el hebreo.

La controversia iconoclasta.
Carlomagno siguió los pasos de Pipino en su actitud hacia la adoración de imágenes. Los Libros Carolingios, publicados en nombre de Carlomagno y con su autoridad, combatieron las sesiones del segundo concilio de Nicea en favor de las imágenes, aprobado por el papa, mientras que al mismo tiempo condenaba la iconoclastia. Declaró a las imágenes útiles para la ornamentación de las iglesias y la perpetuación de santos hechos, pero en ninguna manera necesarias. Los cristianos, teniendo comunión con Cristo, deberían siempre tenerle presente en sus corazones y ser capaces de mirar más allá de lo sensible a lo espiritual. Las Escrituras y no las imágenes son el medio propio externo para obtener conocimiento de Cristo. El sínodo de Francfort (794) convocado y controlado por Carlomagno, condenó la adoración y servicio de las imágenes. Las negociaciones entre Carlomagno y la emperatriz Irene para el matrimonio de los dos soberanos y la reunificación del este y el oeste, que fracasaron por la caída de la emperatriz (802), tenían sin duda en mente la unificación mundial de la administración civil y la eclesiástica.

Carlomagno prestó poca atención a las consideraciones morales o eclesiásticas al contraer y anular sus matrimonios, no contentándose con tener una mujer al mismo tiempo. Además de varios matrimonios regulares, sostuvo relaciones extramatrimoniales con varias mujeres a cuyos hijos reconoció y promovió.