Historia

CARLYLE, THOMAS (1795-1881)

Thomas Carlyle, historiador, biógrafo y ensayista escocés, nació en Ecclefechan, a 90 kilómetros al sur de Edimburgo, Dumfriesshire, el 4 de diciembre de 1795 y murió en Londres el 5 de febrero de 1881.

Carlyle, ilustración de ABC. Hemeroteca Municipal. Madrid
Carlyle, ilustración de ABC.
Hemeroteca Municipal. Madrid
Vida y escritos.
Desde su infancia se destacó por su extraordinaria memoria y por su amor a la lectura. Se matriculó en la universidad de Edimburgo en 1810, distinguiéndose como matemático, aunque declaró que él no debía nada a la universidad sino a la variada lectura obtenida de su biblioteca. Habiendo abandonado el estudio de la teología enseñó matemáticas en la escuela superior de Annan durante dos años. En 1816 fue designado rector de la escuela Burgh en Kirkcaldy. Allí se entregó al estudio del alemán y tradujo Geometry de Legendre, añadiendo un ensayo introductorio sobre la proporción. Se trasladó a Edimburgo en 1818, donde se sostuvo mediante la obra literaria, siguiendo un largo y variado curso de lectura y dedicando mucho tiempo al estudio del alemán. Desde 1820 a 1823 escribió varios artículos para Edinburgh Encyclopædia y Edinburgh Review. En 1824 introdujo a Goethe entre los lectores ingleses al traducir Wilhelm Meister's Lehrjahre y en 1825 publicó Life of Schiller. Se casó con Jane Welsh en 1826, trasladándose en 1828 a Craigenputtoch, donde escribió Critical and Miscellaneous Essays y Sartor Resartus, una novela filosófica en forma de tratado sobre el vestido, que contiene sus ideas sobre los problemas de la religión y la vida. Fue publicada en 1833-34 en Fraser's Magazine. En 1834 se fue a Londres, a la casa en Cheyne Row, Chelsea, donde residió hasta su muerte. En 1837 apareció The French Revolution, la primera de sus obras a las que su nombre está formalmente asociado. En el mismo año comenzó a enseñar y durante 1837-43 dictó los cursos German Literature, The Periods of European Culture, The Revolutions of Modern Europe y Heroes and Hero-Worship, además de publicar Chartism, un tratado político y Past and Present. Una de sus obras más importantes, Oliver Cromwell's Letters and Speeches, fue publicada en 1845, produciendo un gran sentimiento a favor de Cromwell. En 1840 inauguró el movimiento que resultó en la creación de la Biblioteca de Londres, de la que sería elegido presidente. Durante 1848-50 escribió un número de tratados sociales y políticos, especialmente The Latter Day Pamphlets, la última y más violenta expresión de su credo político. The Life of John Sterling, valiosa especialmente como expresión parcial de sus propias ideas religiosas, apareció en 1851. Su magnum opus, The History of Frederick the Great, fue comenzada en 1858 y acabada en 1865. Es un monumento de paciente trabajo e investigación minuciosa, conteniendo una historia política completa del siglo XVIII. En 1866 fue escogido como rector de la universidad de Edimburgo, siendo su discurso inaugural The Choice of Books. Su esposa murió durante su ausencia por esta ocasión el 21 de abril. Unos pocos artículos periodísticos con Historical Sketches of the Early Kings of Norway y The Portraits of John Knox marcaron los siguientes cinco años y completaron sus labores literarias. La vida de Carlyle está señalada por una gran unidad de propósito y concentración de energía. Vivió para la literatura. Con su genio imaginativo, su profundidad poética y su opulenta dicción fue un poeta por constitución, aunque su falta de sentido de la forma y la proporción y su impaciencia de expresión medida le hizo despreciar la poesía. Fue un predicador y un profeta, más que un artista. Su agudo sentido de lo grotesco, con la profundidad de su naturaleza, le hizo un humorista subido de tono, sutil y satírico; pero este elemento desarrollado desproporcionalmente desembocó en cinismo en su ancianidad.
Thomas Carlyle
Thomas Carlyle
Ética y filosofía.
A pesar de la gran mezcla de ética y filosofía en sus escritos, es prácticamente imposible definir con seguridad su posición como filósofo, moralista o religioso. La veracidad es la base de sus concepciones éticas, por la que entiende la disposición a ir más allá de las apariencias a los hechos, y la afirmación de la realidad contra los meros símbolos y convencionalismos. Su odio hacia la hipocresía es intenso y a veces le lleva a una rudeza innecesaria en el lenguaje. Su ideal ético es defectuoso por su identificación del orden físico y moral, del poder y el derecho. Es demasiado subjetivo, poniendo la fuente de lo correcto en la conciencia moral de cada hombre. De ahí su falacia fundamental, expuesta en Hero-Worship, y aplicada en Frederick en la reverencia por la fuerza, sin consideración de la cualidad moral. Es un guía peligroso, por tanto, como historiador y filósofo político. Su concepción de la historia, como únicamente el registro de los grandes hombres del mundo, es radicalmente falsa. No aprecia el poder popular en la solución de los problemas políticos. Las enseñanzas morales de sus relatos no son sólidas al deslumbrar al lector con el vicio de la admiración por la grandeza. El resultado lógico de su filosofía política es la esclavitud y el despotismo. Como historiador se distingue por su atención exacta y laboriosa al detalle. Estudia folios y pasquines, sin escapársele detalle de topografía, características o costumbres. Sus relatos son una serie de retratos o descripciones impactantes. No se compromete con ningún sistema filosófico. Habla mucho sobre lo real y lo práctico, siendo su filosofía intuitiva y sentimental, subrayando el sentimiento por encima de la razón.

Ideas religiosas.
Teológicamente no puede ser encuadrado con seguridad. The Life of Sterling arroja más luz sobre sus ideas religiosas. Puede ser considerado justamente teísta. Guarda silencio sobre la verdad de los credos, es siempre reverente hacia Cristo y, aunque sostiene que el cristianismo es la religión suprema, niega que contenga toda la verdad. Parece sostener que la responsabilidad ante Dios es la verdad esencial yacente en todas las religiones y que la esencia de toda religión es mantener la conciencia avivada y radiante. Cree en la retribución como resultado natural de lo malo. Respeta la piedad genuina y su propia vida moral fue singularmente pura. Como crítico tuvo gran conocimiento y agudo discernimiento, pero es culpable de dejarse llevar por sus prejuicios personales. Su estilo del principio, como en los ensayos sobre Burns y Scott, fue natural, simple, dignificado y vigoroso. El posterior es figurativo, abrupto, enigmático, a veces ampuloso, volviéndose declamatorio y por momentos burdo, aunque además a veces es bello, rico, poderoso y siempre pintoresco.