Historia

CARR, ROBERT JAMES (1774–1841)

Robert James Carr, obispo de Worcester, nació en Twickenham en 1744 y murió en Hartlebury Palace, cerca de Worcester, en 1841.

Robert James Carr, por Samuel William ReynoldsNational Portrait Gallery
Robert James Carr, por Samuel William Reynolds
National Portrait Gallery
Era hijo del reverendo Colston Carr, maestro de escuela en Twickenham, quien luego fue vicario de Ealing. Recibió su educación primaria en la escuela de su padre y luego fue a Worcester College, Oxford. En 1797 se casó con Nancy, hija de John Wilkinson de Roehampton, con quien tuvo una familia numerosa, de la cual solo le sobrevivieron cuatro hijos. Al año siguiente fue ordenado por el obispo de Salisbury y, después de mantener algunas promociones sin importancia durante un corto tiempo, fue presentado a la vicaría de Brighton. En 1806 obtuvo la maestría. Mientras era vicario de Brighton, su elocuencia lo encareció ente el príncipe regente, comenzando una amistad que solo terminó con la muerte de Jorge IV. En 1820 fue nombrado deán de Hereford y en el mismo año obtuvo la licencitura y el doctorado en teología. Cuatro años después fue consagrado obispo de Chichester y, junto con su obispado, tuvo una canonjía en la catedral de San Pablo. También fue nombrado secretario del gabinete, cargo honorario que mantuvo hasta el ascenso de la reina Victoria, cuando fue despedido debido a una estricta adhesión a sus principios políticos. En 1831 fue trasladado al obispado de Worcester, en cumplimiento, como se entendía en ese momento, de una promesa hecha por el difunto rey. Carr fue el prelado que asistió a Jorge IV durante su última enfermedad. Se dedicó casi por completo a sus deberes episcopales y, aunque asistió constantemente a la Cámara de los Comunes, se interesó poco en la política. Fue uno de los obispos que votó en contra del proyecto de ley en favor de los católicos y, si no habló en contra de la medida, permitió que sus opiniones se conocieran por la cantidad de peticiones en contra que presentó. Aunque estricto en la aplicación de las observancias religiosas, tenía una inclinación decidida hacia la facción evangélica de pensamiento. Murió por parálisis, siendo enterrado en el cementerio de la parroquia. Sus únicas obras publicadas fueron sermones predicados para objetos de caridad.