Historia

CARLOMÁN († 754)

Carlomán, hijo primogénito de Carlos Martel y hermano de Pipino el Breve, murió en Vienne en 754. Heredó juntamente con Pipino de su padre el título de mayordomo por la gracia de Dios y el poder soberano que aquél había ejercido en Francia, aunque sin el título de rey (741), por más que lo fuera en realidad. Obtuvo el gobierno de Austrasia, junto con Alemania y Turingia, haciendo coronar como rey al príncipe merovingio Childerico III, que sólo lo fue de nombre. Se alió con Pipino contra su otro hermano Grifo, a quien Carlos Martel había dejado algunos Estados; rechazó la invasión de Odilo, duque de Baviera, venció a los duques Teodorico de Sajonia y Teodobaldo de Suabia y tuvo una influencia decisiva en los grandes concilios que restablecieron la disciplina de la Iglesia en los países francos. Por entonces perdió a su esposa y de acuerdo con Drogo, su hijo y heredero, abdicó (747) para abrazar la vida monástica, encargando antes a Pipino de la tutela de sus hijos y de la administración de sus Estados, con lo que el ambicioso Pipino quedó de hecho como único jefe de los francos. Luego marchó a Roma, donde el papa Zacarías le confirió la tonsura y la autorización para fundar un monasterio, bajo la advocación de San Silvestre, en el monte Soaracte, pero cansado de que los nobles francos turbaran con sus frecuentes visitas el retiro en que quería vivir, se trasladó al convento de Montecassino como simple monje, poniendo empeño en encargarse de los oficios más humildes. Cuando Pipino atacó a Astolfo, rey de los lombardos, éste le rogó que intercediera en su favor, pero a pesar de que marchó para hablar personalmente con su hermano, no pudo hacerle desistir de sus propósitos, muriendo de calenturas en el convento de Vienne. Sus compañeros llevaron su cuerpo a Montecassino. Nada se sabe de lo que aconteció con sus hijos, sosteniendo algunos historiadores que fueron víctimas de la ambición de su tío Pipino.